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Entrevista
Rapero

El Chojin: “El mundo es peor fuera de España, pero nos quejamos porque somos como burgueses y niños pijos”

El rapero El Chojin publica 'Balance'

Francisco Gámiz

30 de marzo de 2026 22:07 h

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En un momento marcado por la polarización, la capacidad de un artista para mantenerse fiel a un discurso reivindicativo es un acto de resistencia. Y lo es porque, en la actualidad, reivindicar no solo consiste en gritar contra la injusticia, sino también en obligar al oyente a detenerse y reflexionar en medio de los bulos y del ruido que inundan las redes sociales. Domingo Antonio Edjang Moreno, conocido como El Chojin, lleva 25 años haciendo de la palabra la fortaleza de su música.

Convertido hoy en un referente tras un cuarto de siglo triunfando en la escena de rap, el cantante ha construido su legado basándose en la importancia del mensaje por encima del propio sonido. Desde sus orígenes en un Torrejón de Ardoz profundamente influenciado por la cultura urbana que entraba a través de la base aérea estadounidense, ha llevado a cabo una amplia carrera defendiendo el poder que tiene el rap para abordar temas sociales desde distintas perspectivas y no quedarse con los brazos cruzados.

Su nuevo disco, Balance, está compuesto por 27 temas y reúne a más de 40 artistas de una docena de países diferentes. Desde el peligro del auge de la ultraderecha hasta la disparidad de opiniones y la aceptación de las imperfecciones, El Chojin presenta un proyecto que lo ayuda a hacer balance tanto de su carrera como del mundo que lo rodea.

El rapero El Chojin

¿Qué supone conmemorar 25 años de carrera en un disco?

Es motivo para hacer balance, que es como se titula el disco. Darte la vuelta, mirar hacia atrás y ver si todo este tiempo has conseguido conectar con la gente, si has conseguido dejar huella en algún sitio. Por la vorágine en la que estamos metidos, el tiempo no te permite pararte y examinar qué es lo que estás haciendo. Ha sido un ejercicio muy bonito porque me he recordado a mí mismo muchas veces que el éxito no es alcanzar el número que tú tenías en la cabeza, sino continuar ahí y haber dejado cierta huella en la gente.

Que la gente se pregunte cuántas horas pasa mirando la pantalla del teléfono. Invertimos más tiempo en mirar a gente a la que no conocemos, haciendo cosas que realmente no nos interesan, que mirando dentro de nosotros o a nuestro alrededor. ¿Qué puedo hacer para que sea un poquito más feliz la persona que tengo a mi lado? ¿Qué puedo hacer para ser un poquito más feliz? Estamos en esa dinámica, y entiendo que no va a cambiar a mejor, porque los tiempos son así y ya está, pero darle una pensada y una reflexión tampoco viene mal.

¿Suele hacer balance de su vida?

Intento mirar lo menos posible hacia atrás, porque eso me mantiene alejado del foco. El futuro tampoco existe, pero es más interesante y divertido imaginar cómo puede ser algo que recordarlo. Cuando lo estás recordando, al final te lo estás inventando y cambiando cómo fue. No reniego de nada de lo que me ha pasado, pero procuro estar en el presente.

¿Es este disco una aceptación de nuestras imperfecciones?

Sí. Llevo un tiempo trabajando mucho en ese sentido. La única forma de sentirte cómodo contigo mismo es entendiéndote, y para entenderte necesitas ver tanto lo que te gusta ver como lo que no. Muchas veces apartamos lo que no nos gusta y hacemos como que no está ahí, pero siendo así, creo que es muy complicado terminar queriéndote. De modo que la forma que he encontrado de quererme es a través de mis imperfecciones, de estar tranquilo y cómodo con ellas, trabajando para que sean cada vez un poquito más pequeñas, pero no soñando con la posibilidad de no tenerlas.

Ahora eres el tonto por estar en contra de la guerra, mientras que lo inteligente es estar a favor de que se bombardee una escuela

El Chojin Rapero

Si hace balance de lo que está ocurriendo ahora mismo en el mundo, ¿a qué conclusión llega?

Soy muy poco optimista. Tengo la sensación de que los buenos están perdiendo. Cuando ahora dices que estás en contra de la guerra en Irán, hay quien te tacha de ser demasiado inocente. Eres el tonto por estar en contra de la guerra, mientras que lo adulto, lo inteligente y lo lógico es estar a favor de que se bombardee una escuela y maten a 150 niñas. Se están imponiendo una serie de valores que hablan de la imposición por la fuerza. Y me refiero a los tiros, pero también a los gritos o al hecho de ser un abusón.

La lectura que se está dando ahora es que el abusón lo es porque naturalmente merece más. Si eres frágil, si eres débil, mereces estar abajo, mereces sufrir. Si eres pobre es porque no te lo has currado lo suficiente. También se está instaurando de forma errónea la idea de la meritocracia, que alguien se inventó un día y es el comodín en todas las conversaciones. Me gustaría pensar que podemos retomar un mensaje que gire en torno a la bondad, la bondad, la empatía, a esas cosas que cuando las dices delante de estos hombres tan duros y tan fuertes te tachan de blando y de idealista.

¿Cómo se lucha cuando un discurso de odio cala más en la sociedad que el mensaje de un artista?

Sin resignarme. No se puede soñar con ganar todas las batallas, ni siquiera aquellas en las que estás convencido de que tienes razón, porque la justicia es un concepto estúpido. A nadie le importa la justicia. Aunque tenga razón, eso no quiere decir que cuando combata al que no la tiene vaya a ganar. Por eso acepto que va a haber conversaciones en las que pierda, va a haber bulos que se va a terminar creyendo la gente, va a haber malinterpretaciones. Y perderé, volveré a perder la siguiente, y al final ganaré una. Will Smith dijo una vez: “Yo no soy el mejor, pero si yo me subo a una cinta de andar contigo pueden pasar dos cosas. O que tú te bajes primero, o que yo me muera en la cinta”. Esa es mi actitud.

¿Y cree que la música tiene el poder de hacer algo cuando está ocurriendo un genocidio en Gaza?

Sí, lo tiene y lo hemos intentado. Hicimos un tema para la banda sonora de un corto que estuvo nominado a los Goya, Todos somos Gaza. Tuve la oportunidad de viajar para allá para verlo en primera persona y poder nutrirme de lo que estaba ocurriendo allí. Lo que puedas hacer se puede considerar más o menos importante, pero no hay ningún vaso que se llene si no entra una primera gota. Lo que voy a hacer es, siempre que pueda, aportar lo poco o lo mucho que tenga en las causas en las que yo creo que es justo hacerlo. Que no sea porque yo no me posicioné o no lo intenté.

Estamos ahora en un momento de negación de la existencia del fascismo, que me parece fascinante. “El fascismo nunca existió, eso se lo han inventado los historiadores, ¿eh?”. Todo el mundo es libre para tomar la decisión que considere. La mía es que necesito saber en el futuro que, pase lo que pase, yo estuve en contra del fascismo, y lo voy a trabajar desde la posición que tengo, que es desde la música y desde el escaparate que puedan darme a mí.

El Chojin conversa con elDiario.es

¿Cómo le afecta a su sentimiento de pertenencia el auge de la ultraderecha en España?

La diversidad es que exista esta gente. Hay gente que dice que no, pero a mí sí me gustaría que todo el mundo pensara como yo. Estaría mucho más tranquilo. Pero no es así, y con la ultraderecha pasa lo mismo. No me preocupa que exista, lo que me preocupa es que gane el relato. Eso sí me preocupa, pero no quiero que se implante una idea autoritaria en la sociedad en la que vivo. Quiero ser un agente activo, no esperar a que las cosas ocurran. Quiero hacer algo para intentar que no pasen.

Si pasan, si al final terminan votando lo que creo que no se tiene que votar, pues me lo tendré que comer igual que ellos se comen el resultado cuando es al revés, pero no significa que me vaya a quedar con los brazos cruzados. Esta es mi sociedad y, me guste o no, esta gente existe. Lo que toca ahora es intentar que sean lo menos posible a través del convencimiento, no a través de lo que intentan ellos, que es hacerte desaparecer.

¿Pero cree que todas las ideas merecen ser respetadas?

Para nada. Hay muchísimas ideas que no respeto, pero que no las respete no quiere decir que no existan. Hemos de tener la capacidad de entender que una cosa es el mundo tal y como nos gustaría que fuera, y otra cosa es el mundo tal y como es. En un mundo en el que hay gente que dice cosas con las que estoy absolutamente en contra, puedo hacer dos cosas: taparme la cabeza y hacer como que no están ahí, como que no existen, o escuchar qué están diciendo para a partir de ahí saber cómo puedo pelear contra eso. Yo intento ser realista. No respeto tus ideas, pero las combato con argumentos. En función de cómo de grave sea el problema, así tiene que ser también la forma en la que te defiendas.

La culpa de gran parte del auge de la ultraderecha la tienen los dos partidos mayoritarios de España, porque llevaban más de 40 años prometiendo unas cosas que luego no nos estaban dando. Entonces, de repente, hay un montón de gente que cree que son todos lo mismo, que dicen que el PSOE y el PP son la misma mierda y que todos son unos mentirosos. Así es como ha aparecido un señor que dice “Yo tengo la solución, los inmigrantes son el problema”, y la gente responde “Bueno, pues vamos a votar a este señor porque sí, parece que él tiene la solución”.

Nos venden que España está fatal, pero cuando no viajas crees que la normalidad es la que tienes a tu alrededor

El Chojin Rapero

En el álbum colabora con artistas de Latinoamérica. ¿Tienen algo ellos que no hay en España en cuanto a fuerza reivindicativa?

Totalmente. Estamos en una época en la que nos venden que España está a punto de implosionar, que todo es horrible y está megafatal, y da la sensación de que cuando no viajas, cuando no sales de un sitio, te terminas creyendo que la normalidad es la que tienes a tu alrededor. El mundo ahí fuera es mucho, mucho, mucho peor de lo que lo es aquí. En Latinoamérica en concreto tienen el rap como herramienta de lucha social porque es prácticamente lo que les queda. Sin embargo, aquí somos como más burgueses, somos como niños pijos que se quejan porque papá no les deja coger el coche el fin de semana. Allí se están quejando de cosas realmente importantes y tienen un espíritu más reivindicativo que aplaudo muchísimo. Es parte del motivo por el que quería que hubiera artistas latinoamericanos en mi disco.

¿Te da miedo envejecer en la industria?

Me da mucho miedo envejecer en general. No me gusta hacerme mayor, quedarme fuera del argot de la calle, pero que no me guste tampoco implica nada. La vida es como es, no hay nadie que no envejezca y yo no voy a ser una excepción. Pero si pudiera elegir, si tuviera un superpoder, no sería ni volar ni nada, sino tener todo el rato 21 años. Sigo en contacto con la calle, pero es un contacto muy diferente, porque una cosa es cuando pasas por la calle y hablas con gente que está en la calle, y otra cosa es cuando la calle es tuya, que es lo que pasa cuando estás en los diecipico o veintipico.

Ocurre porque haces que ocurra, porque están tus amigos, tu gente, y es tu ambiente. Lo que nos ocurre a nosotros, a los que hemos tenido mucha calle pero que ya somos más mayores, es que recordamos nuestra calle y creemos que esa es la calle que hay ahora. Pero es diferente porque hay otras personas. Por mucho que la tengamos cerca y que nos la cuenten, ya no estás ahí.

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