'No a la guerra': la falla del Ayuntamiento de València lanza al mundo el mensaje al que se resisten PP y Vox
LEER ESTE TEXTO EN CATALÁN
Un candoroso Chaplin de 27 metros vestido de militar, con fusil al hombro y rodeado de mariposas, corazones y flores multicolores sobre la palabra Hope (esperanza) y el símbolo de la paz. La falla municipal del Ayuntamiento de València es un alegato pacifista; un mensaje de proyección internacional en un momento de guerra en Irán con bombardeos por parte de Estados Unidos e Israel, que desvía las miradas de otros conflictos de más trayectoria. Todo un 'no a la guerra', lema recuperado por el presidente Pedro Sánchez, al que se resisten PP y Vox, formaciones que gobiernan el consistorio valenciano y que deberán verlo irremediablemente cada día hasta que el fuego lo reduzca a cenizas.
El monumento es obra del tándem formado por Alejandro Santaeulalia y Vicente Llácer, que levantan la falla municipal por segundo año consecutivo. El lema, precisamente, es el mencionado Hope y los propios autores hacían una síntesis del mensaje que querían difundir: “En el contexto geopolítico en el que nos encontramos actualmente, tan polarizado, beligerante y peligroso, hemos creído oportuno mandar con este proyecto un mensaje alto y claro: las guerras nunca son un buen camino”.
Este monumento que protagoniza Charlie Chaplin fue presentado el pasado mes de junio, cuando todavía la guerra de Irán era una quimera y los titulares de los medios se centraban en la invasión rusa de Ucrania y el genocidio de Israel en Gaza. Pero ahora se levanta en unos días donde los bombardeos en Irán han abierto una nueva crisis internacional de incalculables consecuencias humanas y económicas.
La figura central muestra al personaje de Chaplin en el mediometraje ¡Armas al hombro! (Shoulder Arms), un film rodado durante la Primera Guerra Mundial y estrenado en 1918, a finales de este conflicto internacional. Esta película es una sátira de las peripecias de un recluta estadounidense entre trincheras y bombas; un soldado miedoso que se ve obligado a combatir. Los autores señalaban que “la idea principal es usar esta potente imagen, aprovechando la universalidad del personaje para que nuestra falla trascienda fronteras y pueda ser un mensaje internacional de llamamiento del pueblo a la paz”.
La película del genio británico fue la primera con este mensaje que triunfó en las pantallas, pero su principal éxito antibelicista fue la magistral El gran dictador (The Great Dictator), de 1940, una crítica del nazismo cuando este se encontraba en su mayor apogeo y ya había comenzado la Segunda Guerra Mundial, antes de que los EE. UU. se hubieran involucrado.
El monumento fallero que se podrá ver en la plaza del Ayuntamiento de València será, posiblemente, el más visto de las Fallas: por los presentes, por las pantallas de televisión y por los teléfonos móviles. Un “no a la guerra” que ahora cobra más sentido incluso que cuando fue presentado; un mensaje que verán todas las autoridades que suban al balcón del Ayuntamiento para ver la mascletà de turno y, especialmente, aquellas de PP y Vox que gobiernan en la ciudad y que se han puesto de perfil ante las guerras que sacuden el mundo en la actualidad.
1