Tensión en la nueva cárcel de Zubieta por las carencias tras su apertura: “Puede pasar cualquier cosa”
La cárcel de Zubieta, en Donostia, está a punto de cumplir sus primeros quince días abierta en medio de una tensión creciente entre los reclusos y también entre los funcionarios que trabajan en ella por las carencias con las que se ha realizado su apertura. Calor, fallos en las duchas y en los lavabos, teléfonos para que los trabajadores se comuniquen entre los pabellones que no funcionan, fallos informáticos que no permiten a los reclusos utilizar las tarjetas para hacer sus compras en la cárcel, ...“Ya advertimos de que la apertura se tenía que hacer con un mínimo de garantías para que no se generaran problemas, porque al final todo esto puede provocar una situación no deseable, con un riesgo patente hacia los trabajadores”, advierte Juan Carlos Díaz, coordinador de ACAIP-UGT en Euskadi, sindicato mayoritario en el sector de prisiones. “Si los internos ven que estas carencias siguen sin solventarse, pues puede pasar cualquier cosa”, dice.
De hecho se han producido “dos graves incidentes regimentales”, según denuncia también el sindicato ELA, que ha registrado una denuncia formal ante el servicio de prevención de riesgos laborales y la dirección de Servicios Penitenciarios del Gobierno vasco, que gestiona el centro, por la “grave situación climática con temperaturas extremas, problemas de salubridad y de seguridad” que se está viviendo en el centro penitenciario y en su Centro de Inserción Social (CIS).
El centro penitenciario de Zubieta, en Gipuzkoa, sustituye y acoge desde el pasado día 17 de junio a los presos hasta ahora internos en Martutene, cuyos terrenos se dedicarán a edificar viviendas. “El traslado de internos se hizo correctamente, sin ninguna incidencia o cuestión reseñable”, señala Díaz, que denuncia que a partir de ahí “el funcionamiento de las instalaciones y el estado de las mismas ha sido un caos”. “Las duchas en muchas celdas no funcionaban, y el agua salía excesivamente caliente, prácticamente abrasando a los internos, el aire acondicionado tampoco ha funcionado hasta hace prácticamente tres o cuatro días -es decir, el punto más álgido de la ola de calor lo han sufrido sin aire- y los teléfonos para comunicarnos entre pabellones tampoco funcionan”.
No obstante, señala que uno de los aspectos que mayor tensión ha generado entre los internos ha sido el “fallo informático que les ha impedido usar las tarjetas que utilizan los internos de su peculio, que es con lo que ellos hacen las compras en el economato”. “Eso ha generado momentos potentes de tensión entre los internos, que no ha llegado a motines”, puntualiza. “Al final se ha conseguido apaciguar con una solución intermedia, porque se les va a fiar para que puedan hacer ese mínimo de compras. Pero claro, eso se tiene que arreglar y poner solución cuanto antes”, dice Juan Carlos Díaz.
El representante de ACAIP-UGT señala que ya habían advertido a las instituciones que “abrir un centro sin tener la certeza de que todo funciona correctamente es un riesgo”. En su opinión, “la fecha ideal habría sido mediados de septiembre, después de comprobar que todo funcionaba perfectamente”, dice, y así lo trasladaron. “Hubiera dado margen para adaptar la infraestructura, tener todas las medidas de seguridad que requiere el centro y que ahora mismo no tiene en condiciones”. “Ha habido precipitación, improvisación y, al final, pues bueno, esperemos que no vayan los problemas a mayores. Pero no está siendo, precisamente, la mejor apertura del mundo, al contrario”, subraya.
Reconoce Díaz que el cabreo entre los internos es “bastante generalizado” porque “están habituados a unas instalaciones, les cambian a otras nuevas y están dando problemas”. A ello se añade que “la plantilla es muy nueva, la mayoría es personal interino, sin apenas experiencia, y no es suficiente en número para atender el centro, y menos ahora que entramos en época estival y de vacaciones”. “Se está recortando días a los trabajadores por esa situación, lo cual también genera malestar entre la plantilla. No se puede pretender que la gente no coja vacaciones. Ha habido mucha improvisación y poca previsión”, dice.
Desde el sindicato ELA se ha presentado una denuncia formal por las temperaturas extremas que se han soportado “problemas de salubridad y de seguridad” que se están viviendo en las nuevas instalaciones. “Las altas temperaturas, los fallos generalizados de los sistemas y el descontrol de la Administración están poniendo en riesgo a las personas que trabajan en las instalaciones y a las personas privadas de libertad”, indican.
ELA ha explicado que en gran parte de la infraestructura y en el funcionamiento general “la situación es crítica”, ya que “al pésimo estado” de las instalaciones, se suma “un descontrol inaceptable”. “Puertas que fallan y economatos inoperativos... Esta suma de deficiencias ha provocado una enorme tensión que ya ha derivado en dos graves incidentes regimentales”, indican desde el sindicato.
Además del calor que se ha soportado estos días, han denunciado que en el Centro de Inserción Social (CIS), “nadie limpia los baños, oficinas, ni dependencias y es la propia plantilla quien tiene que meter en sus vehículos particulares la basura orgánica para tirarla fuera del recinto”. Además, la Administración “ha retirado el único frigorífico disponible”. “Se ha vendido a la sociedad vasca una infraestructura supuestamente moderna y de vanguardia que, a la hora de la verdad, es incapaz de garantizar las condiciones ambientales y de seguridad más básicas”, aseguran desde ELA.
El centro penitenciario de Zubieta se inauguró oficialmente el pasado 15 de junio en un acto en el que tanto el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, como el lehendakari, Imanol Pradales, destacaron que está diseñada para la reeducación y la reinserción de presos. Ha supuesto una inversión de 45,5 millones de euros, y tiene capacidad para más de 400 personas. La consejera María Jesús San José ha considerado la apertura de Zubieta como el símbolo de “un paso decisivo en el compromiso de Euskadi con un modelo penitenciario propio, responsable y profundamente humano”.
Sin embargo, desde el sindicato ELA denuncian que las “graves carencias del centro” muestran que el Gobierno vasco ha asumido el diseño penitenciario español “en toda su integridad”. En este sentido, señalan que “solo hay un módulo femenino, lo que hace que mujeres de diferente grado estén en el mismo espacio físico; el centro de inserción social CIS sin personal propio, ya que en la Relación de Puestos de Trabajo no figura ninguna persona trabajadora. Tampoco tiene una Unidad Psiquiátrica propia que impida que los internos se mantengan en los módulos ordinarios o sean derivados a recursos privados sin la preparación necesaria. Además de ello, este centro se inaugura con más de la mitad del personal temporal, sin haber recibido la formación necesaria”.
“Después de cinco años de la transferencia de prisiones, el Gobierno vasco, más allá de la propaganda institucional, carece de un modelo penitenciario propio y asume en su totalidad el heredado del Estado, con todas sus carencias y defectos. Esto se ha visto agravado desde la entrada del nuevo equipo en el Departamento de Justicia”, afirma ELA.
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