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Las barbaridades de los políticos sobre refugiados que llegan a Europa: “gotera”, “plaga”, “amenaza”

Gabriela Sánchez

Los han llamado “goteras”, “plaga”, “el verdadero peligro de Europa”. Son algunos de los calificativos recibidos por los miles de refugiados que han llegado a la UE empujados por la guerra o la persecución en sus países de origen, en la mayor crisis de desplazados de la historia. Algunas de las autoridades europeas que clamaban soluciones a Bruselas tras cada nueva gran tragedia del Mediterráneo protagonizan ahora polémicas declaraciones.

Tras la última gran tragedia, que acabó con la desaparición de 700 personas en abril, las muertes entre las aguas del Mediterráneo no cesaron. Han continuado, aunque las últimas cifras no han despertado la ola de indignación de naufragios pasados entre las autoridades europeas. Durante este fin de semana, al menos 49 personas fallecieron, probablemente por asfixia, cuando iban a bordo de un pesquero con dirección a las costas italianas. Hace una semana, cerca de 200 personas murieron tras el naufragio del barco en el que viajaban, según denunció Médicos Sin Fronteras.

60 millones de personas se han visto obligados a huir de sus lugares de origen en 2014, una cifra que ha superado todos los récords, debido al recrudecimiento de las emergencias humanitarias en el mundo. La gran mayoría (un 86%) ha sido acogida por países en desarrollo. En la peor crisis de desplazados forzosos de la historia, estas son algunas de las últimas perlas lanzadas por responsables políticos europeos.

El “fontanero” y la “fuga en la cocina”. El expresidente francés, Nicolás Sarkozy, empleó una metáfora para ridiculizar la propuesta europea de distribuir refugiados llegados a Italia y Grecia entre los países miembros. “El fontanero llega y dice, tengo una solución: vamos a dejar la mitad (del agua) para la cocina, poner un cuarto en el salón, un cuarto en la habitación de los padres y si no basta, en la habitación de los niños”, afirmó a finales de junio. El fontanero, según Sarkozy, era la Comisión Europea. La fuga, los refugiados sirios y eritreos, que huyen de la guerra y la persecución política, respectivamente.

Las “goteras” de Fernández Díaz. Al ministro del Interior español le pareció acertada la metáfora del expresidente francés y, un mes después, la hizo suya. “Es como si tuviéramos una casa, con muchas goteras, que están inundando diversas habitaciones y en lugar de taponar esas goteras lo que hacemos es distribuir el agua que cae entre distintas habitaciones”, espetó antes de entrar a la reunión de ministros de la UE en la que se fijó la distribución de los 40.000 demandantes de asilo.

El responsable de Interior también ha esbozado otros comentarios polémicos sobre asuntos migratorios: Jorge Fernández Díaz se opuso a lanzar una operación de rescate en el Mediterráneo por miedo a un “efecto llamada”. En noviembre del año pasado aseguró que “entre los inmigrantes irregulares se cuelan yihadistas”, aunque a día de hoy, no ha presentado datos que sustenten tal afirmación. La pasada semana reconoció haber llamado a la Guardia Civil de Melilla para mostrar su “alegría” ante el archivo provisional de la causa que investiga el supuesto maltrato de varios agentes hacia un camerunés, reflejado en un vídeo de la ONG Prodein.

“La verdadera amenaza de Europa”. El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, está detrás de una de las últimas opiniones alarmistas sobre refugiados e inmigrantes. Para él, los conflictos armados son un problema menor. La verdadera amenaza, defendió, son los movimientos migratorios. “El verdadero peligro no proviene de las zonas de guerra, sino de África”, insistió. Según considera, la Unión Europea (UE) no defiende a Hungría de las “masas de inmigrantes ilegales”.

“Nos gustaría que Europa continuara perteneciendo a los europeos”, añadió en declaraciones recogidas por la agencia Efe. “Europa está hoy en juego: el estilo de vida europeo, los valores europeos, la supervivencia o muerte de las naciones europeas”, dijo. Su Gobierno está construyendo una nueva valla de 175 kilómetros para separar Hungría de Serbia e impedir así la entrada de refugiados e inmigrantes por su territorio.

“Plaga de inmigrantes”. El primer ministro británico, David Cameron, llamó “plaga” a los inmigrantes y refugiados que intentan cruzar de Francia a Reino Unido a través del Eurotúnel de Calais. “Esto nos pone a prueba, lo acepto, porque tienes una plaga de inmigrantes que llega a través del Mediterráneo buscando una vida mejor”, declaró a finales de julio. Desde junio, nueve personas han fallecido en este punto, según las autoridades francesas.

Los eritreos no son refugiados para Margallo. Cuando la Comisión Europea esbozó su propuesta de distribución de solicitantes de asilo entre los estados miembros, la centró en dos nacionalidades que, con toda seguridad, eran mecedoras de protección internacional: la siria, por el conflicto armado, y y la eritrea, por el régimen abusivo de su gobierno. Meses antes, el ministro de Exteriores español sorprendió alegando con total seguridad que las personas de origen eritreo eran “inmigrantes ecónomicos”, contradiciendo el criterio del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).

El 'tacto' de Merkel. En este caso, más que lo que dijo, impactó a quién se lo dijo. Una adolescente palestina rompió a llorar frente a Angela Merkel después de explicar a la líder alemana el miedo de su familia a ser deportada a un campo de desplazados de Líbano. Merkel, que constestaba a las preguntas de los menores en un programa de televisión, no supo decir otra cosa que “en Alemania no hay sitio para todos”. La joven no pudo contener las lágrimas tras la respuesta de la canciller.

Acnur pide que cesen estos discursos

En este contexto de declaraciones “negativas” sobre refugiados por parte de dirigentes europeos, Acnur destaca la “gravedad de negar que la llegadas irregulares a Europa están vinculadas con la mayor crisis mundial de desplazados forzosos” de la historia. Desde la agencia de la ONU advierten de que “los discursos públicos que inculcan el miedo y el rechazo, pueden generar con el tiempo un caldo de cultivo para actitudes xenófobas y racistas”.

Por esta razón, “es necesario evitar discursos que generen odio hacia los refugiados e inmigrantes”, añaden en declaraciones a eldiario.es. Además, recuerdan la necesidad de diferenciar entre refugiados e inmigrantes económicos. “La mayoría de las personas que están llegando a Grecia o a Italia no lo hacen por voluntad propia, huyen de la guerra o de la persecución en sus países de origen”, recuerdan.

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