El aborto, el empoderamiento de la mujer o el vandalismo se convierten en arte en la Academia de España en Roma

Artistas de la Academia de España en Roma junto a sus obras

Desde su creación en 1873, la Academia de España en Roma ha acogido a miles de artistas de distintas disciplinas con el objetivo de potenciar su valía y desarrollar su arte durante una estancia en la capital Italiana. Al final de su aprendizaje, los artistas, que abarcan desde disciplinas tradicionales como la pintura o la escultura hasta nuevos lenguajes artísticos como la moda o la gastronomía, muestran sus creaciones en una exposición que hasta ahora ha tenido lugar en Madrid, pero que por primera vez en su historia, se realiza en Bilbao.

La exposición, que lleva el título de 'Roma Akademia' y estará disponible en Azkuna Zentroa hasta el 6 de febrero de 2022, reúne las obras de 45 artistas que han pasado por la Academia de España en Roma durante los cursos 2018-2019 y 2019-2020. Se trata de una coproducción del centro bilbaíno, la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y de la propia academia.

Así, por primera vez, se unen los proyectos de dos generaciones en una única exposición. La razón de ello es la pandemia, que al igual que al resto del mundo, también paralizó el proceso creativo de estos artistas. “El proyecto de todos fue cambiando durante la pandemia. Fue especialmente intenso porque vivimos todos en el mismo edificio, donde compartimos cocina y muchos momentos. Italia fue el primer país al que llegó el coronavirus y algunos de ellos se marcharon, otros se quedaron en Roma, pero en las obras de todos se ve un antes y un después”, ha explicado la directora de la Academia de España en Roma, Ángeles Albert durante la presentación de la exposición en Bilbao.

El arte que esconde un bosque abandonado

Entre los proyectos que tomaron un giro inesperado durante el confinamiento por el coronavirus está el del ilustrador Adolfo Serra (Teruel, 1980) puesto que se basa en el estudio de un bosque de Roma llamado Sacro Bosque de Bomarzo, al que durante el encierro no pudo acudir en persona. “Roma es un lugar donde se plantan muchas semillas. Puedes ir con unas ideas, pero el hecho de vivir la ciudad y la academia te las cambia. Nos pilló la pandemia de golpe y tuvimos que enfrentarnos a la incertidumbre de no saber qué iba a pasar. A todos nos hizo replantearnos nuestro proyecto. Lo que teníamos en mente evolucionó e hizo que miráramos a otros temas y creáramos nuevas ideas”, indica Serra.

Su obra se basa en la ilustración y la creación del libro sin palabras. “Vine a la academia para explorar el libro sin palabras y que cualquier lector, ya sea adulto o niño, fuera capaz de generar su propio relato a partir de la secuencia de ilustraciones o dibujos que yo le mostraba. Otra de mis labores es la de acercar el arte a los niños por lo que hago talleres de creación para ellos. El Sacro Bosque de Bomarzo es un bosque del renacimiento que se creó con esculturas mitológicas y monstruos, pero fue abandonado. La naturaleza comenzó a tomar control del sitio y la gente empezó a llamarlo el 'Parque de los monstruos'”, explica el artista.

El trabajo doméstico como sustento de la sociedad capitalista

La bilbaína Estibaliz Sádaba (Bilbao, 1963) en su obra 'Subversiones domésticas', ha apostado por un proyecto a través del vídeo y la performance para mostrar la tradicional reclusión de la mujer en el ámbito domestico. Para ello, ha entrevistado a pensadoras feministas italianas de los años 70 y 80 como Silvia Federici y Mariarosa Dalla Costa.

“El tema que trato en este trabajo es una reflexión sobre cómo se le ha recluido a la mujer a lo largo de la historia en el espacio doméstico y cómo ese trabajo está invisibilizado. He entrevistado a dos teóricas feministas que reflexionaban desde los años 70 y evidenciaban cómo el trabajo doméstico es un trabajo que sustenta a toda la sociedad capitalista y que no se tiene en cuenta por ningún partido político ni de izquierda ni de derecha”, asegura Sádaba.

El caso de 'La Manada' como inspiración para desempoderar la figura del hombre

La artista Susanna Inglada (Banyers del Penedès, 1983) une el teatro con el dibujo para crear figuras que sobresalen de las paredes del museo y reivindican, entre otras cosas, el papel de la mujer en la sociedad. Sus obras, todas relacionadas con el dibujo pero cada una con un sentido propio, tratan de desempoderar la figura del hombre para entregar ese poder a la mujer. Para ello, se ha basado en temas como la violación del caso mediático de 'La Manada' o el aborto, temáticas que, según señala, no se hablan dentro del mundo del arte.

“Cuando llegué a Roma estaba en shock por el tema de 'La Manada', me chocó mucho la representación que había de la violación y de la mujer y quise crear esas manos que cogen al cuerpo y distorsionarlas, deformarlas y desempoderarlas. Otra de las instalaciones muestran figuras que sobresalen y batallan entre ellas, las mujeres están abajo y sacan a los hombres de arriba. También he creado una animación en la que quise trabajar el tema del aborto, un tema que considero que no se habla en las artes”, explica Inglada.

Vandalismo que dentro de un museo se convierte en arte

Claudio Sotolongo (La Habana, Cuba, 1982) basa su obra 'Vándalos o poetas visuales, ejercicios de poder ciudadanos en la Roma contemporánea' en investigar las manifestaciones visuales de la desobediencia civil en los espacios públicos de la capital italiana. Es decir, convierte en arte los grafiti y las pintadas que día tras día pasan desapercibidas ante los ojos de miles de personas y que de no estar en un museo no llamarían la atención del público.

“Mi obra empieza con un estudio sobre el arte urbano en Roma, la idea es ver hasta dónde este proceso de trabajar en la calle, vandalizando el espacio público, tiene un componente artístico y de arte activista social y estético. En Roma se da la particularidad de que muchos artistas locales utilizan estos medios, utilizan pegatinas, posters, y trabajan generando imágenes que tienen una preocupación social política de denuncia en muchos casos, pero que también tienen un contenido estético.

Sobre el debate que se ha generado tanto en la sociedad como en su proyecto de que si realmente los grafiti y las pintadas son arte, Sotolongo opina que “una vez que metes estos dibujos en una galería es muy interesante ver la reacción de la gente. La idea era provocar una reflexión para que la gente mire a su alrededor porque lo que a veces puede pasar desapercibido puede llegar a ser muy atractivo. Hay grandes nombres en el mundo del arte urbano, pero también hay artistas que trabajan a nivel local y que no por eso son menos interesantes. A veces nos dejamos impresionar por los grandes nombres y desconocemos al artista que tenemos al lado”, apunta.

'Roma Akademia' se enmarca en el interés de Azkuna Zentroa de traspasar las fronteras convencionales del arte y dar un espacio a la diversidad. Se trata de la primera vez que esta exposición, comisariada por Jesús Donaire, se realiza fuera de Madrid y, en este caso, en lugar de instalarse en la galería del museo, ocupa distintos espacios y salas de todo el centro cultural bilbaíno. Más allá de la muestra, el proyecto incluye actividades con los artistas, visitas-taller dirigidas a centros escolares de secundaria, además de publicaciones sobre las obras mostradas.

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