La Ertzaintza moviliza 150 agentes adicionales y equipos de Intervención ante la visita del Maccabi israelí a Vitoria
Nuevo dispositivo especial de la Ertzaintza en Vitoria. La visita del Maccabi de Tel Aviv al Fernando Buesa Arena, un partido ya tradicional en cada temporada de la Euroliga masculina de baloncesto, movilizará al menos 150 agentes adicionales a los habituales en otros partidos del Baskonia. Y eso que el encuentro se celebrará sin público. El formato, según las fuentes policiales consultadas, es “exactamente el mismo” que el del partido contra el Hapoel de Tel Aviv de hace solamente unos días, antes del cual hubo una manifestación de protesta por la presencia normalizada de equipos de Israel en la Euroliga.
El equipo de Tel Aviv, quizás el más relevante de todos los clubes de ese país por su historial, ya está en Vitoria. Llegaron con retraso por una avería de su avión, lo que obligó a hacer una parada en Belgrado, según han explicado en X. En lo deportivo, el partido es intrascendente para el equipo local. Es el último de la Euroliga de esta temporada en Vitoria.
El despliegue especial de la Ertzaintza blinda su alojamiento, sus desplazamientos, sus entrenamientos y también el entorno del pabellón Buesa Arena, que es un recinto público, de la Diputación de Álava. Incluso se cerrará el aparcamiento por razones de seguridad, al igual que sucedió en el anterior partido. Por el momento, no se prevén protestas ni en el pabellón ni en otros puntos de la ciudad. El día del Hapoel sí se produjo una manifestación pacífica.
Siempre según las fuentes consultadas, la comisaría de Vitoria ha reforzado el dispositivo ordinario de un partido de baloncesto con alrededor 80 agentes. Ello se suma a doce furgonetas de Brigada Móvil, cada una con seis efectivos. Esta unidad antidisturbios ya no suele acudir a los partidos normales del Baskonia, ya que esa cobertura la proporciona la propia base de la ciudad. Adicionalmente a estos alrededor de 150 refuerzos, se sumarán los dos equipos de Intervención rápida o PRI, un grupo de Intervención y unidades de explosivos y caninas. El Maccabi trae su propia burbuja de seguridad con un enlace que se coordina con las fuerzas de seguridad de los lugares que visitan.
Un largo historial de rivalidad y seguridad
Para el Baskonia, el Maccabi es su auténtica bestia negra en la Euroliga. Es el tercer rival al que más se ha enfrentado, 41 veces, incluido el partido de ida de esta temporada en terreno neutral y no en Israel. Y también es al que más ha ganado en general y fuera de Vitoria, veinte y siete veces, respectivamente. Pero las derrotas han sido especialmente dolorosas. En la primera Euroliga, los vitorianos fueron los primeros finalistas contra la Kinder de Bolonia. Solamente los de Manu Ginobili privaron del título a los entrenados entonces por Dusko Ivanovic. En 2002, en cambio, los israelíes truncaron el camino a una segunda final consecutiva tras un bronco partido en Vitoria. Aquel Tau Cerámica era un equipo puntero y, de hecho, ganó Liga y Copa esa temporada.
En el partido, celebrado en abril de 2002, Israel pagó 4 millones de pesetas (unos 240.000 de los euros recién estrenados) por poner unos anuncios con la bandera del país en el parqué. El presidente Querejeta admitió que les habían metido “un gol” porque supuestamente eran de una compañía de electricidad, sin símbolos. El dirigente deportivo, hace 24 años, manifestó que no le gustaban porque se estaba cometiendo un “genocidio” en Palestina.
El encuentro de abril de 2002 marcó el inicio de algo que luego se ha repetido en las otras veinte visitas amarillas a la capital vasca, las fortísimas medidas de seguridad. Personal privado importado desde Israel por el Maccabi, perros–policía de la Ertzaintza revisando cada palmo del pabellón, cacheos a los aficionados, ... “Cuando jugaban en Vitoria, la Ertzaintza en bloque se personaba. Pasaban perros por todos los lados. Siempre era un extra ese partido. Teníamos que salir cuando hacían los barridos. Esos partidos eran verdaderamente especiales. El Maccabi siempre empleaba otras armas, otra escenografía. Es un ejercicio de intimidación ambiental apabullante”, cuenta por teléfono una de las personas que se sentó en el banquillo local aquel 2002 y que recuerda perfectamente los anuncios publicitarios con la estrella de David, así como al “tío amenazante” que acompañaba a la expedición visitante en aquellos años.
El Maccabi volvió a dejar sin final al Baskonia en 2003. En 2005 los de Vitoria entraron en la Final Four y se quedaron sin campeonato en un partido... contra los israelíes. En 2006, nuevamente se enfrentaron en la Final Four. Y nuevamente ganó el conjunto amarillo. En 2008, dos personas irrumpieron como falsos periodistas en la rueda de prensa de los visitantes en el Buesa Arena y la interrumpieron. En 2009, el activista Koldo Alzola saltó a la cancha con una bandera de Palestina.
En 2010, volvieron a intentar acceder a la cancha. Lo hizo una mujer, Patricia. Perfeccionó la técnica y consiguió mejorar la entrada del año anterior. “El tercer año, en 2011, no teníamos previsto saltar al campo, pero me identificaron en las gradas y me dieron una paliza. Decidimos dejar de hacer acciones directas por las consecuencias. Tanto las económicas, 3.000 euros cada vez, como las físicas”, explica Alzola. “Llevamos más de veinte años denunciando las implicaciones del Maccabi con el Ejército y cómo es una herramienta para blanquear la imagen de Israel y de sus crímenes de guerra. Y este año doble”, lamenta.
Desde los atentados de Hamás en octubre de 2023 que motivaron la respuesta de Israel en Gaza en forma de más de 64.000 asesinatos, las visitas de los de Tel Aviv a Vitoria han sido dos. En ambas ha habido fuertes protestas y no menores medidas de seguridad, con hasta agentes infiltrados en las gradas. Así ocurrió a comienzos de 2024 y de nuevo en 2025. Este periódico pudo saber que la Ertzaintza no autorizó, por “belicista”, la exhibición de una pancarta con el lema 'From the river to the sea' ('desde el río hasta el mar', en inglés) y que se prohibió el acceso de otro cartel de 10 metros de largo y 1,8 de altura con el lema 'Palestina askatu' ('libertad para Palestina', en euskera) porque solamente estaba autorizada una lona de seis metros cuadrados.
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