Buenísimas alternativas al clásico roscón de reyes para los más golosos
El roscón de Reyes tiene algo de rito iniciático. Está ahí, ocupa el centro de la mesa y divide a las familias entre quienes se pelean por la figurita y quienes solo quieren acabar rápido para pasar al café. Pero seamos sinceros: no todo el mundo disfruta del roscón. Ni de la fruta confitada, ni de la miga seca, ni de ese momento incómodo en el que alguien muerde el haba.
Si eres de los que llega al 6 de enero pensando “otra vez roscón”, tranquilo: hay vida más allá del aro azucarado.
Una buena tarta de queso (y que sea contundente)
La tarta de queso se ha convertido en el comodín perfecto para cualquier celebración. Cremosa, elegante y sin sorpresas ocultas en su interior, funciona tanto en sobremesas tranquilas como en reuniones familiares numerosas.
Puede ser al horno, estilo vasco, o más ligera y fría, pero tiene una ventaja clara frente al roscón: gusta a casi todo el mundo y no necesita explicaciones. Cortar y disfrutar. Fin.
La galette des rois, el primo francés que sí se toma en serio
En Francia también celebran Reyes, pero lo hacen con la galette des rois, un hojaldre relleno de crema de almendra (frangipane) que juega en otra liga. Menos azúcar, más mantequilla y una textura crujiente que no depende de que el roscón haya salido tierno ese día concreto.
Tiene figurita, sí, pero sin el trauma del haba dura como una piedra. Y queda sorprendentemente bien en una mesa española.
Chocolate con churros: cuando lo simple gana
Hay tradiciones que no necesitan reinventarse. Un buen chocolate caliente con churros o porras puede ser una alternativa perfecta al roscón, sobre todo si el 6 de enero se alarga más de la cuenta.
Funciona a media mañana, en desayuno tardío o incluso como merienda improvisada después de abrir regalos. No es sofisticado, pero nunca falla.
Panettone (sí, también en Reyes)
El panettone ha dejado de ser exclusivo de la Navidad italiana para instalarse cómodamente en nuestras mesas durante todo el invierno. Bien hecho —artesanal, con fermentación larga— es esponjoso, aromático y bastante más interesante que muchos roscones industriales.
Además, hay versiones sin frutas confitadas, con chocolate o cítricos suaves, ideales para quienes buscan algo festivo sin entrar en guerra abierta con el roscón.
Bollería de pastelería (la buena, no la de batalla)
Si no quieres un postre grande, siempre puedes optar por una selección de bollería artesana: croissants de mantequilla, napolitanas, brioche o incluso ensaimadas.
Es menos solemne, pero mucho más democrático. Cada uno elige lo que le apetece y nadie discute por la corona.
Fruta fresca y algo especial
Para quienes huyen del azúcar en estas fechas —o simplemente ya no pueden más—, una bandeja de fruta bien presentada puede ser una opción sorprendentemente eficaz. Piña, mango, fresas o cítricos, acompañados de un buen yogur o un toque de chocolate negro.
No será tradición, pero el cuerpo lo agradece.
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