Las nóminas pueden extraviarse en febrero si las pymes no aplican el sistema europeo de pago

Todos los bancos del euro tendrán el mismo número de dígitos.

Unas siglas que se van a colar en los bolsillos españoles en apenas 94 días: IBAN. Se trata del nuevo código de identificación de las cuentas bancarias que sustituirá de forma obligatoria al que actualmente se utiliza, denominado CCC. El cambio real apenas implica pasar de los 20 dígitos actuales a los 24 que se pedirán para unificar la denominación de las cuentas bancarias en todos los países de la zona del euro. Pero lo tienen que aplicar todos aquellos que realicen cobros y pagos entre países de la zona del euro. Es decir, todo el mundo. El objetivo de esta normativa es romper la barreras financieras para que la gestión de cobros y pagos en toda Europa pueda unificarse en una sola cuenta, con independencia de dónde se generen las operaciones.

Hacer caso omiso de este cambio puede costar tan caro como que los trabajadores no puedan recibir a tiempo la nómina de febrero, que una comunidad de vecinos no cobre los recibos mensuales e incluso que un ayuntamiento deje de recaudar impuestos como el IBI. Por eso el Banco de España ha mostrado su preocupación y ha instado a todos los agentes económicos a apretar el acelerador del cambio para poder llegar a tiempo. La cosa no está fácil, ya que, a falta de tres meses para la fecha límite, apenas el 0,24% de las empresas españolas se han puesto al corriente de la modificación.

El nuevo identificador será imprescindible para cobrar la nómina a partir del 1 de febrero, con lo que lo normal será que desde el departamento de Recursos Humanos de la empresa soliciten la identificación a sus trabajadores. Si esto no sucede, lo mejor es que el empleado tome la iniciativa y se lo facilite, para evitar retrasos indeseados. Ante la duda sobre cuál es el nuevo número para identificar sus cuentas, lo mejor es acceder a la página web del SEPA e introducir el actual Código Control de Cuentas (CCC) y, tras pasar esos números por un algoritmo matemático, aparece el nuevo IBAN (que será siempre el mismo e intransferible).

Quienes más van a sufrir con este cambio, y quienes más preocupan al Banco de España, son las pymes y los pequeños organismos que gestionan pagos. "Los bancos están muy avanzados en el cambio y las grandes empresas ya están poniendo al día sus sistemas de gestión. Por lo que esperamos que, antes de final de año, el 80% de todos los afectados esté al día. Nos preocupa el otro 20%", han asegurado fuentes del organismo regulador.

En principio, los consumidores no tienen difícil ponerse al día. Lo más probable es que sus cuentas ya tengan la nueva identificación. Sólo tienen que mirar la documentación del banco y buscar el número IBAN. En cuanto a las domiciliaciones, las grandes empresas, como las telefónicas o las suministradoras de luz y agua, entre otras, se encargarán ellas mismas de cambiar las órdenes de domiciliación.

Las pymes, las más afectadas

Las pymes, las más afectadasEfectivamente pymes, asociaciones y pequeños ayuntamientos tienen que dedicar esfuerzo, personal y, por tanto, dinero a ponerse al día en esta nueva normativa. Lo que implica ponerse en contacto con cada uno de sus clientes para solicitarles el nuevo IBAN, y actualizar todas sus bases de datos antes del día límite. Pero ese no es el único cambio, también deberán modificar la longitud del campo en el que se describe el contenido del recibo, que ahora queda fijado en un máximo de 140 caracteres frente a los 600 que se permitían hasta ahora en España.

Esto implica, por ejemplo, que el recibo del seguro del coche ya no podrá identificar todos los aspectos del vehículo, por lo que muy probablemente ya no será válido como identificador de pago, y las compañías aseguradoras, en consecuencia, deberán enviar otro justificante de pago a sus clientes. Además, ya no será posible enviar esos datos al banco en texto plano, como se podía hacer hasta ahora, sino que se exigirá que vayan en un formato especial XML que permite la identificación del contenido a través de etiquetas y al que también deberán adaptarse los sistemas informáticos de los emisores de recibos.

La Administración no ha previsto ningún tipo de ayuda financiera para ayudar a las pymes a esta actualización tecnológica que les va a suponer, como poco, dedicar personal y cambios informáticos de coste limitado, pero en un momento en el que el ahogo financiero como el actual no es lo más deseable.

El de actualizar el sistema de cobro y domiciliaciones es el último de los cambios que deben realizarse para la puesta en marcha de la Zona Única de Pagos en Europa (SEPA). Durante los últimos años se han estado actualizando el sistema de pagos por tarjetas y las transferencias. El cambio en las tarjetas es el que ha motivado que se implante el sistema de número de identificación PIN como verificación del usuario frente a la firma, y ya está totalmente concluido. En el caso de las transferencias, el cambio está completado al 50% pero, al ser tramitado por los bancos, apenas ha supuesto problemas para los usuarios.

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Publicado el
29 de octubre de 2013 - 20:14 h

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