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Opinión - El oasis habita hoy en Euskadi. Por Esther Palomera

Los bancos españoles afrontan la navidad con los créditos al consumo más caros de las grandes economías europeas

Imagen de archivo de una vista general de la madrileña calle de Preciados.

Diego Larrouy

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El centro de las ciudades arrastra varias semanas colapsado por la multitud que carga con bolsas de compras navideñas. Es la estampa típica de estas fechas del año y una prueba para conocer cómo afronta la economía uno de los periodos de mayor consumo del año. Lo que sí se conoce es que la financiación de este consumo llega más cara que en los dos últimos años y, sobre todo, más que en las otras grandes economías europeas.

La subida de los tipos de interés que están sufriendo los préstamos hipotecarios se hace extensible también a la financiación al consumo, otra de las grandes actividades crediticias que realizan los bancos. Estos son los préstamos que se conceden a los hogares para la compra de todo tipo de bienes, sin que haya una garantía que los respalde. Son habituales para la adquisición de electrodomésticos o automóviles, pero también se ofrecen para otro tipo de gastos.

Son habituales las campañas promocionales que ofrecen pagar a plazos las compras a menos de 12 meses sin que medie ningún interés. Sin embargo, la deuda más habitual es aquella que se financia a más de un año. Tres de cada cuatro euros de deuda de este tipo que tienen los hogares están en contratos con más de un ejercicio de duración, según los datos del Banco de España. 

Pero ¿cuánto se paga por estos préstamos? Su propia naturaleza los hace más caros que las hipotecas y, por tanto, más rentables para los bancos. Si bien también acarrean más riesgo, ya que se estudia menos al cliente y los datos de morosidad son más elevados.



La banca española, además, afronta este periodo navideño ofreciendo peores condiciones que en las otras grandes economías europeas. La media, según los datos recogidos por el Banco Central Europeo, se situaba justo antes del comienzo de la campaña navideña en el 7,6%. Como muestra la gráfica, nueve de los 16 países que aparecen en el registro estadístico del supervisor de la zona euro tienen préstamos más baratos que los españoles cuando el periodo supera el año. Italia, Alemania y, sobre todo, Francia, se encuentran por debajo de España.

Los préstamos al consumo afrontan esta campaña más caros que en los últimos años. El 7,6% de media en octubre de este año, último dato disponible y el previo al arranque de este periodo de consumo elevado, se encuentra por encima del coste que había en 2020 (6,9%) y 2021 (6,7%). Aunque el precio sigue por debajo del periodo prepandemia, se ha roto con una tendencia desde la pasada crisis financiera en la que los precios no habían dejado de caer.



Este encarecimiento, además, ha sido más acelerado en la banca española que en otros países de la zona euro. Únicamente cuatro sistemas bancarios, los de Italia, Alemania y Austria, han elevado más los precios de los créditos al consumo a más de un año vista. Más de un punto porcentual ha sido la evolución al alza de esta financiación desde que arrancara el año. La brecha con Francia, por ejemplo, se ha ampliado en 2022, haciendo que la diferencia sea de casi el doble según se contrate el préstamo a uno u otro lado de los Pirineos.

Tanto las estadísticas del Banco de España como las del BCE se quedan en octubre, justo antes de que arrancara la campaña navideña. Los créditos al consumo tienen dos campañas muy fuertes a lo largo del año. La primera se produce en junio, justo antes de las vacaciones de verano. La segunda se produce en noviembre, un mes que en los últimos años se ha confirmado como el arranque de las compras de regalos navideños, también apoyado en la constatación de iniciativas comerciales como el 'black friday'.

Cuando la pandemia aterrizó, el crédito al consumo estaba siendo uno de los negocios más dinámicos para la banca. Todas las entidades estaban volcadas en captar clientes de este negocio y los crecimientos eran sustanciales. Incluso empresas que no pertenecían al sector financiero lanzaron sus propias plataformas de créditos al consumo. El Banco de España llegó a alertar de su crecimiento, pero entonces llegó la crisis sanitaria.

Pese a la incertidumbre económica provocada por la inflación y la guerra de Ucrania, los préstamos al consumo viven en 2022 su segundo año de recuperación tras el desplome provocado por la pandemia y el freno de la actividad. Entre enero y octubre, según los datos del Banco de España, las entidades financieras han concedido 24.500 millones de euros en préstamos al consumo. Es un crecimiento de más del 6% frente al mismo periodo de 2021. Los datos vuelven a acercarse al periodo prepandemia. Si bien, al igual que ocurre con las hipotecas, el volumen de préstamos concedidos para el consumo sigue lejos de los registros previos a 2008.

De este modo, la actividad de esta financiación certifica que, pese al alza de la inflación a niveles históricos, el consumo ha seguido creciendo en 2022. Así lo han apuntado otras estadísticas, como las de la recaudación. Los ingresos del Estado por el IVA, el impuesto más vinculado al consumo, crecían hasta octubre casi un 18%, muy por encima del dato medio de inflación previsto para el cierre de este año, del 8,5%.

Un grifo más cerrado

El Banco de España publica trimestralmente una encuesta entre las entidades financieras sobre los criterios de concesión de préstamos y la demanda. Según la última publicada, que hace referencia a los tres primeros trimestres, el organismo concluía que se habían “endurecido” estos criterios para el caso de los préstamos al consumo para los hogares. El Banco de España achacaba esta realidad al “aumento de los riesgos percibidos, el deterioro de las expectativas económicas y, en menor medida, el empeoramiento de la solvencia de los clientes”. Según este informe, los bancos estarían apretando el cinturón sobre estos préstamos por “la menor disponibilidad de fondos”. Por ello, ha habido “un aumento del porcentaje de solicitudes de fondos denegadas”.

Este documento ya constataba un aumento de los costes para los clientes que contrataban esta financiación, si bien se han traducido en unos márgenes “estrechados” ya que solo se habría trasladado “parcialmente” el aumento del coste para los bancos por “la fuerte presión competitiva”. La demanda por parte de los clientes se frenó ligeramente por “la menor confianza de los consumidores” y por “el mayor uso de ahorros para financiar estas compras”.

El informe del Banco de España ya aventuraba que el grifo de los préstamos al consumo se iba a cerrar más durante los últimos meses del año, lo que incluye la campaña de navidad. “Las entidades financieras prevén una nueva contracción tanto de la oferta como de la demanda de préstamos a los hogares para consumo y otros fines, que sería en ambos casos más intensa que la observada entre julio y septiembre”, concluía el documento.

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