Por qué es importante la salida a bolsa de Shein: dudas entre los inversores y un aviso de subida de precios en Europa
Es uno de los movimientos empresariales del verano: la salida a bolsa de Shein, el gigante chino del 'fast fashion' online. En solo unos años, se ha convertido en uno de los principales operadores del sector gracias a un inmenso catálogo de productos y unos precios tan bajos que han llevado a Bruselas y Washington a poner en marcha aranceles para tratar de desincentivar sus envíos 'low cost'.
No es un salto al parqué que haya pillado por sorpresa al mercado. Al contrario. Es un movimiento del que lleva hablándose varios años y que es relevante por varios motivos. Por un lado, porque es una de las grandes salidas a bolsa de este año que no están estrechamente vinculadas a la inteligencia artificial (IA) o al sector puramente tecnológico. Por otro, porque supone saber cuánto vale una empresa que ha basado su actividad en los envíos a domicilio de moda, complementos y artículos de todo tipo, de bajo coste y consumo rápido y, que en diferentes ocasiones, ha sido cuestionada por su modelo de negocio.
Analizamos las claves de esta operación, que, además, se produce en un momento en el que las bolsas pasan, de un día para otro, de las mieles de las cotizaciones récord a lanzar señales de cierta alarma por el miedo a una burbuja generada por la IA y el alto endeudamiento tanto de las empresas como de los Estados.
Una valoración a la baja
Shein ha estado varios años decidiendo si salir o no a bolsa y dónde hacerlo. Eso es clave porque de ello depende la regulación y el grado de información que tiene que dar a los inversores. Además, uno de los pasos más delicados de una compañía que decide salir al mercado es asumir cuál es la valoración que aceptan quienes van a comprar sus acciones, cuánto dinero están dispuestos a pagar por cada título y, en consecuencia, cuál es el precio de la empresa en cuestión.
En el caso de Shein, la compañía ha visto como esa valoración ha ido recortándose con el tiempo. Hace casi dos años, la empresa asiática realizó una ronda de financiación –el movimiento que busca dar entrada a inversores sin tener que pasar por bolsa– donde su valoración alcanzó los 66.000 millones de dólares. Y, desde entonces, esa cifra ha ido a la baja. Hace unas semanas se habló de cerca de 45.000 millones, hace unos días se rebajaron las expectativas y, finalmente, se queda en los 27.0000 millones de dólares, el equivalente a algo más de 23.000 millones de euros al cambio actual.
También hay que aclarar que no salen a cotizar todas las acciones, simplemente una pequeña parte, para captar fondos por valor de unos 1.500 millones de euros, con los que la empresa quiere financiar su crecimiento. Con este paso cambiará la estructura accionarial de Shein, compuesta por títulos con diferentes tipos de derechos. Hasta ahora –aunque la empresa no ha desglosado todos los detalles– se sabía que los cuatro cofundadores de la compañía controlaban el 65% de la sociedad holding Shein Global Holdings Ltd, registrada en las Islas Caimán, a través de sus diferentes vehículos de inversión; mientras que firmas de como IDG y Sequoia Capital poseían las participaciones restantes.
Tropiezo de sus resultados
Shein ha dado bastante información al mercado sobre su negocio, pero también se ha guardado muchos detalles por considerarlos confidenciales, por ejemplo, sobre cómo es su estructura accionarial, esos diferentes tipos de acciones y derechos.
Lo que sí reconoce es que su resultado neto no vive su mejor momento. Explica que en los tres primeros meses del ejercicio en curso obtuvo números rojos por valor de 99 millones de dólares, cuando en el mismo periodo del año anterior ganó 395 millones. Justifica esas pérdidas por el deterioro del valor razonable de sus acciones preferentes convertibles, por valor de 328 millones de dólares estadounidenses. Ya en el conjunto del pasado 2025 perdió cierto brillo, porque en el folleto de salida a bolsa desglosa que su beneficio se redujo casi un 40% –hasta 2.064 millones de dólares– y también retrocedieron sus ventas un 8%. Unos ingresos que superaron los 41.800 millones de la moneda estadounidense.
No fue el mejor año para sus resultados en un sector que va claramente al alza. La compañía explica en ese informe que el negocio de la moda online ha pasado de generar 522.000 millones de dólares en 2021 a 606.000 millones de dólares en 2025. Y seguirá la misma senda, porque espera que llegue a 792.000 millones de dólares en el año 2030, cuando el 40% de toda la moda que se venda se comercializará a través de las tiendas online.
Subida de precios en Europa y EEUU
Además de reconocer que sus ventas no brillan, especialmente en Estados Unidos, Shein desglosa en su folleto para inversores que las medidas arancelarias puestas en marcha por la Casa Blanca y la Unión Europea le encaminan a una subida de precios, algo que ya ha hecho en el mercado norteamericano.
“Estas medidas incrementarán los costes y los gastos asociados a las ventas en la UE”, asume en el citado informe. Es relevante porque de Europa depende más del 30% de sus ingresos.
“Al igual que en el mercado estadounidense, prevemos implementar diversas opciones” y, entre ellas, incluye “el aumento de nuestros precios”. Eso “podría producir un impacto adverso a corto plazo en nuestro volumen de ventas en Europa a medida que aumentamos los precios para compensar parte del incremento de costes, si bien es demasiado pronto para evaluar plenamente el impacto a largo plazo”, refieren.
Además, según recoge la agencia EFE, la compañía ha estado vendiéndose entre los inversores como el equivalente a Amazon Web Services (AWS) en el sector de la moda, es decir, como una plataforma en la que vender. También ha adelantado que pretende realizar compras y llegar a acuerdos con empresas de retail que afrontan problemas operativos o no consiguen aumentar su escala, integrándolas dentro de su estructura.
Litigios multimillonarios y el peso de los 'influencers'
En esa documentación depositada en la Bolsa de Hong Kong, Shein también reconoce que tiene por delante varios procedimientos legales y regulatorios en los que, si se falla en su contra, pueden suponer una factura cercana a los 3.800 millones de euros, en una información adelantada por el diario económico Cinco Días.
Uno de esos casos tienen que ver con la comercialización en Francia de muñecas sexuales con aspecto infantil. Otros están ligados a los derechos de los consumidores, a la información medioambiental de sus productos o al uso y protección de datos personales de sus clientes.
Además, Shein reconoce que su modelo de negocio está muy ligado a los influencers. “Las redes sociales y el marketing digital impulsado por personas influyentes (influencers) han contribuido al crecimiento de nuestra base de clientes”, señala en el folleto.
“Si no logramos desarrollar y mantener relaciones positivas con dichas personas, nuestra capacidad para promover y mantener el reconocimiento de la marca, así como para aprovechar las plataformas de redes sociales para dirigir tráfico a nuestras aplicaciones móviles y sitios web, podría verse afectada negativamente”, admite. “En consecuencia, nuestra capacidad para atraer nuevos clientes y hacer crecer el negocio se vería perjudicada”. También, que si la reputación de esos influencers'se resiente, eso puede afectar a su marca.
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