Los 700 días de secuestro de Salma: “Me dijo que era suya, que le pertenecía, que era su esclava”
Una hora a pie separó a Salma de 700 días de cautiverio. Tuvo que recorrer de tres a cinco kilómetros para lograr escapar de su captor, que la tuvo retenida durante dos años en una vivienda de la pedanía murciana de San José de la Vega. La mujer de 38 años, a la que se le perdió la pista el 1 de abril de 2024, ha reaparecido con vida este 10 de febrero de 2026. Tras haberse barajado la fuga voluntaria, Salma, de origen marroquí, tuvo que rescatarse a sí misma, huyendo del hombre que la mantuvo raptada y sometida a agresiones y vejaciones. De acuerdo con la Delegación del Gobierno, se ha detenido al individuo, de nacionalidad española, y a otras tres personas del vecindario como cooperadores necesarios por un delito de encubrimiento.
El infierno de Salma comenzó cuando el detenido la encerró en su vivienda mediante engaños. Aunque se desconoce si el captor era su pareja sentimental, por el momento el caso está siendo investigado en el ámbito de la violencia de género por la Policía Nacional.
Al no recibir noticias de la víctima, su familia denunció la desaparición. Pronto el rostro de Salma, que por aquel entonces tenía 36 años, apareció en una alerta del Centro Nacional de Desaparecidos. Se la describió como una mujer que medía 1,65 metros de estatura, de complexión física normal, el pelo castaño y los ojos marrones.
En un principio, llegó a asumirse su desaparición como voluntaria. Nada más lejos de la realidad. Durante su cautiverio, la mujer ha relatado que ha sido víctima de agresiones físicas y violaciones. Tal y como ha declarado en el programa En Boca de Todos, la primera vez que su captor le pegó fue el mismo día en el que fue secuestrada: “Me dio una paliza de muerte, me dijo que era suya, que le pertenecía, que era su esclava y que iba a obedecer todas sus órdenes”.
Una vivienda aislada en una zona de huerta
Escondida en una vivienda aislada de la zona de huerta de esta pedanía murciana de cinco mil habitantes, su captor contaba además con la complicidad de algunos vecinos, detenidos bajo la sospecha de haber cooperado encubriendo el secuestro.
Cuando encontraron a Salma, le faltaban varios dientes que le había arrancado su captor, quien la ha dejado ciega de un ojo y llenado el cuerpo de hematomas: “Me ataba a una camilla y me golpeaba hasta agotarse”, detalla en su testimonio. “Un día, para advertirme de lo que me pasaría si trataba de escaparme, cogió un gato delante de mí. Lo degolló y lo descuartizó en mi presencia”, abunda la víctima.
Esta semana ha logrado escapar tras un descuido de su secuestrador. Después de que él se quedara dormido, se hizo con una escalera y logró saltar la valla de la propiedad. Ahí comenzó su peregrinaje hasta el centro de Salud del Infante Juan Manuel, donde fue atendida en el servicio de Urgencias.
Tal y como ha adelantado el diario local La Opinión, la víctima acudió al centro médico para pedir ayuda. Los sanitarios, al ver el estado en el que se encontraba, avisaron a Emergencias y alertaron a la Policía. Tras pasar por el hospital, Salma se encuentra en una casa de acogida de la Región.
Este miércoles, bajo supervisión del Juzgado de Guardia de Murcia, se ha llevado a cabo un exhaustivo registro en la vivienda donde la víctima permaneció cautiva. En el inmueble, los investigadores se han incautado de armas blancas y de fuego, así como de diversas sustancias estupefacientes.
Los cuatro detenidos pasarán mañana a disposición del Juzgado de Violencia sobre la Mujer Nº 1 de Murcia. Debido a la sensibilidad y complejidad del caso, Delegación del Gobierno no aportará más detalles.
“Una situación atroz e intolerable”
La Asociación Trabajadores Inmigrantes Marroquíes de la Región de Murcia (ATIM), ha ofrecido acompañamiento jurídico a Salma “para asegurar que se haga justicia”: “Estos hechos, confirmados por la Policía Nacional, representan una situación atroz e intolerable que nos conmociona y que exige una respuesta social firme y unida”.
La asociación ha recordado que “ningún tipo de maltrato puede justificarse bajo ningún pretexto”: “El machismo es una lacra que no tiene cabida en ninguna religión, cultura ni sociedad”.
Sobre la detención de los otros tres presuntos cómplices, ATIM ha apuntado que “este caso pone de manifiesto una realidad dolorosa: el silencio es cómplice. La omisión de denuncia por parte de quienes conocen o sospechan una situación de maltrato solo perpetúa el sufrimiento de las víctimas y protege al agresor”.
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