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El Govern investiga la fiesta egipcia de lujo celebrada en Ibiza por la creación de un lago artificial con toneladas de agua

El conseller del Mar y del Ciclo del Agua, Juan Manuel Lafuente

Nicolás Ribas

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El Govern investiga el lago artificial de la fiesta premium ambientada en el Antiguo Egipto que se celebró el 13 de agosto en la cantera de Can Coix –Sant Antoni de Portmany, Eivissa–, un enclave natural ubicado cerca de una zona protegida. Así lo ha anunciado Juan Manuel Lafuente, conseller del Mar y del Ciclo del Agua, durante la sesión plenaria de este miércoles, después de haber sido interpelado por la diputada socialista Pilar Costa.

“Pero deje que investiguemos. No condene a la gente antes de que haya una investigación, antes de que se pidan los datos sobre de dónde ha salido el agua, cuál es la trazabilidad de esa agua y qué es lo que ha ocurrido”, ha respondido el conseller. Anteriormente, Costa le reprochó que, a su juicio, estaban “tomando el pelo a la ciudadanía”, ya que el Ayuntamiento de Sant Antoni –donde gobierna el PP, como en el Govern– había autorizado la fiesta en la que se utilizaron entre 60 y 170 toneladas de agua (60.000 a 170.000 litros) para crear un lago ornamental.

La firma estadounidense Van Wyck & Van Wyck consiguió el alquiler del espacio previo pago de una tasa municipal de apenas 199 euros, para posteriormente diseñar una fiesta que contempló pirámides, esfinges, torres de luces y música electrónica con el objetivo de desplegar un evento de lujo al que solo se pudo acceder mediante una exclusiva guestlist, como detallaron a elDiario.es trabajadores, completamente vestidos de negro, cuando la fiesta estaba a punto de dar comienzo. En torno a una estética inspirada en el Antiguo Egipto, figuras como la reina Nefertiti –que gobernó uno de los periodos más ricos de la dinastía de los faraones– y Cleopatra fueron utilizadas para alimentar a través de las redes sociales una juerga bajo un manto de secretismo y misterio.

La diputada socialista Pilar Costa ha aprovechado su turno de palabra para afear al Ejecutivo autonómico que el Ayuntamiento de Sant Antoni había autorizado la celebración de un cumpleaños cediendo el espacio de la cantera de Can Coix a una empresa estadounidense multimillonaria. “Parece que al Partido Popular le hace mucha gracia que, en plena sequía, se malgasten 170 toneladas de agua. Agua potable, además, que fue suministrada mediante camiones cisterna”, ha lamentado. Costa ha puesto contexto al despilfarro: se produce en unas islas que en algunos casos estaban en alerta y prealerta por sequía, con restricciones de agua. “¿A usted le parece admisible (...) que se promuevan fiestas en las que se tiran toneladas de agua al mar por el capricho de algunos?”, ha cuestionado la socialista.

El conseller del ramo ha discrepado, sin embargo, de las críticas vertidas por Costa. “Creo que todos coincidimos en que cualquier acción que suponga un derroche de agua en este momento en Balears no es adecuada y debemos condenarla. Creo que así lo ha hecho también el Ayuntamiento de Sant Antoni, que ha manifestado que no le parecía correcta la utilización de esta agua en ese acto”, ha empezado Lafuente. El conseller, en ese momento, ha informado de que la Conselleria ha abierto diligencias previas y ha solicitado al Consistorio datos sobre lo ocurrido. “Hemos pedido información sobre de dónde procede el agua, qué se ha hecho con ella, si se ha reutilizado o no y cuál es la situación”, ha dicho Lafuente. “Si existe o no una norma concreta que permita sancionar estos hechos tendrá que determinarse una vez que se hayan realizado las diligencias previas y dispongamos de toda la información”, ha añadido.

Ausencia de una norma sancionadora

Fuentes de la Alianza por el Agua –entidad que aboga por mejorar la política hídrica de Eivissa– explican a este diario que el caso pone de manifiesto la falta de normativas que impidan los usos no sostenibles del agua. La entidad entiende que, aunque el uso del agua realizado durante la fiesta fue legal al no existir una regulación que lo prohibiera expresamente, resulta difícilmente justificable desde el punto de vista ético y de la sostenibilidad. En este sentido, indican que las administraciones deberían aprobar ordenanzas municipales que no permitan el despilfarro de agua. Un uso no sostenible que en este caso, además, se ha realizado en un espacio público.

Según el indicador de sequía meteorológica de la Conselleria de la Mar y el Ciclo del Agua, que muestra la evolución de la situación hídrica de la isla desde 1970, en 2023 y 2024 –los últimos años en que se tienen registros en la estación ibicenca de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) de Eivissa, ubicada en el aeropuerto–, se han registrado valores de sequía moderada y casi severa. En concreto, en 2023, por 1,28 puntos y al año siguiente, por 0,96 puntos, como refleja la estadística del Govern.

A juicio de la Alianza por el Agua, la ausencia de control permite que se produzcan situaciones como sa Pedrera de Can Coix, donde los promotores emplearon hasta 170 toneladas de agua, según calculó Diario de Ibiza. El diario local afirma que el lago artificial tenía una superficie de unos 850 metros cuadrados y una profundidad de 20 centímetros. Sin embargo, la firma especializada en grandes eventos explica que no se utilizaron más de 60 toneladas y defiende que el agua se recicló y reutilizó “en el sistema de aguas grises”.

En el primer caso, estaríamos hablando del equivalente a 3.400 duchas de entre cinco y diez minutos –de 50 litros cada una– y en el segundo, teniendo en cuenta que la cifra correcta es la de los organizadores, de 1.200 duchas en total. Es decir, lo necesario –en el más conservador de los casos– para que un ciudadano se duche a diario durante tres años y medio, o para que lo haga durante un periodo de un año una familia de cuatro miembros.

La entidad cuestiona la contradicción entre los discursos de los ayuntamientos que hablan de sostenibilidad y determinadas prácticas vinculadas al turismo y al ocio en la isla. En este sentido, recuerda episodios recientes de elevado consumo de agua, como el de varios hoteles de Sant Antoni que el pasado abril utilizaron la red municipal para llenar sus piscinas y dejaron sin suministro durante horas a vecinos de la zona.

La Dirección General de Recursos Hídricos del Govern empezó a recabar información en cuanto la polémica saltó a los medios de comunicación para determinar de dónde salió el agua utilizada para llenar el lago artificial instalado durante la fiesta privada. El organismo, dependiente de la Conselleria del Mar y del Ciclo del Agua, consideró que este uso “no debería haberse hecho”, especialmente en el actual contexto de sequía, aunque advirtió de que será difícil imponer una sanción porque el uso ornamental del agua no está expresamente prohibido por la normativa, sino que simplemente no está contemplado en el Plan Hidrológico, según confirmaron fuentes del Govern a elDiario.es.

Hazel Morgan, presidenta de la rama pitiusa de Amics de la Terra, afirma que no es suficiente con tener “recomendaciones sobre el uso del agua”, sino que la normativa, tanto de Sant Antoni como de otros municipios, debe incluir “obligaciones legales” respecto al uso del agua, que vayan más allá de las obligaciones en torno a la utilización del agua potable en las viviendas.

“De una empresa de fuera, así como de sus clientes, no podemos esperar mucha conciencia”, ha dicho Morgan, en relación a la fiesta egipcia de Can Coix. La ecologista ha destacado que debe de ser la administración la que se hace “responsable” y “legisla” al respecto y que sea “excepcional” el uso del agua fuera del consumo que se hace en viviendas, casas, apartamentos turísticos y hoteles.

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