Cabezudos y gigantes en miniatura, los 'souvenirs' de los personajes centenarios de las fiestas de Vitoria
Las fiestas de La Blanca de Vitoria son, sobre todo, sinónimo de Celedón. El aldeano, en forma de muñeco, surca los cielos sobre la plaza de la Virgen Blanca y luego se transforma en persona de carne y hueso, que se abre paso entre la multitud y se asoma a la balconada a saludar y dar comienzo a muchas horas continuadas de diversión. Otro sinónimo son los blusas y las 'neskak', que animan la ciudad con sus paseíllos y su música. Pero más solera que ambos tiene la comparsa de gigantes y cabezudos, que, con nuevas incorporaciones y algunas bajas con el paso del tiempo, sigue recorriendo el callejero vitoriano 109 años después de su creación. Y ahora, gracias a una iniciativa de Natxo Gatón, estas figuras se pueden comprar en forma de pequeños muñecos de goma.
“Siempre me ha gustado la tradición”, explica Gatón. Desde niño. “Un niño que, como miles y miles desde 1917, paseaba cada mañana de fiestas detrás de los gigantes y cabezudos, con una mezcla de admiración y miedo. Un niño que, junto a su hermano, se escondía detrás de su padre y de su madre cada vez que escuchaba la explosión de una tripa de cerdo sobre la espalda de alguien. Un gasteiztarra que completó hace años la colección de los gigantes de marmolina, pero que no entendía que nadie en Vitoria-Gasteiz fabricase los gigantes como muñecos de goma”, abunda en la página web de las réplicas.
El elenco de la comparsa es amplio: están la pareja de aldeanos de la Montaña Alavesa y la de caseros de Aramaiona, los reyes, caballos y sotas de los cuatro palos de la baraja, Gargantúa, los Regüeveros, Escachapobres, Celedón, Cachán, el Pintor de Vitoria, Ojo Biriqui, Calva Seca, El Llorón, La Rubia, La Señorita y La Vieja. Poco a poco, con nuevas incorporaciones cada cierto tiempo, estos personajes van teniendo sus réplicas en muñecos de goma. En este reportaje fotográfico se puede leer más sobre su historia y ver su evolución en imágenes.
Gatón asegura que nunca había considerado embarcarse en esta labor, pero que, al ser “emprendedor y tirado para adelante” (“quizá en exceso”, dice), empezó a hacer cuentas. Gatón, que es periodista y fundador del medio 'Gasteiz Hoy', entrevistó a Kako, que regentaba Kirol Didac, una de las pocas tiendas de 'souvenirs' de temática vitoriana, y entonces se decidió. “Vi que podía ser un proyecto viable a largo plazo, y es viable a largo plazo”, sostiene. Sondeó fabricantes. Primero en China, donde no le garantizaron que pudiese estar encima de todo el proceso, por lo que descartó esa opción. Optó después por Alicante, y ahora se congratula de que los muñecos se fabriquen en pleno Valle del Juguete. Siempre, recalca, con supervisión desde Vitoria.
A Gatón no le preocupan las cifras de ventas, sino dar a conocer las figuras, su historia. En la página web tiene un apartado dedicado a cada una de las figuras. Y está pateando calle, como un vendedor ambulante. En fiestas es cuando más éxito tienen estos productos, explica, y es una oportunidad ideal para darlos a conocer. “Estuve en la plaza de la Virgen Blanca y la gente no conocía las figuras y se paraba a verlas”, asegura. De entre todos los que vende, Ojo Biriqui es, sin duda, el que más éxito tiene. “Salió seis meses después de los primeros y ya los duplica en ventas”, expone.
0