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La metamorfosis de Oporto, una apuesta de cinco millones para acabar con el 'batiburrillo' en la plaza de Carabanchel

Recreación del entorno en la plaza de Oporto después de las obras de remodelación

Lourdes Barragán

Madrid —
16 de abril de 2026 19:01 h

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Es una de las noticias del año en Carabanchel: la gran remodelación en la plaza de Oporto llevaba años pidiéndose a gritos. Con una inversión inicial estimada en 5,3 millones de euros, este espacio entre la glorieta del Valle del Oro y el cruce de General Ricardos con la calle de la Oca pasará del batiburrillo urbano actual a convertirse en el nuevo nodo cívico y cultural del barrio. El Ayuntamiento de Madrid ha dado luz verde definitiva al proyecto después de una Junta de Gobierno celebrada, precisamente, en la sede municipal del distrito.

Las obras comenzarán este mismo año y se prolongarán, al menos, hasta la segunda mitad de 2027. La idea es transformar este centro de la intersección en un punto de referencia para el ocio y la actividad cultural, con vistas a que en el futuro también pueda albergar “grandes eventos” en su seno. Es lo que remarcaba el propio concejal-presidente de Carabanchel, Carlos Izquierdo, desde la Junta Municipal del Distrito. Lo acompañaban el alcalde José Luis Martínez-Almeida y su número dos, Inmaculada Sanz, nada más concluir la última reunión del equipo municipal, en la que se selló una reforma estructural que pretende, entre otras cosas, poner coto a las quejas por las dificultades para la movilidad a pie entre isletas, cruces o tráfico rodado.

Para ello se ampliará la superficie peatonal con 1.443 metros cuadrados y se plantarán alrededor de 110 árboles y 3.200 arbustos en su entorno, modificando el paisaje actual. La ambiciosa intervención no surge de la nada. Esta plaza en el barrio de Oporto lleva tiempo en el foco del vecindario y ha acumulado críticas de todo tipo, ya sea por su degradación progresiva o la suciedad de la zona, donde no es inusual encontrar a gente bebiendo cerveza y latas o residuos esparcidos por el suelo.

Plano de la plaza de Oporto y su entorno más próximo

Los botellones recurrentes, la acumulación de basura en determinados puntos o la aparición de ratas en verano por el abandono de dos edificios próximos (el antiguo centro Magerit y el palacete de General Ricardos) volvieron a remover tierra en los últimos meses. Los usuarios de la plaza han pedido en diversas ocasiones incorporar más zonas verdes o de ocio infantil, que finalmente se proyectarán de cara al próximo año. En ese contexto, el Ayuntamiento defiende que la inversión —que se moverá entre los 2,5 y los 5,3 millones de euros, en un principio— también tiene un objetivo claro de seguridad. O al menos, de modificar su percepción.

Aumentar la sensación de seguridad y abrir paso al peatón

El proyecto plantea eliminar “focos inseguros” mediante la reordenación del espacio urbano y la instalación de cámaras de videovigilancia. Al ser un punto especialmente transitado en el sur de Madrid, la idea del distrito es “mejorar la percepción de la seguridad ciudadana” y atraer así a nuevos visitantes. La remodelación se articula en torno a varias líneas estratégicas. En primer lugar, según lo anunciado, está recuperar el espacio público a costa de quitar protagonismo al asfalto o el tráfico rodado y aumentar las superficies peatonales, simplificar cruces o eliminar algunas de las isletas que hoy dividen la plaza.

El punto de partida será concentrar los flujos de circulación en ejes más claros y eficientes para, después, dar paso a un nuevo rol cultural de la plaza y acoger eventos o espectáculos. De hecho, hace menos de un año, la plaza de Oporto quedó en el centro de la polémica cuando el Ayuntamiento de Almeida decidió denegar el permiso para celebrar un festival multicultural en Carabanchel. En aquel caso se alegaron posibles problemas de desorden público y un exceso de ruido derivado de esos actos, aunque los organizadores —a los que se informó días antes de la celebración— denunciaron motivos “burdos y racistas”.

Recreación de la calle de la Oca, que intersecciona con la plaza de Oporto
Recreación de la Glorieta del Valle del Oro

Queda ver de qué manera se blindará ahorala plaza para que estos inconvenientes no interfieran con la celebración de eventos en el futuro de este espacio público. Más allá de aquel choque político y los usos culturales previstos con la obra, la remodelación tratará principalmente de consolidar un “punto de encuentro vecinal” en lo que hoy es un espacio en degradación. La reorganización de los itinerarios peatonales eliminará barreras y permitirá atravesarlo de forma más directa, mientras que se instalarán nuevas estancias para el uso cotidiano.

También se actuará sobre la accesibilidad, el alumbrado y el mobiliario urbano, con criterios de eficiencia energética y adaptación a distintos perfiles de usuario. La idea, al menos sobre el papel, es pasar de un espacio hostil y fragmentado a uno continuo, habitable y con identidad propia dentro del distrito después de años de deterioro. La apuesta por reinventar la plaza de Oporto servirá, entre otros objetivos, para confirmar si el Ayuntamiento es capaz de revertir esa imagen de abandono que pesa sobre la plaza y reconciliarla con sus vecinos.

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