Los Verdugos, el grupo que mezcla los Ramones con José Luis López Vázquez: “Comemos pipas y pensamos en la dominación mundial”
El pop español tiene un secreto. Suena a palabra en clave, a código de operación: Spicnic. Es el nombre de un sello discográfico activo desde 1994, pero reducirlo a esa definición, “sello discográfico”, es no llegar a entender qué es exactamente Spicnic.
Spicnic es “una mezcla entre retrofuturista, interplanetaria y nostálgica”. Spicnic es un “pasatiempo”. Spicnic es una hazaña, un asombro, un increíble. “Tenemos un público muy pequeño pero muy fiel, se puede decir que los conocemos a todos por su nombre y apellido”, dice Manuel Ríos, uno de los músicos que ha impulsado Spicnic a lo largo de los años. Además, es el cantante de Los Verdugos, el último grupo que han lanzado.
Además de las bandas de su propia factoría —Alpino, Tornasol, Meteoro, Astrogirls, Hello Cuca—, Spicnic ha descubierto a mitos del pop español como Los Fresones Rebeldes, Parade, Intronautas o Los Caramelos. El sello comenzó publicando los grupos que estaban en la órbita propia: la del fanzine Stamp y los grupos Terry Cuatro (glam gamberro de Villarrobledo) y Los Vegetales (el grupo de los hermanos Canut); “de ahí viene todo”, dice Alfonso Melero, que estuvo en Terry Cuatro, Hello Cuca, Alpino y Los Verdugos. ¿Qué cabe en Spicnic? “Todas aquellas cosas que nos gustan y que hace que cobre sentido ‘nuestro pequeño mundo’ o como diría Esty Quesada… fantasía”, define Juli Lee (Terry Cuatro, Astrogirls, Alpino, Los Verdugos).
Hoy siguen apareciendo grupos en Spicnic que encajen con el criterio de la llamada spicnicidad, como Las Kasettes o Chinchetas. Y hay artistas que no graban en este sello, pero que bien podrían haberlo hecho si se hubieran profesionalizado, como Espanto, Confeti de Odio o Generador. O cualquier grupo español cuya maqueta hubiera sonado en el desaparecido programa de radio Flor de Pasión, de Juan de Pablos. “Siempre hemos sacado uno o dos discos al año, tanto ahora como en épocas más activas... En el 97, que fue el año en que más sonamos, creo que solo sacamos el primer EP de Los Fresones Rebeldes y el disco de [homenaje a] Tim Burton... Llevamos desde el 94 y este ha sido el Spicnic 41”, señala Alfonso para recordar que, en realidad, aunque tuvieron más notoriedad en los 90, siempre han estado ahí, haciendo más o menos lo mismo.
Los Verdugos, un descacharrado combo de pop punkoso y ramoniano a rebosar de referentes de la cultura pop española, acaban de publicar su primer long play —y solo en vinilo—, Episodios personales, a pesar de que sus primeras canciones se editaron hace casi diez años. Los Verdugos no dan conciertos ni tienen una oficina de marketing. Solo están aquí para “pasarlo bomba”, dice Manuel. Dioni Melero dice que la cosa consiste en “quedar para hablar de música y películas” y Juli Lee añade que sus intenciones son: “Pasar el tiempo comiendo pipas mientras vemos televisión, hablar de canciones y pensar en la dominación mundial”.
Después de un par de singles, un recopilatorio y un minielepé, han visto que al fin tenían tantas canciones como para “hasta descartar alguna”, señala Fernando Delgado, por lo que ya podían mandar “¡a positivar!”, dice Dioni. Los componentes de Los Verdugos, si vemos su evaluación desde los grupos anteriores, comenzaron en el punk, pasaron por una etapa más pop y tecnopop, y han vuelto al punk guitarrero, en un arco narrativo de 30 años que Dioni no ve como una evolución: “Cuando tenía 13 años vi actuar a Alaska y los Pegamoides en Villarrobledo y justo en ese punto me quedé”. “¡Viva la involución!”, dice Juli Lee. “Ha sido algo natural”, apunta Fernando. “Sin desmerecer a Alpino, porque me encantan las canciones que hicimos, yo disfruto más de este sonido guitarrero ya sea pop, punk, glam… me sorprendo más a mí mismo haciendo así las canciones y creo que nos limita menos. Los Ramones es un grupo importantísimo para todos, los hemos visto juntos dos veces y la cabra tira al monte”, explica Manuel.
El cine español mal visto
Forma parte de la seña de identidad de Los Verdugos, y en general de estos músicos en todos sus grupos y fanzines, reivindicar el cine clásico español. José Luis López Vázquez es su “actor más fetiche”, dice Fernando, y aparece en las portadas de sus discos Somos gente honrada y Episodios personales. “Quizás se nos ha ido un poco de las manos, pero nos da igual”, añade. “Es un ídolo absoluto, para nosotros su presencia es un estado de ánimo en sí mismo”, apunta Juli Lee.
“El cine español que homenajeamos desde el fanzine Stamp está mal visto por muchos”, explica Manuel Ríos. “Recuerdo cuando en los periódicos valoraban con estrellas las películas que echaban en la parrilla de televisión y a esas que nos gustan no les daban ni una estrella, tan solo un punto. Son películas que veíamos siempre semanalmente de pequeños, antes de que existiera Cine de Barrio, y reflejan con acierto un costumbrismo y una época. Fernando y yo somos de Moratalaz y escuchar a Gracita Morales decir con ilusión ‘¡un pisito en Moratalaz!’... o para Juli, Alfonso y Dioni escuchar ‘Club Deportivo Villarrobledo’ en la boca de Gracita Morales porque le toca la quiniela… ¡lo más!”.
“Sentimos que hay una cultura pop española que está llena de joyas que han sido injustamente olvidadas por el gran público, supongo que es algo generacional”, añade Juli Lee. “El cine español de los 60 y 70, con ese tono costumbrista, lleno de personajes que se encuentran en situaciones de precariedad y con la frustración del momento pero con sentido del humor y repleta de gente honrada que suele meterse en unos líos tremendos por amor o desesperación y que son obras maestras” es lo que reivindican, prosigue.
“También nos gusta Paul Naschy y su cine de terror con monstruos, licántropos, vampiros, momias, brujas y casas encantadas, ¡qué más se puede pedir!”, recalca Juli, que no quiere olvidarse de nombrar a la directora pionera Josefina Molina, que tiene ahora 89 años. “También somos muy de reivindicar actores concretos”, añade Fernando. “Somos capaces de aguantar una película infumable por ver 30 segundos a Josele Román, por ejemplo”. Y no solo las comedias, también son importantes para ellos películas como Furtivos (1975) de José Luis Borau o Mi querida señorita de Jaime de Armiñán, protagonizada por López Vázquez en 1972 y de la que el 17 de abril se estrenará un remake escrito por Alana S. Portero.
Reivindicar a Los Vagabundos es reivindicar, por tanto, esa genealogía. Y la de una idea de canción “con una melodía perfecta que sonase en los autos de choque, que tenga poca duración y que sea pegadiza”, define Juli. Un grupo en el que resuenan los Ramones pero también Morrissey, The Cramps, ABBA y Alaska y los Pegamoides.
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