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Cultura

LOS DISCOS DE LA SEMANA

Le Parody, electrónica bailable con la mirada puesta en Alepo

Además del disco de Le parody comentamos los nuevos trabajos de Anni B. Sweet, Clinic, Juancho Marqués, L'Exotighost, Lorena Ávarez, Mac DeMarco y la reedición del único disco de Ray Heredia

Le Parody

Porvenir
Autoeditado
ELECTRÓNICA-MÚSICA DE RAÍZ
9

La secuencia que va de Cásala (Autoeditado, 2014) a Porvenir (Autoeditado, 2019) pasando por Hondo (Warner, 2015) nos muestra a una artista que ha cambiado el sonido doméstico del ukelele por samples y secuencias ácidas. Y sin embargo la música de Le Parody nunca ha dejado de ser reconocible y absolutamente personal. Posiblemente lo máximo a lo que puede aspirar un músico de pop.

En su tercer disco la granadina instalada en Madrid juega a enfrentar contrarios con un unos resultados sobresalientes. Por un lado en lo formal, recurriendo a la tradición musical del Sur -de su tierra, pero también buscando inspiración al otro lado del Estrecho de Gibraltar- a la que envuelve de electrónica de más o menos de baile, más o menos lúdica, casi siempre catártica y profundamente emotiva.

A ello también ayudan las letras que luchan una batalla en un doble sentido. Mientras que busca inspiración en la tradición flamenca imitando su falsa liviandad, lo personal y lo político se confunde en temas como Alepo, La fuente o Europa, en los que no duda en condenar abiertamente algunos de los males de este mundo: "Te vieron en Melilla arriba de la valla, subiste y me dejaste una nota enganchada". El resultado no solo se baila sino que se agarra bien dentro.

 

Anni B. Sweet

Universo por estrenar
Subterfuge
POP
8

El cuarto disco de Anni B. Sweet es también el de su definitiva transición al castellano. Para vestir esa apuesta, la malagueña se ha marchado a los estudios de James Bagshaw, el líder de Temples y también el responsable del envolvente sonido de una de las bandas de referencia del sonido psicodélico de guitarras en la actualidad.

El resultado del encuentro no puede calificarse de otra forma que de éxito. Anni ya había coqueteado en el pasado con los teclados para aportar misterio a algunas de las canciones de su segundo disco, Oh, Monsters! (2012). Pero ahora la inmersión es completa en un álbum en el que Anni firma algunas de sus mejores melodías hasta la fecha.

De forma inteligente se deja llevar de la mano por una producción valiente, que no duda en poner el peso en el valor artístico de los temas como conjunto, aunque eso suponga en ocasiones sumergir su voz de en un maremágnum de guitarras, sintes, efectos varios y baterías pasadas de reverb. Ahora sólo queda por ver de qué manera se lleva al directo una propuesta tan singular parida mano a mano entre la artista y un feliz e inesperado colaborador necesario.

 

Clinic

Wheeltappers and Shunters
Domino / Music As Usual
ROCK
8

A pesar de llevar seis años en silencio, la sensación es que los cuatro enmascarados de Liverpool nunca han terminado de irse. En la memoria permanece de hecho su concierto en la sala Barceló de Madrid de hace un par de años, donde sin un disco que promocionar ni excesiva publicidad se congregó un público tan fiel como sorprendentemente numeroso.

No hay grandes novedades en Wheeltappers and Shunters, como no las ha habido en realidad desde que en 1999 Domino recopilara sus primeros singles en aquel ya histórico disco homónimo que sirvió como pistoletazo de salida para el culto. Representan Clinic para la generación post-grunge algo muy parecido a lo que The Fall fueron para la de sus padres, ese grupo que lleva décadas repitiendo fórmula de forma obsesiva: garage-rock, kaut minimalista, dub de andar por casa, repetición mucha repetición, y unas gotitas de mala leche perfectamente representadas en la voz nasal y aún juvenil de Ade Blackburn.

En su noveno álbum muestran su faceta más relajada, priorizando el componente más misterioso de su música sobre la contundencia de otras ocasiones.

 

Juancho Marqués

Álbum uno
Autoeditado
POP
6

Álbum uno titula el de Aranjuez a un disco con el que revoluciona radicalmente su sonido. Ya lo advirtió cuando hace unos meses recopiló sus singles recientes bajo el título de Cierre. Cierre de una etapa, arranque de otra que llevará a ex Suite Soprano por un camino inexplorado. "Ya vi marcharse a demasiados pero a la vida a veces hay que echarle vuelo. Ahora estoy en un momento bueno, ahora no me pares, jódeme los frenos" asegura en Luz azul, la canción que simbólicamente sirve para abrir el disco.

La emotividad -en las letras y también en los recursos sonoros- siempre ha sido uno de los elementos característicos en las canciones de Marqués. Sin embargo, esta reinvención musical se caracteriza por unas claves que sitúan sus nuevas canciones cerca de la canción melódica, en una ruptura casi total con sus orígenes rap. Algo que ya comprobamos hace unos meses en el concierto fin de gira de La Riviera (Madrid) en el que el pasado y futuro convivieron incomodándose mutuamente.

Para ello Juancho y el productor -otra vez Gabriel Fernández guardándole las espaldas- otorgan protagonismo al saxo de Vic Mirallas, habitual de Alejandro Sanz, se confían a una sección rítmica de sensibilidad funky y no les tiembla cuando llega la hora de dar paso a un solo de guitarra de dudoso gusto.

Las colaboraciones de David Ruiz de La M.O.D.A., Natos y la flamenca Maria José Llergo no por lógicas dejan de ahondar en la sensación de que en esta nueva etapa artística Marqués se ha lanzado en pos de otro público del que ha seguido su trayectoria hasta hoy. Ambición comprensible pero que desde un punto de vista puramente artístico nos hace añorar al Juancho de Química o Mira pa otro lao.

 

L’Exotighost

La ola oculta
Everlasting
EXÓTICA
7

Javier Díez Ena es probablemente el músico más esforzado e infatigable de este país, partícipe en mil proyectos (casi todos interesantes: Dead Capo, Forastero, Ginferno…) y autor de uno de los pocos discos recientes íntegramente interpretado con ese instrumento mágico a la par que excéntrico llamado theremín. De alguna forma aquel disco que le abrió las puertas de algunas televisiones y bastantes páginas de la prensa generalista -Theremonial: Dark & Exotic Theremin Music (2017)- es el antecesor directo de este nuevo proyecto para el que ha elegido L’exotighost como nombre de guerra.

Para la ocasión Díez Ena no se pone tantos palos en las ruedas y, aunque el theremín sigue siendo el elemento central de estos siete instrumentales, al menos otros instrumentos como la marimba, guitarras y percusiones más o menos convencionales ayudan a completar un paisaje tan sugerente como estrafalario. Porque La ola oculta bien puede enclavarse dentro de ese género semiolvidado que es la exótica, una apropiación estrafalaria de las melodías y ritmos de diferentes civilizaciones pasada por el filtro de la tecnología retrofuturista.

Partiendo de las enseñanzas de Martin Denny, Esquivel y compañía, L’exotighost hace su particular aportación al género con homenajes al mundo del cine -una versión cha cha cha del Halloween de John Carpenter- y locuras varias.

 

Lorena Álvarez

Colección de canciones sencillas
Primavera Labels / Universal
POP
7

Reconozco que nunca he compartido el culto que se ha profesado a la asturiana Lorena Álvarez y a su rudimentaria apropiación de algunas claves del folklore de nuestro país debidamente filtradas en clave indie lo-fi. Como en un juego de espejos en el que no se aprecia cuál es el origen del reflejo, la intelligentsia indie corrió a aplaudir su pureza, pureza que parecía criticar al mismo elitismo alternativo que sorprendentemente corría a auparla a hombros. El resultado de tanta justificación conceptual fue un puñado de discos de música supuestamente popular para uso y disfrute de los más listos de la clase.

Ahora y tras un silencio de cinco años -tiempo en el que ha aprovechado entre otras cosas para firmar algunas de las canciones del último disco de Soleá Morente- está de vuelta con catorce nuevas canciones "sencillas". Y aunque a lo largo del disco se reconoce a la Lorena de antaño y su rudimentaria apropiación de formas populares, el paso del tiempo también se aprecia en la composición de un buen puñado de canciones que olvidan el ejercicio de estilo para centrarse en lo esencial: la canción, la efectiva combinación de melodía, una letra emocionante y unos arreglos esenciales que engrandecen el conjunto.

En ese sentido un tema tan hermoso como Debajo de este olivo funciona como antítesis del single Si tú eres mi hombre, tanto por el mensaje contradictorio de ambos (empoderamiento femenino vs. romanticismo clásico) como por su tratamiento musical: el cliché frente a la naturalidad.

El disco en líneas generales funciona a base de ese tipo de contrastes, en una lucha entre la tradición "vainiquera" -como aquellas, Lorena tiene un talento natural para firmar grandes letras a partir de lo cotidiano- y esa apropiación de las formas folklóricas a la que personalmente sigo sin encontrar la gracia. Ojalá termine por imponerse su faceta más personal, que cuando aparece en este disco y a pesar de sus limitaciones como intérprete, vuela muy muy alto.

 

Mac DeMarco

Here Comes The Cowboy
Mac’s Record Label / Music As Usual
POP
7

Todo apuntaba a que el cuarto disco del canadiense sería aquel que definitivamente certificaría su salto a la aristocracia indie. Progresivamente DeMarco había ido sacudiéndose el amateurismo de los primeros tiempos sin por ello perder un ápice de la frescura que siempre ha caracterizado su concepción del pop. Sin embargo en Here’s Comes the Cowboy no termina de presentarse del todo al examen, lo que no deja de tener un punto de decepción ante las muchas expectativas creadas.

Ya advierte desde el tema que da título al disco y que también sirve para arrancarlo, una cancioncilla absurda que perfectamente podría haber firmado Syd Barret y en la que se limita a repetir obsesivamente "Ahí viene el vaquero". A partir de ahí el álbum entra en una dinámica de medios tiempos al ralentí y soft rock en los que claramente reconocemos al DeMarco de This Old Dog (2017) o Salad Days (2014) pero echamos de menos su facilidad para crear temas memorables. No lo son desde luego las anecdóticas incursiones en el funk de Choo Choo o el blues descacharrado con el que se despide el disco. Nos vemos en la reválida.

 

Ray Heredia

Quien no corre, vuela
Nuevos Medios / Larvin
NUEVO FLAMENCO
9

Continúa la labor de reedición en vinilo de color y 180 gramos que está llevando a cabo Larvin Music, prestándole especial atención al catálogo de Nuevos Medios. Mario Pacheco, cabeza pensante del sello que durante los ochenta reinventó el flamenco, consideraba que cuatro discos definían el género: Ketama, Blues de la frontera, Veloz hacia su sino y Quien no corre, vuela. Dos de ellos, el primero de Ketama y por supuesto este debut en solitario y a la postre disco póstumo del madrileño, llevan el sello inconfundible de Ray Heredia.

Demasiado encorsetado por la disciplina de grupo dentro de Ketama, Heredia abandonó la formación para empezar a trabajar en Quien no corre, vuela de la mano del Cómplices y ex Golpes Bajos Teo Cardalda. No era una decisión descabellada: en su búsqueda de un nuevo flamenco con diferentes sabores Cardalda aportaba la pasión por la música negra y el pop superventas en castellano.

Con temas tan emblemáticos como la preciosa Alegría de vivir o Lo bueno y lo malo, el disco se convierte en una suerte de piedra filosofal que permitió la transición entre aquel flamenco contemporáneo que imaginó Pacheco desde Nuevos Medios y el pop superventas de Alejandro Sanz que estaba por venir y que asaltaría las listas poco tiempo después.

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