Estas son las mejores recetas que puedes hacer con las uvas sobrantes de Nochevieja
Siempre pasa lo mismo. Compras uvas “por si acaso”, sobreviven a las campanadas y, de repente, el 1 de enero tienes medio kilo mirándote desde la nevera. Tirarlas da pena y volver a comerlas tal cual, más todavía. La buena noticia es que las uvas son mucho más versátiles de lo que parece y funcionan igual de bien en platos dulces, salados y bebidas.
Aquí van algunas de las mejores recetas para aprovechar las uvas sobrantes de Nochevieja, sin complicarte la vida y con resultados que realmente apetecen.
Brioche relleno de solomillo con uvas asadas y queso
Si te han quedado uvas y aún estás en modo festivo, esta receta es un triunfo. Las uvas asadas aportan un punto dulce y jugoso que combina de maravilla con carnes como el solomillo y con quesos cremosos o semicurados.
Basta con saltearlas ligeramente al horno o en sartén hasta que se caramelicen, rellenar un brioche tostado con la carne marcada y añadir el queso. El contraste entre lo dulce y lo salado convierte un sobras de uvas en un plato digno de comida especial… aunque sea martes.
Mocktail navideño (o postnavideño) de zumo de uvas
Las uvas también son una base perfecta para bebidas sin alcohol. Trituradas o exprimidas, dan lugar a un mocktail fresco y ligero, ideal para los días posteriores a los excesos.
Puedes mezclar el zumo de uva con un poco de cítrico, agua con gas y hielo. Si te apetece algo más aromático, añade romero, menta o una rodaja de jengibre. Es una forma sencilla de hidratarte y aprovechar la fruta sin recurrir siempre al postre.
Pasta verde con uvas blancas
Aquí viene una de esas combinaciones que sorprenden… para bien. Las uvas funcionan especialmente bien en platos templados y ensaladas de pasta. En este caso, con pasta de espinacas, rúcula, mozzarella y pistachos, las uvas blancas aportan frescura y un toque dulce muy equilibrado.
Solo hay que cocer la pasta, lavar y cortar las uvas, mezclar con el resto de ingredientes y aliñar con aceite de oliva, sal y pimienta. Es un plato rápido, ligero y perfecto para volver poco a poco a la normalidad tras las fiestas.
Uvas congeladas con tajín
Si buscas algo rápido, casi inmediato, esta es la opción más sencilla y adictiva. Las uvas congeladas se convierten en un snack refrescante ideal para después de comer o para picar entre horas.
Lávalas, mézclalas con zumo de limón, una pizca de sal y tajín (o cualquier mezcla de especias que te guste) y llévalas al congelador unos minutos. El resultado es crujiente, ácido, dulce y muy diferente a comer la fruta tal cual.
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