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Reino Unido, en alerta ante la explosión de ómicron: Boris Johnson advierte de que no es una “versión más suave”

El primer ministro Boris Johnson visita un centro de vacunación.

Aubrey Allegretti / Rowena Mason


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El Reino Unido está en alerta por la explosión de casos de coronavirus empujada por la variante ómicron y no descarta más restricciones para contener la presión hospitalaria. El primer ministro, Boris Johnson, ha asegurado que no hay evidencia de que la variante ómicron provoque una enfermedad más leve respecto a las anteriores variantes y, en cualquier caso, su capacidad de contagio puede provocar una ola suficientemente grande para desbordar el sistema sanitario.

Las mentiras de las que se acusa a Boris Johnson y que pueden poner en peligro su Gobierno

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Según los datos del Ministerio de Sanidad británico, hasta este lunes había 4.713 casos de COVID confirmados con la variante ómicron. Entre estos casos, 10 personas fueron hospitalizadas, con edades comprendidas entre 18 y 85 años, y una de ellas murió. La sanidad del país calcula que, dado que la mayoría de casos no son secuenciados, ya puede haber cerca de 200.000 infecciones provocadas por esta variante desde su llegada a las islas. El número oficial de contagios de este lunes (es decir, los pacientes que acudieron al sistema de salud y cuyo diagnóstico se confirmó con PCR) fue de más de 54.000 casos. La incidencia está por encima de los 1.000 casos por 100.000 habitantes en 14 días.

Johnson confirmó que la variante ómicron sí está “produciendo hospitalizaciones”. “Lamentablemente, se ha confirmado que al menos un paciente ha muerto con ómicron”, dijo. “Creo que debemos abandonar la idea de que se trata de una versión más suave del virus y ser conscientes del ritmo al que se está propagando entre la población, así que lo mejor que podemos hacer es vacunarnos todos”.

En este contexto, Boris Johnson dijo que tomará “las medidas que sean necesarias para proteger la salud pública” después de que el comité científico asesor del Gobierno y las autoridades sanitarias recomendaran imponer “medidas nacionales estrictas” esta misma semana, según reveló The Guardian este sábado.

En la comunidad científica y en el Gobierno crece el temor de que la variante ómicron pueda convertirse pronto en la variante dominante, debilitando la protección contra el virus que proporciona haberse puesto las dos dosis de la vacuna. De hecho, es probable, según subrayó Johnson, que la variante ómicron represente la mayoría de los nuevos casos en Londres en un plazo de 24 horas.

“A lo largo de la pandemia me he esforzado por dejar claro a la ciudadanía que tenemos que mirar hacia dónde se dirige la pandemia y que estamos tomando las medidas necesarias para proteger la salud pública”, dijo Boris Johnson después de que le preguntaran en varias ocasiones sobre la posibilidad de “un plan C” con nuevas restricciones.

“Creemos que las medidas que estamos tomando, y me refiero al 'plan B' –el paquete de restricciones que entró en vigor la semana pasada: mascarilla en interiores, uso de pasaporte COVID en ocio nocturno y eventos y recomendación de teletrabajo– combinado con la enorme aceleración de la campaña de la tercera dosis de la vacuna, que ha sido adelantada un mes para que a finales de año todos los adultos hayan tenido la opción de reservar una dosis de refuerzo, creemos que ese es el enfoque correcto”, dijo.

Según su portavoz, no hay planes de nuevas restricciones pero todas las opciones están sobre la mesa. Reconoce que si fuera necesaria la adopción de nuevas medidas con carácter de urgencia, podría hacerse sin consultar a los diputados. “In extremis, tenemos la capacidad de actuar en interés de la salud pública [sin el permiso del Parlamento]”, dice.

Las nuevas medidas podrían ser desde el aislamiento de las personas que hayan tenido contacto con positivos hasta el cierre de los bares y restaurantes pasando por el endurecimiento de los requisitos en el pasaporte COVID-19 para que incluya la dosis de refuerzo.

La tercera dosis

El primer ministro se prepara para una rebelión este martes de al menos 70 diputados del Partido Conservador por algunas de sus medidas del 'plan B' y lleva días en el punto de mira por las fiestas celebradas en Downing Street durante la Navidad de 2020.

En un centro de vacunación del barrio londinense de Paddington, Johnson prometió acelerar el programa de refuerzo de la vacuna, abierto en Reino Unido a los mayores de 18 años, y dijo: “Ahora queremos alcanzar una velocidad de vértigo; tendremos que lograr un ritmo y un número de dosis diarias de refuerzo que superará todo lo que hemos hecho hasta ahora”.

Tras sus declaraciones hubo cierta confusión en torno a la meta fijada por el Gobierno: ¿todos los mayores de 18 años podrían ir a vacunarse antes de fin de año? ¿O podrían reservar una cita antes de fin de año? El portavoz oficial del primer ministro tuvo que aclarar que todos los que cumplieran los requisitos podrían recibir la vacuna de refuerzo antes de fin de año si concertaban una cita con suficiente antelación o si acudían a una de las clínicas sin cita previa: “Los que reúnan los requisitos deberían usar el sistema nacional de reservas y pedir una cita”.

Según la oficina del primer ministro, se ha movilizado a unas 750 personas para ayudar con el programa de inmunización al Servicio Nacional de Salud (NHS, por sus siglas en inglés), entre las que hay médicos, estrategas y 50 expertos en planificación militar.

Ante la cancelación de citas para atender a la prioridad de la vacunación, el portavoz de Boris Johnson insistió en que los enfermos de cáncer no tenían que preocuparse de que les cancelaran su cita oncológica por el programa de vacunación contra la COVID-19. “Estamos hablando de la cancelación de servicios no urgentes, no estamos hablando de citas para el tratamiento del cáncer. No se puede esperar que una persona con cáncer que necesite tratamiento urgente lo vea retrasado”, dijo. “Si no lo hiciéramos así, el daño en todos los aspectos de la atención sanitaria será mucho mayor”.

El sistema sanitario bajo presión

La presión en los hospitales sigue creciendo. El sistema de salud ha recurrido a hoteles para convertirlos en centros de atención temporal con personal traído de España y Grecia para aliviar la creciente presión sobre las camas de hospital del NHS. De momento, están usando tres hoteles en el sur de Inglaterra. Otras tres autoridades sanitarias más están estudiando esta medida, utilizada al comienzo de la pandemia en 2020.

Según los datos del sistema de salud, la ocupación de camas en los hospitales estaba este lunes entre el 94% y el 96%. Su director ejecutivo, Chris Hopson, dijo este domingo que la escasez de personal de atención social era un factor importante en los retrasos de las altas.

El trivial

Entre tanto, el primer ministro sigue inmerso en una tormenta política por las diversas fiestas navideñas protagonizadas por el personal de Downing Street el año pasado. El Gobierno británico ha confirmado la ampliación de la investigación sobre las fiestas para incluir en ellas un trivial virtual organizado por el primer ministro en 2020.

Cuando le preguntaron por el trivial de Navidad que organizó en Downing Street el año pasado –Londres estaba en ese momento con el nivel 2 de restricciones, que prohibía el contacto con otras personas en interiores–, Johnson insistió en que “sin ninguna duda” no había roto ninguna regla y que el ministro de la Presidencia, Simon Case, estaba investigando el asunto para informar “tan pronto como sea posible”.

Traducción de Francisco de Zárate

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