10 km para sacar dinero y más de 100 municipios vascos sin oficina bancaria: “Nos afecta a todos, no solo a los mayores”

Protesta ante el cierre de una oficina bancaria en Abetxuko, un barrio de Vitoria

En Zambrana, un pequeño pueblo de Álava de cerca de 400 habitantes, para sacar dinero hay que viajar hasta Miranda de Ebro, en Castilla y León, a unos 7 kilómetros o a Haro en La Rioja, a casi 12 kilómetros en coche. Este pueblo alavés es uno de los más de 100 municipios vascos que no cuenta con una oficina bancaria y uno de los cuales tampoco cuenta con cajeros automáticos. En Euskadi, en 2019, un total de 101 municipios no contaban con oficinas bancarias, un 40,2% del total, algo que afecta a 68.060 habitantes, según el último informe elaborado por la Fundación Ramón Areces bajo el título de 'Distribución de la población y accesibilidad a los servicios en España'.

El documento explica que tras el estallido de la crisis de 2008, los problemas de baja rentabilidad del sector bancario han obligado a un ajuste tanto en el número de oficinas como en el empleo. Además, detalla que el impacto de la COVID-19 supondrá más cierres de oficinas por dos motivos: por la necesidad de seguir reduciendo costes y por el impulso que ha recibido la banca online como consecuencia de las restricciones impuestas a la movilidad.

En 2008 en Euskadi había un total de 1.997 oficinas bancarias de las que quedan abiertas 1.152, una caída del 42,8% que se traduce en el cierre de 845 oficinas: 171 en Álava -casi la mitad de las que había-, 196 en Gipuzkoa y 487 en Bizkaia. “No solo afecta a las personas mayores, nos afecta a todos. Los municipios rurales cuentan con una vulneración financiera. Las políticas bancarias van encaminadas a que las actuaciones sean no presenciales, ahora mismo puedes pedir un crédito desde tu móvil, pero ¿Qué pasa con esas personas que no tienen acceso a las nuevas tecnologías o simplemente no quieren usarlas? Hay personas, sobre todo mayores, que están acostumbradas a tratar de tú a tú, a confiar en la persona que trabaja en el banco para hacer sus operaciones”, cuenta a esta diario el alcalde de Zambrana, Aitor Abecia.

Para Abecia, la solución en pueblos como el suyo la debería dar la administración en lugar de la banca. “Es absurdo agotarnos en una lucha que sabemos que vamos a perder, sabemos que no van a instalar ninguna oficina, pero tenemos la esperanza de que instalen un cajero. Ya no las entidades bancarias, que entiendo que miran por el dinero, sino las administraciones. Esto es un reto demográfico y si en la Diputación de Álava existe un departamento que se llama Reto Demográfico, que hagan una apuesta real por otorgar todos los servicios a las zonas rurales. No estamos pidiendo tanto, simplemente un cajero por municipio. De hecho, desde el Ayuntamiento nos hemos ofrecido a cederles algún local o un trozo de pared para instalar el cajero y estoy seguro que desde otros Ayuntamientos también estarían dispuestos”, argumenta el alcalde.

Desde el departamento de Desarrollo Económico, Innovación y Reto Demográfico de la Diputación de Álava indican a elDiario.es/Euskadi que para dar solución a esta problemática “se han buscado opciones, se han estudiado proyectos de otros lugares de España, pero por ahora no se ha llegado a una opción viable. De todas formas, se sigue trabajando en esa línea y la semana que viene la diputada presentará en Juntas Generales un estudio demográfico que ha hecho UPV/EHU y que servirá para saber dónde actuar”, señalan.

También ocurre en las ciudades

Aunque pudiera parecer que se trata de una situación que afecta solo en entornos rurales, los ciudadanos que residen en barrios de las capitales vascas también se encuentran con este problema. En Abetxuko, un barrio situado a 4 kilómetros del centro de Vitoria, se quedaron sin sucursales bancarias después de que Kutxabank cerrara la que tenía en marzo de 2020. Desde entonces, para realizar cualquier tipo de trámite bancario los vecinos deben viajar como mínimo a Lakua a más de un kilómetro de distancia. “Puede parecer que está cerca, pero para ir hasta allí las personas mayores tienen que utilizar el tranvía o ir en coche y en el barrio hay personas muy mayores, gente que no se habitúa a hacer las cosas por Internet y que les puedes decir lo que quieras, que van a seguir yendo con su cartilla en la mano a retirar el dinero. Cualquier día pueden sufrir un susto, ya no solo si les roban, es también por su salud”, comenta un vecino al que la situación afecta en su entorno familiar a este periódico.

En Bilbao algo similar ocurre en los barrios de Arangoiti, Altamira, Elorrieta o San Adrián. Debido a la situación el pleno del Ayuntamiento de Bilbao ha sacado adelante este jueves una iniciativa de EH Bildu mediante un acuerdo con el Gobierno local y que ha contado con el respaldo unánime del pleno para que las sucursales bancarias “posibiliten la atención en ventanilla, en franjas horarias diarias con el fin de que puedan realizar todos los trámites bancarios necesarios”. 

“El cierre sistemático de las oficinas bancarias está causando grandes prejuicios en la ciudadanía, especialmente en las personas mayores, que en muchas ocasiones tienen que soportar grandes colas para acceder a los servicios bancarios o trasladarse a otro barrio”, como es el caso de Arangoiti, donde los vecinos están llevando a cabo una serie de movilizaciones para denunciar el cierre de sucursales bancarias en el barrio, “que se ha quedado sin ninguna sucursal a pesar de tener 5.000 habitantes y mala accesibilidad”, ha señalado en la defensa de su moción, la portavoz de EH Bildu, Jone Goirizelaia, que ha contado con el apoyo del resto de formaciones políticas del Ayuntamiento.

El cierre de las sucursales bancarias además de afectar a los vecinos se traduce en una pérdida de empleo. Según los sindicatos  ELA, LAB y CGT, que han convocado este jueves una huelga en contra del ERE planteado por BBVA, de los 3.800 trabajadores afectados por el ERE, en un principio 94 eran de Euskadi. Sin embargo, la cifra planteada ahora sería algo menor, según apunta. En el caso de Kutxabank, los trabajadores en Euskadi realizaron una huelga en marzo debido a los recortes de la empresa. Los sindicatos ELA, LAB, ALE y Asprobank denunciaron que de aplicarse el convenio estatal, “se aplicarían unas condiciones laborales inferiores a las actuales, entre las que destacan 90 horas de trabajo más al año y una bajada media del 39% en el salario”. En el caso del ERE planteado por Caixabank, que supone el despido de 8.291 personas y el cierre de 1.534 oficinas, tendrá un impacto de 69 despidos en Euskadi un 7% de la plantilla, teniendo en cuenta que en la entidad trabajan 994 personas en los tres territorios vascos.

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