Rápida y deliciosa: la receta de tarta helada con mascarpone y mermelada ideal para un postre veraniego

Tarta helada con mascarpone y mermelada.

Sofía Alcahud

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Cuando las temperaturas suben y el sol se adueña de los días, los antojos también se transforman. Los postres cálidos y contundentes dejan paso a opciones más ligeras, frescas y fáciles de preparar. En medio del calor veraniego, nada apetece más que una tarta fría que no requiera horno, que pueda servirse bien fría y que conquiste a todos desde el primer bocado.

La combinación de queso mascarpone con mermelada logra ese equilibrio perfecto entre suavidad, dulzor y frescura que tanto se busca cuando el calor aprieta. Con base crujiente de galletas y una textura cremosa que recuerda a las mejores tartas de queso, esta tarta helada se convierte en una opción ideal para quienes quieren algo especial sin pasar horas en la cocina. Además, su presentación colorida y brillante la convierte en protagonista de cualquier mesa en temporada de calor.

Fácil de adaptar, rápida de montar y deliciosa incluso recién sacada del congelador, esta receta cuenta con todo lo necesario para convertirse en un clásico del verano. Su sabor, que combina lo mejor de un postre casero con la ligereza de un helado, invita a repetir una y otra vez.

Los ingredientes principales y sus alternativas

Otra opción de tarta con mermelada

Uno de los mayores atractivos de esta tarta helada es que se elabora con ingredientes fáciles de conseguir y que probablemente ya tengas en casa o puedas adaptar sin complicaciones. La base clásica se compone de galletas trituradas mezcladas con mantequilla derretida, lo que da como resultado una capa crujiente y ligeramente salada que contrasta de maravilla con el relleno cremoso.

El corazón de la tarta está en su mezcla suave de queso mascarpone y nata para montar o crema para batir. Estos dos ingredientes, combinados con un poco de azúcar glasé, crean una textura sedosa que se sostiene bien al enfriar. El mascarpone aporta una cremosidad rica, pero delicada, perfecta para una base neutra que combina con muchos sabores.

El toque final lo pone una capa brillante de mermelada, que además de aportar dulzor y contraste, le da a la tarta un aspecto irresistible. Puedes optar por sabores tradicionales como fresa o frutos del bosque, o animarte con algo más exótico como mango, maracuyá o higo. Si prefieres algo más natural, puedes sustituir la mermelada por frutas frescas maceradas o trituradas.

También hay espacio para variaciones: el mascarpone se puede sustituir por queso crema, ricota o incluso yogur griego si buscas un toque más ligero. Las galletas pueden cambiarse por bizcochos desmenuzados, frutos secos molidos, o incluso una base de brownie si prefieres algo más intenso.

Cantidades exactas de los ingredientes

Para una tarta helada de aproximadamente ocho porciones, estos son los ingredientes y las cantidades que utilizaremos en la receta:

  • 200 g de galletas del tipo que más te gusten
  • 100 g de mantequilla derretida
  • 250 g de queso mascarpone
  • 200 ml de nata para montar
  • 80 g de azúcar glasé
  • 1 cucharada de extracto de vainilla
  • 3 o 4 cucharadas de la mermelada que más te guste

Paso a paso de la receta

Paso a paso de la receta

Esta tarta helada es muy fácil de preparar y el resultado parece mucho más elaborado de lo que en realidad es. El paso a paso para que consigas una textura perfecta es el siguiente:

  1. Prepara la base de galletas. Tritura 200 g de galletas hasta obtener una textura arenosa. Puedes hacerlo con una picadora o metiéndolas en una bolsa y aplastándolas con un rodillo. Después, derrite 100 g de mantequilla y mézclala con las galletas trituradas hasta obtener una masa húmeda y moldeable. Luego, vierte la mezcla en un molde desmontable y presiona con el dorso de una cuchara para formar una base compacta. Lleva al congelador mientras preparas el relleno.
  2. Monta la crema. En un bol grande, bate 250 g de queso mascarpone con 200 ml de nata para montar, que esté bien fría, y 80 g de azúcar glasé. Puedes usar una batidora o hacerlo a mano con varillas. Después, bate hasta obtener una crema densa, suave y sin grumos. Si lo deseas, añade una cucharada de extracto de vainilla para un aroma extra.
  3. Arma la tarta. Saca el molde del congelador y vierte la crema sobre la base ya fría. Luego, alisa la superficie con una espátula. Más tarde, añade por encima tres o cuatro cucharadas de mermelada, que puede estar ligeramente calentada para que sea más fluida, y, con un cuchillo o palillo, haz movimientos suaves para crear un efecto marmoleado. También puedes dejar la mermelada en una capa uniforme si prefieres una presentación más limpia.
  4. Congela la tarta y sírvela. Lleva la tarta al congelador durante al menos cuatro horas y si es posible, toda la noche. Sácala unos diez minutos antes de servirla para que el corte sea mucho más sencillo. Para desmoldarla con facilidad, pasa un cuchillo por los bordes del molde o usa uno con base desmontable.

Consejos para servir y conservar la tarta

Una de las grandes ventajas de esta tarta helada es que no solo es deliciosa, sino también muy fácil de presentar con un poco de creatividad. Para un acabado elegante, puedes decorarla justo antes de servir con frutas frescas que combinen con la mermelada elegida: frambuesas, arándanos, rodajas de mango o láminas de fresa son excelentes opciones. También puedes añadir unas hojas de menta, un toque de ralladura de limón o incluso pétalos comestibles para darle un toque de aire fresco y veraniego.

Para servirla sin complicaciones, lo ideal es sacarla del congelador aproximadamente diez minutos antes y cortarla con un cuchillo que puedes pasar por agua caliente para que sea más fácil. En cuanto a la conservación, esta tarta se mantiene perfectamente en el congelador durante al menos una semana, bien cubierta con papel film transparente o en un recipiente que sea hermético. Si prefieres una textura más suave, puedes dejarla en el frigorífico durante unas horas antes de consumirla y guardarla allí por hasta tres días, aunque lo más conveniente y como mejor se disfruta es bien fría.

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