Dirigentes de Resistencia Galega aceptan 28 años de prisión y admiten los cargos de terrorismo

El exdirigente de Resistencia Galega, Antón García Matos, 'Toninho', en la vista de conformidad celebrada en la Audiencia Nacional

Antón García Matos y Asunción Losada Camba, dirigentes de la organización Resistencia Galega, han aceptado la pena de 28 años y 3 meses de prisión, en la vista de conformidad celebrada este lunes en la Audiencia Nacional, tras un acuerdo con la Fiscalía, que pedía inicialmente penas que sumaban 126 años de prisión, y tras reconocer los cargos que se les atribuyen.

Así, García Matos, alias 'Toninho', ha sido condenado a 8 años de cárcel por un delito de pertenencia a organización terrorista como dirigente; a una pena de otros 8 años de prisión por fabricación, tráfico y suministro de explosivos; a 8 años por fabricación y tenencia de artefactos explosivos; a 2 años y medio de cárcel por tenencia ilícita de armas; y a un año y 9 meses de prisión (más multa de 270 euros) por falsedad documental. La misma pena ha aceptado Asunción Losada Camba y, al igual que 'Toninho', la condena lleva aparejada la inhabilitación absoluta y la medida de libertad vigilada.

Miguel García Nogales también ha admitido los cargos y ha sido condenado a 4 años y medio de cárcel por pertenencia a organización terrorista. Por su parte, Xoán Manuel Sánchez ha aceptado la pena de 3 años de prisión, también por integración en organización terrorista.

El escrito de acusación de la Fiscalía, cuyos hechos han sido reconocidos por los procesados, recoge que García Matos y Losada Camba dirigían Resistencia Galega, una organización cuyo objetivo es “lograr la independencia del territorio histórico de Galicia respecto de España y una parte del norte de Portugal”, para lo que trataban de

subvertir “el orden constitucional en dicha comunidad autónoma, a fin de establecer unas señas de identidad gallega y la defensa de la tierra y del medio ambiente, para lo cual se justifica el empleo de la violencia contra las personas y los bienes como único medio de lograr sus propósitos”.

En noviembre de 2005 una operación policial destinada a la desarticulación de la organización terminó con la detención de ambos pero, tras su puesta en libertad, 'Toninho' y Losada huyeron a Portugal, desde donde siguieron desarrollando sus actividades, “proporcionando tanto instrucciones como material y artefactos explosivos a los integrantes” en España.

En junio de 2019, en la ciudad de Ourense, Miguel García Nogales entregó a Xoán Manuel Sánchez Rodríguez un sobre con 1.250 euros “destinados al sostenimiento y adquisición de bienes destinados

a las citadas actividades ilícitas“ de 'Toninho' y Losada, que ”se encontraban en la clandestinidad“.

Al día siguiente, Sánchez Rodríguez se desplazó hasta Vigo, donde se había citado con los líderes de la organización. Una vez en el centro comercial en el que habían acordado encontrarse, el acusado entregó a Losada una bolsa de plástico con el dinero. Ella, por su parte, le entregó un pen drive y, en ese momento, se produjeron las detenciones.

Los agentes incautaron a Losada cinco hojas cortadas y grapadas con notas manuscritas en las que se indicaban las actividades operativas de la organización a llevar a cabo en fechas próximas y el citado dispositivo de almacenamiento. Además, localizaron un llavero metálico con tres llaves, una de las cuales se correspondía con la cerradura de un garaje en Coimbra (Portugal) que la propia Losada alquiló bajo el nombre de Milagros.

En los registros de la vivienda de Fornelos de Montes (Pontevedra) donde se ocultaban Antón García Matos y Asunción Losada, así como en el garaje alquilado en Portugal, las fuerzas de seguridad localizaron, entre otros efectos, dos maletas con 122 bombas de palenque, otra maleta con 43 artefactos de PVC preparados y cargados con pólvora y una adicional con varios tarros de cristal con pólvora granulada, relojes modificados para funcionar como temporizador de explosivos, mecha, cartuchos de pólvora prensada, bengalas de señalización, munición, teléfonos, varias armas de fuego, documentos de identidad y carnés de conducir falsos, y dinero en efectivo.

Al final de la vista, solo uno de los acusados ha hecho uso de su derecho a la última palabra, y ha sido Miguel García Nogales, que se ha dirigido al tribunal en gallego para defender su “amor a Galicia”.

“Aunque reconozco los hechos que se me imputan y acepto la sentencia del tribunal, considero que ni a mí ni a mis hermanos nos define el adjetivo de terroristas. Porque mi militancia nunca estuvo orientada hacia el terror, sino todo lo contrario, hacia el amor. Milito para sembrar y regar el amor a Galicia, que es un país en peligro de extinción”, ha proclamado.

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