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Ucraniana recorre el mundo en moto alentando a jóvenes a que sigan sus sueños

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Ucraniana recorre el mundo en moto alentando a jóvenes a que sigan sus sueños

Ucraniana recorre el mundo en moto alentando a jóvenes a que sigan sus sueños

México, 21 feb (EFEMEX).- Hace un año y medio, la ucraniana Anna Grechishkina decidió dejarlo todo y perseguir un sueño, dar la vuelta al mundo en su motocicleta, un viaje en el que alienta a jóvenes y niños a perseguir sus sueños y que hoy recala en México en el ecuador de su ruta.

"Mi lema es 'tengo un sueño' y mi sueño es ver el mundo, viajar alrededor del mundo", explicó a Efe en una entrevista telefónica durante su paso por la ciudad mexicana de Guadalajara.

Esta mujer de 35 años, quien tiene su lema tatuado en el brazo, decidió hace casi tres años dejar su trabajo y lanzarse a conseguir su sueño, comenzar a preparar el viaje de su vida, que arrancó en julio de 2013.

"Fue difícil para mí empezar, no tenía dinero, tenía solo mil dólares para tres años y a veces estaba asustada, pero luego me daba cuenta de que este es mi sueño y que tenía que intentar hacerlo realidad", apuntó.

Esta fuerza de voluntad despertó en ella las ganas de que este viaje fuera más que un viaje y alcanzara "una dimensión social", la de compartir su experiencia allá donde va, especialmente con niños y jóvenes en hospitales, escuelas y orfanatos.

Allá donde va, da charlas motivacionales para "darles valor a seguir sus sueños y hacerles creer que pueden convertir sus sueños en realidad".

"No importa lo difícil que parezca, especialmente para los niños en los orfanatos que pueden creer que tienen menos oportunidades, solo quiero mostrarles que todo está en sus manos y que pueden hacerlo", explicó.

Grechishkina les cuenta que ella está viviendo su sueño y quiere "animar a otra gente a hacer lo mismo porque (...) lo más bonito en la vida es seguir tus sueños".

La idea de esta viajera es cubrir todos los continentes en tres años. Ahora se encuentra en la mitad de su viaje y ha estado en países como Rusia, Tailandia, Singapur, Australia o Estados Unidos.

Después bajará a Centroamérica, luego a Sudamérica, seguirá en África desde el sur hasta el norte y por último a Europa, antes de regresar a casa.

En cada tramo marítimo, Grechishkina envía su motocicleta en barco y ella se va en avión. La ruta está planeada, pero puede hacer cambios si le recomiendan "un lugar bonito para ver" o si hay "algún lugar peligroso que evitar".

La ucraniana lleva un mes recorriendo el norte de México y es consciente de que está a punto de atravesar varios países con problemas de violencia. Aunque dice no tener miedo, sí toma precauciones y no corre "riesgos extra".

"Estoy en México y todo el mundo me dice que es peligroso y que tengo que tener mucho cuidado, pero llevo un mes y no me he sentido incómoda ni he vivido peligro, pero ya sé que tengo que ser cuidadosa e inteligente", dijo.

Así, no conduce por las noches y hace muchas conexiones con gente en distintas ciudades, que la cuidan y procuran que no esté sola.

"En México casi no he viajado sola. Lo mismo va a ser en otros países. Ya he recibido muchos mensajes de gente que me ofrece ayuda y alojamiento. Si eres cuidadoso y positivo, estarás a salvo", aseguró.

Y es que Grechishkina sobrevive básicamente de las donaciones y de los benefactores que se encuentra en el camino y le ofrecen hospedaje e incluso dinero.

"Nunca sé cuándo voy a comer, dónde voy a dormir, cuánto dinero voy a tener la semana que viene", dijo la ucraniana, quien cree que "de alguna manera" están "ocurriendo milagros" para que ella esté pudiendo seguir su viaje.

"Hay un dicho que dice que cuando realmente quieres algo, el universo entero te ayudará abriendo las puertas", apuntó.

Además de embajadora de los sueños, en su viaje hace de embajadora de su país, Ucrania, que atraviesa hoy un conflicto que se ha cobrado casi 6.000 víctimas.

"Cuando me fui de Ucrania no esperábamos que algo así pudiera pasar. Estaba en Malasia y Singapur cuando todo este problema empezó en mi país y quedé muy impactada porque no había señales de que esto fuera a ocurrir", contó.

"Estoy muy triste porque tengo a muchos amigos allí, a mi familia, siempre estoy en contacto con ellos y me cuentan las noticias. Intento contarle a la gente sobre Ucrania, sobre lo que pasa, me siento como una especie de embajadora de mi país", agregó.

En el año y medio que lleva de viaje, Grechishkina ha hecho muchos amigos que le invitan a volver y por ello ahora siente que "el mundo entero" es como su hogar.

Conociendo países y culturas diferentes, dijo, "cambia tu mente y tus expectativas", "empiezas a pensar más abiertamente" y te das cuenta de que "en el mundo las personas son muy similares porque todos queremos amar, ser amados, tener familias felices, niños felices... Entonces no hay razón para luchar unos con otros porque todos somos lo mismo".

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