La Casa de Cultura de Chamberí no entrega las llaves al Ayuntamiento de Madrid y abre la vía judicial

Lectura del manifiesto de la manifestación celebrada el pasado domingo

El movimiento vecinal de Chamberí se resiste a abandonar su Casa de Cultura y peleará en los tribunales por una prórroga a su cesión que el Ayuntamiento le ha denegado, pese a que no tiene ningún uso alternativo para el local que desde hace cuatro años ocupa en el número 37 de la calle Bravo Murillo. Este miércoles, fecha en la que cumplía el plazo para abandonar su espacio, no entregará las llaves al Consistorio, según han comunicado sus responsables a este periódico.

Multitudinaria manifestación contra el acoso de Almeida a los espacios vecinales de Madrid

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La asociación que reúne a los 24 colectivos presentes en la casa considera que la prórroga ha sido "indebidamente denegada" y por ello ha iniciado una demanda en los juzgados de lo contencioso-administrativo contra la Junta de Chamberí, que hace un mes ordenó revocar la cesión sin valorar la larga lista de actividades celebradas en su interior y sin explicar para qué destino necesita recuperar este espacio municipal.

La Casa de Cultura defiende su "labor social" durante el periodo de cesión y su atención en los últimos meses a personas en riesgo de exclusión social. Sus portavoces creen que es "inentendible" que en este contexto de "emergencia sanitaria" el gobierno de Almeida no valore sus aportaciones y apuesten por el desalojo, explican a Somos Chamberí.

El Ayuntamiento ya ha sido informado de la decisión a través del abogado de la asociación, el letrado Víctor Álvarez Bayón, y podrá alegar en el juzgado los motivos que ha seguido para revocar la cesión. Los colectivos que ocupan la casa han declarado que esperarán la decisión judicial, que acatarán "con pleno respeto por la legalidad vigente".

Los colectivos vecinales piden al concejal de Chamberí, Javier Ramírez (PP) que "escuche al barrio y el mensaje enviado por la masiva manifestación del pasado domingo". Hace dos días, cientos de personas participaron en una manifestación que pidió la continuidad de la casa por las calles del distrito, mientras numerosos vecinos aplaudían y hacían sonar sus cacerolas a su paso.

La Despensa Solidaria, en peligro

Pese a la amenaza de desalojo, la Casa de Cultura ha seguido funcionando esta semana, con las reuniones y actividades habituales -restringidas en aforo por el coronavirus- que se suman a las 2.626 actividades organizadas para 40.351 vecinos desde el año 2017.

Entre los proyectos que corren peligro de quedarse huérfanos de espacio, el que más preocupa es la Despensa Solidaria de Chamberí. Cada dos semanas reparte alimentos y productos de higiene a decenas de familias del distrito. Sus miembros usaban la Casa de Cultura como almacén y centro de distribución. Ahora su futuro pende de un hilo: el Ayuntamiento no les ha facilitado otro espacio en el que desarrollar su labor, pese a las cerca de 20.000 personas que firmaron en su defensa.

La Casa de Cultura es el último espacio de participación vecinal que el equipo de Almeida intenta desalojar de los lugares que les cedió Manuela Carmena. Este verano lo intentó con la Casa del Cura de Malasaña, cuya cesión acaba en el año 2023 pero que la Junta de Centro intentó recuperar por adelantado. Sin embargo, las asociaciones que lo gestionan recurrieron a los juzgados y las medidas cautelares frenaron el desahucio vecinal. El último en ser cerrado fue el EVA de Arganzuela, que entregó las llaves el pasado mes de febrero después de que la justicia descartara la prórroga que solicitaban. Ahora, los tribunales tienen que decidir si ejecutan el fin de la concesión en Chamberí o la prorrogan, en contra del criterio del Ayuntamiento de Madrid.

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