Prueba del Fiat 500e, un eléctrico lleno de encanto

Fiat 500e.

Para demostrar que un vehículo eléctrico puede tener la misma gracia que uno tradicional de combustión, Fiat se ha sacado de la chistera un modelo como el Fiat 500e que no defrauda en ninguna de sus facetas, ni como coche genéricamente entendido -use el sistema de propulsión que use- ni como eléctrico, pues según veremos cumple con lo que se espera de un automóvil de estas características.

En el primer aspecto, hay que reconocer que el 500e conserva el encanto del histórico Cinquino, particularmente si se viste con la carrocería cabrio de la versión que ha pasado por nuestras manos en los últimos días. Por concretar, nos ha tocado en suerte el ejemplar número 1 de la edición de lanzamiento la Prima, limitada a 500 unidades en España, y las imágenes muestran que se trataba de un coqueto modelo en color azul claro y con la capota de lona surcada de la palabra Fiat en letras mayúsculas. Una cucada de coche.

Como es sabido, la variante descapotable del 500 no es un cabrio al uso en el que la carrocería queda completamente abierta llegado el caso, sino que mantiene los montantes laterales del techo, que sirven de guía para el recorrido de la capota. Es, sin duda, una solución más sencilla y económica que las habituales y que no resta atractivo ni placer a la experiencia de conducción, incluso en estos días fríos de invierno.

En cuanto eléctrico, el 500e la Prima incorpora un motor de 87 kW/118 CV y una batería de 42 kWh que, aunque homologa 320 kilómetros de autonomía en ciclo WLTP, mostraba en realidad 260 km en el momento de recogerlo. Puesto que estamos ante un vehículo de vocación urbana -por tamaño y escasa capacidad de carga: 185 litros de maletero- y que esa autonomía puede conseguirse fácilmente en la conducción real, nos parece un coche ideal para el uso que se le supone, dando por descontado que quien lo utiliza dispone de un punto de carga en casa o al menos en el trabajo.

Existe una versión (Action) del modelo italiano, solo en carrocería cerrada, que monta un motor eléctrico más pequeño, de 95 CV, y una batería de 23,7 kWh. Si la potencia no parece un gran problema, el alcance de 180 kilómetros -teóricos, además- sí supone un impedimento más acuciante, por mucho que el consumo del coche sea muy parco y, como apuntábamos, resulte fácil acercarse a la autonomía que nos muestra el indicador.

En nuestro caso hemos obtenido un registro medio de menos de 14 kWh/100 km, gracias al cual pudimos recorrer cerca de 200 km conservando energía en la batería para otros 50 antes de recargar, con lo que la suma de ambas cifras roza los 260 km que nos aguardaban al principio de la prueba.

Tres modos de conducción

Para jugar con la gestión de la energía, el conductor tiene a su disposición tres programas: Normal, Range y Sherpa. El segundo sirve para aumentar la capacidad de regeneración y el último actúa en la misma dirección, pero añadiendo limitaciones a la velocidad -80 km/h- y al funcionamiento del aire acondicionado. En ambos modos se activa la conducción con un solo pedal, el del acelerador, pues basta con levantar el pie derecho para que el coche llegue incluso a detenerse por completo, sin pisar el freno.

Cuando la autonomía baja de 24 kilómetros se activa una función adicional, denominada Turtle mode (modo tortuga), para llegar tan pronto como sea posible a una estación de recarga.

El habitáculo cambia radicalmente con respecto al del 500 que conocíamos hasta ahora. Esta versión eléctrica gana en refinamiento y calidad de materiales, y el puesto de conducción es más ergonómico y cómodo que antes. Otros detalles reseñables son la ausencia de tirador para abrir la puerta, sustituido por un botón que la desbloquea eléctricamente, el freno de mano también eléctrico y el cambio de marchas sin palanca, reducido a un pequeño display con cuatro teclas para seleccionar sus correspondientes funciones.

Los 36.900 euros que cuesta la versión la Prima, sin descontar ayudas oficiales, dan para disfrutar de pantalla central de 10,25 pulgadas y cuadro de instrumentos de 7“, los tres modos de conducción antes señalados, carga rápida de hasta 85 kW, Apple CarPlay y Android Auto inalámbricos, sistema telemático U Connect5 con comandos vocales y nivel 2 de conducción autónoma.

Este último es posible por la incorporación de ayudas a la conducción como el control de crucero adaptativo y los asistentes de mantenimiento y centrado en el carril, a las que se agregan el control de ángulo muerto, el detector de fatiga del conductor, la frenada de emergencia automática, la cámara de visión trasera y la vista del vehículo en 360º. Las únicas opciones que cabe añadir al 500e la Prima son el parabrisas calefactado (150 euros), los asientos delanteros con calefacción (250 euros) y la alarma paramétrica, por la que se deben abonar 350.

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