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Un testigo desvincula a la Confederación del Júcar de la gestión de la dana: “No formamos parte de Emergencias”

Un vecino pasa delante de las casas destrozadas junto al Barranco del Poyo, tras la trágica riada vivida el 29 de octubre de 2024 en Picanya.

Lucas Marco

València —

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Salvador Laguía es jefe de la zona centro del Servicio de Policía de Aguas de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ). Su ámbito de actuación incluye, entre otras, la rambla del Poyo. El 29 de octubre de 2024 (trágica jornada que acabó con 230 fallecidos) y el resto de días del año, su función era “observar” la emergencia recabando información proporcionada por los jefes de subzonas y de la pluviometría, según ha declarado este martes ante la jueza de la dana.

Su tarea es meramente administrativa, de cara a solventar los perjuicios al dominio público hidráulico, ha detallado el testigo. “No formamos parte de Emergencias. Nuestra función básica es, el día después, ver cómo han quedado los cauces. Y hacemos informes”, ha manifestado Laguía. En los informes posteriores sobre aquel día, reseñaron un millar de incidencias.

El testigo de la CHJ desconocía si esos informes llegaban al Centro de Emergencias de l'Eliana. “No estamos en la emergencia directamente, estoy seguro de que Emergencias tendrá algún plan y servicio que se preocupe de eso, lo que veíamos lo veía todo el mundo”, ha dicho.

Laguía ha explicado que no se coordinan con los agentes medioambientales de la Generalitat ni con los bomberos forestales. Además, el jefe de la zona centro ha insisitido en desvincular a la CHJ de la gestión de la catástrofe y en explicar que sus informes tratan sobre las consecuencias de las lluvias en los cauces: “Esa información es para después”.

También ha explicado que se alimentan de los datos de pluviometría de la CHJ y de l'Associació Valenciana de Meteorologia (Avamet), disponibles en la internet.

La información recabada por los agentes y los guardas se vuelca en un grupo de WhatsApp. “De ahí ya no sé a dónde va a parar, si es que va a parar a algún lado”, ha agregado. Laguía ha prestado su consentimiento para que se incorporen al procedimiento los mensajes.

Por otro lado, Salvador Laguía ha dicho que el presidente de la CHJ, Miguel Polo, le telefoneó sobre las 13.00 para consultarle sobre la situación en Utiel (el testigo le remitió a un agente de zona desplegado sobre el terreno cuyo vehículo fue arrastrado por el agua).

“Pudieron hacer muy poco” en el Poyo

El testigo ha indicado que los agentes cumplieron aquella jornada su horario habitual: hasta las 15.00 o las 17.00. El agente que vigilaba los barrancos de Horteta y Gallego “no salió de servicio”, según ha apostillado.

Un agente y un guarda “salieron juntos por seguridad” a vigilar el barranco del Poyo “y pudieron hacer muy poco”, ha manifestado.

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