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Irán comienza el año nuevo persa bajo bombardeos mientras la guerra empaña el fin del Ramadán en Líbano

21 marzo 2026 - 13:38 h
Una mujer compra flores en el bazar de Tajrish en el norte de Teherán en el día Noruz, el año nuevo persa, el 20 de marzo de 2026.

En Irán y los países árabes es tiempo de celebraciones a pesar de los bombardeos. Así, miles de iraníes celebran este viernes, el día 21 de la guerra, el Noruz –nuevo año persa– y en Líbano –y el resto de países árabes– el Aíd que ha sido más apagado este año. Sin embargo, esto no significa una tregua en la guerra.

En Irán, miles de personas han desafiado las bombas y la lluvia y se han acercado al bazar de Tajrishm en Teherán, para realizar las compras típicas de Noruz. A pesar del sonido lejano de los disparos de las defensas antiaéreas, familias y grupos de amigos compraban flores, peces rojos o espejos, artículos indispensables para esta festividad, que es la más importante del país persa, por encima de las celebraciones islámicas.

Como es costumbre, el nuevo líder supremo, Mojtaba Jameneí, se ha dirigido a la nación pero no como hacía su padre mediante vídeo sino con un mensaje escrito, lo que sigue alimentando las dudas sobre su estado de salud, pues no ha sido visto en público desde el comienzo de la guerra. En el mensaje, ha alabado la unidad del pueblo iraní: “De esta manera, esta cohesión se fortalecerá cada vez más y vuestros enemigos se verán sometidos”, ha dicho el ayatolá, quien ha asegurado que esta “increíble unidad” se produce “a pesar de todas las diferencias de origen religioso, intelectual, cultural y político” y se traducirá en el “colapso del enemigo”.

En Líbano, los desplazados del sur por la guerra –más de un millón inscritos en el registro de las autoridades– viven un Aíd al Fitr, la fiesta musulmana que festeja el fin del Ramadán, bajo lonas resguardándose de la lluvia. Este año la festividad que marca el final del mes sagrado de ramadán –celebrada este sábado por algunos musulmanes y mañana por otros– tiene muy poco de fiesta para ellos.

Para los musulmanes libaneses, estas fechas se caracterizan especialmente por las visitas que se hacen a los diferentes parientes, incluso dejando atrás viejas rivalidades, algo imposible ahora para miles de familias separadas por la violencia.

Con información de EFE.

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