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THE GUARDIAN

Muerte, huida y acusaciones de uso de niños soldado: el precio que paga la infancia en la guerra de Oriente Medio

Retratos de niñas escolares iraníes, víctimas mortales del ataque con misiles en la escuela de Minab en Teherán.

William Christou / Lorenzo Tondo / Oliver Holmes

Beirut / Jerusalén / Londres —
6 de abril de 2026 22:10 h

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Millones de niños y niñas se han visto sumidos en una crisis debido a la guerra en Oriente Medio. Además de la muerte de cientos de menores y de los desplazamientos forzados a gran escala que sufren en Líbano, hay informaciones sobre niños soldado en Irán.

De acuerdo con los datos de Unicef, la agencia de la ONU para la infancia, más de 340 menores han muerto y miles han resultado heridos desde que Israel y Estados Unidos comenzaron los ataques contra Irán, que ha respondido bombardeando a los países de la región.

Hasta la fecha, el día más letal para la infancia fue el primero, cuando un ataque de misiles estadounidenses contra un colegio iraní mató como mínimo a 160 estudiantes y profesores. La invasión israelí de Líbano, y los continuos ataques israelíes en Gaza y en la Cisjordania ocupada, han agravado el derramamiento de sangre. Son más de 1,2 millones los niños desplazados en toda la región.

“Los niños de la región están expuestos a una violencia atroz, con los sistemas y servicios diseñados para mantenerlos a salvo también bajo ataque”, dice Catherine Russell, directora ejecutiva de Unicef.

A continuación, algunas de las formas en que la guerra está afectando a los niños.

Desplazamiento forzoso en el Líbano

Según las estimaciones de Unicef, los bombardeos israelíes y las órdenes de evacuación en el Líbano han forzado el desplazamiento de más de 1,1 millones de personas, de las que casi 400.000 son niños. Casi el 90% de esas personas viven fuera de los centros de acogida, y muchas de ellas duermen en la calle.

Nidal Ahmed, de 52 años, y dos de sus hijos han tenido que desplazarse dos veces. Un bombardeo destruyó su casa en Tiro en el segundo día de la guerra de Israel contra Hezbolá. Entonces huyó a la casa de su hermano en un suburbio del sur de Beirut, pero pocos días después Israel ordenó el desalojo de la zona. Ahora viven en Biel, el barrio de la vida nocturna de Beirut, en una tienda de campaña y dentro de un campamento improvisado con cientos de familias.

“Son las 5:00 de la tarde y hoy no hemos comido nada”, dice Ahmed. Zahraa, su hija de ocho meses, está sentada frente a él con el body manchado. “Solo hemos podido darles té y un poco de pan a los niños; no es bueno que una niña tan pequeña coma pan, ¿pero qué podemos hacer?”, añade, señalando las migajas de pan duro que Zahraa ha estado masticando.

Intenté cubrir la lona para protegernos de la lluvia, pero todas las mañanas nos despertamos con los colchones empapados

Ahmed Vive con sus dos hijos en una tienda de campaña

Tras un mes fuera de su hogar, Ahmed se ha quedado sin dinero para alimentar a sus hijos. Depende de organizaciones locales que aparecen de forma irregular: distribuyen comida la mayoría de los días, pero no todos.

El hombre dice que las condiciones del desplazamiento son “humillantes”, mientras señala la tienda que levantó para él y sus hijos: una lona azul improvisada sobre un armazón de madera y sujeta con piedras. “Intenté cubrirla para protegernos de la lluvia, pero todas las mañanas nos despertamos con los colchones empapados”.

Ahmad, su hijo de tres años, jugaba con otro niño en un terreno baldío. El niño explicó que se duchaba los viernes, cuando su padre los traslada 30 minutos en coche hasta la casa de un amigo que les permite usar el baño. Para las necesidades más inmediatas, un solo baño y cientos de familias que hacen una cola de media hora antes de usar un retrete sin agua corriente.

Marcoluigi Corsi, representante de Unicef en Líbano, advirtió en marzo de los efectos duraderos que el desplazamiento tendría sobre los niños. “Este ciclo implacable de bombardeos y desplazamientos está agravando gravemente las secuelas psicológicas, arraigando un temor profundo y amenazando con causar daños emocionales profundos y a largo plazo”, dijo.

Ahmed ya ha visto algunos de estos efectos en sus propios hijos. Cuando los aviones israelíes rompen la barrera del sonido o bombardean Beirut, su hijo empieza a correr tratando de esconderse de la bomba que cree que va a caer sobre él.

El hombre está agotado. Tuvo que dejar a su esposa y a su hija de 17 años en el hospital de Tiro, heridas durante el bombardeo del hogar familiar. Muestra una foto de su esposa en coma en una cama de hospital. Fractura de cráneo en 33 puntos, hemorragia interna y lesiones en la columna vertebral. “Dicen que no va a sobrevivir”, afirma, mirando a sus hijos. “Ahora los niños están ocupados, están jugando, pero cuando vuelvan a casa y no encuentren allí a su madre, será un desastre”.

Muertes, heridos y duelo en Palestina

Aunque en Gaza rige un alto al fuego desde hace más de cinco meses, las autoridades sanitarias de la Franja cifran en 50 el número de palestinos a los que el Ejército israelí ha matado desde el comienzo de la guerra de Irán el 28 de febrero. Se desconoce el número exacto de niños fallecidos, pero entre los seis palestinos muertos el 29 de marzo por bombardeos israelíes contra puestos de control había una niña, según los servicios de rescate locales.

La Franja de Gaza no se ha recuperado de los 23 meses de bombardeos israelíes que mataron a decenas de miles de personas y destruyeron hospitales y colegios en lo que una investigación de una comisión de la ONU ha calificado como genocidio. Hasta octubre de 2025, de media, un niño palestino moría cada hora. Según la ONG Save The Children, el número total de niños asesinados hasta finales de 2025 por las fuerzas israelíes en su guerra contra Gaza superó los 20.000.

Niños palestinos en la ciudad de Jan Yunis, en el sur de la Franja de Gaza.

La guerra de Irán no abrió un nuevo frente en Gaza, pero empeoró la inseguridad y provocó que se intensificaran las operaciones militares israelíes. Israel ha impuesto en la Franja cierres y restricciones de movimiento que interrumpen el acceso a servicios básicos y obligan a cerrar colegios. Durante los primeros días de la guerra se cerraron también los pasos fronterizos hacia Gaza, bloqueando la entrada de ayuda humanitaria y mercancías.

Desde el inicio de la guerra con Irán, los colonos israelíes y las fuerzas de seguridad han intensificado la violencia contra los palestinos de la Cisjordania ocupada, causando la muerte de al menos tres niños.

El 15 de marzo, la policía israelí mató a tiros a dos hermanos palestinos y a sus padres en Tamoun. Regresaban en el coche familiar después de hacer la compra para el Ramadán cuando los israelíes dispararon contra ellos. Murieron Mohammed, de cinco años, y Othman, de siete, que era ciego y tenía necesidades especiales. También murieron su madre, Waad Bani Odeh, de 35 años; y su padre, Ali Bani Odeh, de 37.

Sobrevivieron otros dos hermanos. Khaled, de 11 años, fue uno de ellos. Explicó que oyó llorar a su madre y rezar a su padre antes de morir. También, que la policía fronteriza israelí lo sacó a rastras de los restos del coche tras el tiroteo. Se burlaron de él y lo golpearon. “Hemos matado a unos perros”, le dijo un agente, según relató.

En Israel, al menos cuatro niños han muerto por los misiles lanzados en la represalia de Irán. Uno de los peores ataques tuvo lugar el 1 de marzo, cuando un misil iraní sacudió la ciudad israelí de Beit Shemesh, en el centro del país.

Niños de 12 vigilando puestos de control en Irán

Las denuncias contra el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán por utilizar a menores de solo 12 años para vigilar puestos de control han hecho saltar las alarmas sobre el uso niños soldado. En un informe de finales de marzo, Human Rights Watch publicó que la Guardia Revolucionaria estaba reclutando a niños como “combatientes en defensa de la patria”.

El 26 de marzo, un responsable del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria dijo que la campaña de reclutamiento de civiles “Combatientes en defensa de la patria por Irán” había fijado los 12 como edad mínima. En el cartel de la campaña se ve a un niño y a una niña junto a dos adultos, entre ellos un hombre con uniforme militar.

Human Rights Watch, con sede en Nueva York, ha explicado que que el reclutamiento militar y el uso de niños constituyen violaciones graves de los derechos de los menores, además de un crimen de guerra cuando tienen menos de 15 años. “No hay excusa para una campaña de reclutamiento que tenga como objetivo alistar a los niños, y mucho menos si son de 12 años”, dice Bill Van Esveld, subdirector de derechos de la infancia en Human Rights Watch. “Las autoridades iraníes parecen dispuestas a arriesgar la vida de los niños a cambio de mano de obra adicional”.

Informaciones apuntan a que Alireza Jafari, un niño iraní de 11 años ya ha muerto por un bombardeo israelí en un puesto de control de seguridad. Sadaf Monfared, su madre, dijo al periódico local Hamshahri que su hijo ayudaba en las patrullas y puestos de control Basij, una milicia voluntaria subordinada al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica.

“Las autoridades implicadas en esta política censurable están poniendo a los niños en riesgo de daños irreversibles y graves, y a ellos mismos en riesgo de incurrir en responsabilidades penales”, dice Bill Van Esveld. “Los altos cargos que no pongan fin a esto no pueden sostener que se preocupan por los niños de Irán”.

Ataques contra escuelas y pérdida de la educación

El 28 de febrero, un bombardeo estadounidense contra un colegio de primaria en Minab causó la muerte de decenas de personas, en su mayoría niñas de entre siete y 12 años. Se trata hasta la fecha de la peor matanza en la guerra de Israel y Estados Unidos contra Irán. Una “grave violación” del derecho internacional, según la Unesco.

Fotografía aérea facilitada por el Centro de Prensa Iraní de las tumbas durante el funeral de las niñas asesinadas en un ataque contra una escuela primaria en la provincia iraní de Hormozgan, en Minab, el 3 de marzo de 2026, durante los bombardeos de EEUU e Israel.

En toda la región, los implacables ataques están destruyendo y dañando instalaciones e infraestructuras imprescindibles para los niños, entre las que figuran hospitales, colegios y sistemas de agua y saneamiento. Según La Sociedad de la Media Luna Roja Iraní, 316 centros médicos y 763 colegios han sido destruidos o dañados gravemente por los ataques israelíes respaldados por Estados Unidos.

Estos ataques y el ambiente de violencia generalizada han dejado en suspenso la educación. Según la ONG Save The Children, al menos 52 millones de niños en edad escolar de toda la región han visto interrumpida su educación, pasando a la enseñanza por Internet o quedándose sin ella por completo. Unicef estima que 364 de los 669 refugios colectivos que hay en Líbano son colegios públicos. En gran parte de Israel, los colegios han tenido que cerrarse una y otra vez.

“En todos los coflictos, las aulas suelen ser las primeras en cerrar y algunos de los últimos lugares en reabrir”, dice Ahmad Alhendawi, responsable para Oriente Medio, el norte de África y Europa del Este de Save The Children.

“Cada clase perdida agrava las secuelas de la guerra: no todos los niños pueden escapar de la violencia ni permitirse pasar a la enseñanza por Internet; sabemos que muchos de los niños más vulnerables nunca volverán una vez que han interrumpido el colegio”, dice. “Las escuelas son lugares protegidos y los ataques contra ellas podrían constituir graves violaciones del derecho internacional humanitario, deben respetarse las leyes de la guerra”.

El impacto psicológico

El derramamiento de sangre y la vorágine de la guerra exponen a los niños a acontecimientos traumáticos. La exposición prolongada a episodios de inestabilidad y violencia tiene efectos de largo plazo sobre el desarrollo cerebral, la regulación emocional y la salud mental.

Aunque Irán ha bloqueado casi por completo Internet, se sigue recibiendo la señal de las emisoras de televisión por satélite. El canal Iran International, con sede en Londres, ha comenzado a emitir entre sus boletines informativos un segmento con consejos para lidiar con los miedos y la ansiedad de los niños.

“Toda guerra es una guerra contra los niños”, dice Alhendawi, de Save The Children. “Los niños viven con miedo, atrapados en el fuego cruzado de esta guerra de adultos; las guerras tienen sus leyes, y los niños deben quedar fuera de todo conflicto”.

Traducción de Francisco de Zárate.

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