Barcelona, protagonista en la gran cita literaria del mundo hispano
Cuando una ciudad celebra su principal fiesta regalando un libro y una rosa —la Diada de Sant Jordi, convertida ya en icono literario a escala internacional—, es que la literatura forma parte de algo más que sus estanterías. Barcelona, ciudad de librerías, de autores, de editoriales y de lectores, será en 2025 la invitada de honor de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, el evento literario más importante del ámbito hispanoamericano y una de las mayores plataformas de proyección del sector.
Su presencia en la FIL 2025 consolida su protagonismo en el mapa literario mundial, justo una década después de su incorporación a la red de ciudades de la literatura de la UNESCO, y responde a unas políticas culturales municipales que trabajan activamente para conservar, y potenciar, el ADN literario de Barcelona.
Apoyo 360 al sector: leer, escribir y editar
Las políticas culturales de la ciudad se articulan en torno a tres ideas clave: Barcelona ciudad de la lectura, ciudad de la literatura y ciudad del libro. Tres dimensiones que, aunque distintas, forman un mismo ecosistema que el Ayuntamiento ha trabajado de forma estructural y transversal.
Como Ciudad de la Lectura, Barcelona ha hecho de sus bibliotecas públicas un verdadero servicio esencial. La red de Biblioteques de Barcelona, con reconocimiento internacional, desarrolla una programación cultural continuada y plural, orientada a garantizar el acceso equitativo a la lectura. Su Plan Director 2030 se estructura en cuatro ejes, siendo central el derecho a leer, escribir y expresarse oralmente, entendido como un factor de cohesión y justicia cultural.
En tanto que Ciudad de la Literatura, Barcelona sostiene una red viva de creación, formación, difusión y apoyo. Ejemplo de ello son las Becas Barcelona Crea- Montserrat Roig para la creación literaria o las Becas Barcelona Crea -Carme Montoriol para la escritura dramatúrgica, la residencia de Vil·la Joana, o los programas de intercambio con otras ciudades literarias de la UNESCO son parte de una política pública que respalda al sector desde su base: autores, autoras, traductores y creadoras.
Por su parte, como Ciudad del Libro, Barcelona despliega una política activa de acompañamiento al sector editorial: subvenciones a librerías, coediciones, ferias especializadas y apoyo a gremios. Además, desde el sello público Barcelona Llibres, se publica un catálogo editorial que promueve el pensamiento crítico, la memoria de la ciudad y el diálogo con su diversidad cultural. Barcelona es, además, la única ciudad del mundo que ejerce una doble capitalidad editorial, tanto en catalán como en castellano, lo que refuerza su singularidad dentro del mapa internacional del libro.
Todo ello se desarrolla en colaboración con un amplio entramado de agentes del sector: gremios profesionales, instituciones culturales, educativas y de pensamiento como el CCCB, el Institut Ramon Llull, la Institució de les Lletres Catalanes,o el Institut de les empreses culturals, que refuerzan la proyección local e internacional del ecosistema literario barcelonés.
Literatura viva y a pie de calle
La dimensión literaria de Barcelona se expresa también en su programación cultural continua, liderada desde entidades como el ICUB, el Consorci de Biblioteques y otras instituciones. Festivales como BCNegra, Barcelona Poesía, Kosmopolis, organizado por el CCCB, Món Llibre o el Festival 42 convierten el calendario barcelonés en una sucesión de encuentros con la literatura en todas sus formas.
A esta vitalidad se suma una intensa actividad patrimonial: placas literarias en las calles, itinerarios urbanos, exposiciones y una nueva edición del Mapa Literario de la Ciudad, que será presentada precisamente en Guadalajara (México), como parte de la presencia barcelonesa en la FIL.
Asimismo, se promueve el vínculo entre la literatura y otros ámbitos de la creación: cine (Barcelona Film Commission), pensamiento (Biennal de Pensament), ciencia (Festa de la Ciència, Biennal Ciutat i Ciència) y hasta gastronomía, con nombres como Carme Ruscalleda o Ferran Adrià, que proyectan la marca cultural de la ciudad desde otros lenguajes.
Proyección internacional y estrategia cultural
La participación de Barcelona en la FIL no es una acción puntual, sino parte de una estrategia más amplia de proyección internacional. A través del programa Barcelona Business Bridge, se promoverán vínculos institucionales y económicos con México, reforzando la presencia de la ciudad en el ámbito iberoamericano.
Además de mostrar la diversidad de su ecosistema literario, la ciudad presentará proyectos vinculados a otros sectores creativos como el pensamiento, la gastronomía, el cine o las artes escénicas. Esta presencia servirá para reforzar su posición como capital cultural y como referente en políticas públicas del sector.