250 euros para cada víctima de la agresión homófoba de abril en Gran Vía

El pasado mes de abril cuatro jóvenes fueron víctimas de una agresión homófoba en las inmediaciones de la Gran Vía. Casi cuatro meses después la magistrada del Juzgado de Instrucción nº 39 de Madrid ha emitido su veredicto, condenando al agresor a pagar 250 euros a cada una de sus víctimas por las lesiones ocasionadas.

Una condena que sorprende si analizamos los hechos, pues el incidente fue mucho más allá de las palabras: no solo hubo insultos de naturaleza homófoba que se recogen en el escrito de la sentencia, sino también agresiones físicas que causaron lesiones en la cabeza, la nariz y las cervicales a dos de ellos.

La cuestión es que la jueza no ha tenido en cuenta el agravante de delito de odio por homofobia a pesar de que es un hecho probado que les increparon al grito de«maricones de mierda». Uno de los agredidos, Gerardo Arribas, ha concedido al programa Hoy por hoy una entrevista en la que manifiesta su disconformidad con la resolución judicial y afirma que no se ha tenido en cuenta la motivación que llevó al acusado a agredirle.

Para Gerardo Arribas, no se trata de una cuestión económica, sino de transmitir un mensaje a la sociedad de que este tipo de agresiones no pueden resolverse simplemente pagando y marchándose tan tranquilo a casa. «Que el delito de odio se mida por la herida que te deje me parece muy fuerte, cuando realmente lo grave es la motivación que lleva a una persona a pegar a otra», manifestó Arribas.

Más cuando como, en este caso, se trata de un comportamiento reincidente, pues fueron increpados por las mismas personas hasta en tres ocasiones en la misma noche. Asimismo, lamenta la falta de formación de la Policía Municipal ante este tipo de agresiones, que suelen abordar como una pelea común entre bandas.

«No fue tanto el dolor físico como lo psicológico, lo moral», manifestó con pesadumbre. «Ya solo por la orientación sexual ya debería ser un delito, en el sentido de que no puedes agredir a una persona tan gratuitamente. No solo tiene que influir la gravedad de las lesiones, sino la motivación, el odio a una persona no solo porque seamos homosexuales», sentenció Arribas.

Por su parte, el Coordinador General de la asociación LGTB Arcópoli, Rubén López, manifestaba en el mismo programa que estas resoluciones judiciales no favorecen en absoluto a la concienciación social ni a acabar con las agresiones LGTBfobas. «Tenemos que pedir una reforma de las leyes para que anime a las personas a denunciar», explicó López.

«Todas las semanas nos están llegando casos [al Observatorio Madrileño contra la Homofobia], dos, tres, cuatro... hasta cinco casos. Este verano hemos interpuesto entre cinco y ocho denuncias por homofobia», reveló. La gente tiene mucho rechazo a contarlo porque «la homofobia te afecta bastante en el interior y lo que quieres es pasar página, como hacías en el colegio».

Una situación que es aún más complicada para las personas transexuales, que están totalmente acostumbradas a este tipo de agresiones, sobre todo las verbales, que ya forman casi parte de su día a día. Muchos de ellos evitan espacios cerrados como el Metro, donde no saben con quién se pueden encontrar.

Por eso desde el Observatorio Madrileño contra la Homofobia han llegado a un acuerdo con el suburbano madrileño para poner en marcha una campaña contra la LGTBIfobia y formar a los empleados para saber cómo atender a las víctimas de posibles situaciones LGTBIfóbicas.

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Publicado el
18 de agosto de 2016 - 10:00 h

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