De salvar una vida al laberinto de Extranjería: la lucha de Mohamed Diagne para quedarse en España
El 28 de septiembre de 2025, en el puerto de Cartagena, Mohamed Diagne no esperaba convertirse en héroe. El joven, de 24 años, estaba en el muelle junto a un compatriota cuando vio caer al agua a Pepita Ortas, alma del restaurante Los Churrascos de El Algar, una pedanía cartagenera. Ella regresaba de un paseo junto a una delegación de hosteleros en el catamarán turístico Yolé. “Habían sobrado algunas bandejas de comida y quería repartirlas”, cuenta la mujer, menuda y vivaracha, mientras organiza el menú del mediodía a una hora de abrir las puertas de su local. Apoyada en su bastón y en medio del ajetreo de la rutina, busca un hueco para hablar del joven: “No se merece que le hayan denegado la residencia, es muy buen chico”.
Aquel día, al acercarse a Mohamed y su acompañante, Pepita se resbaló y cayó al mar. “Tendrías que haberlo visto, Mohamed no dudó un instante, saltó sin pensarlo para sacarme del agua, me agarró fuerte y me dijo que no me preocupara, que ya estaba fuera de peligro”. Pepita volvió a nacer y Mohamed salió del agua convertido en héroe.
Aquella escena, que duró apenas unos segundos, les cambió la vida y les convirtió en familia. “Le hemos empadronado con nosotros, ya tiene su tarjeta sanitaria y le hemos acompañado por el laberinto de oficinas y funcionarios” que deciden quién puede y quién no residir legalmente en España. Lo cuenta Anabel Sanabria, nuera de Pepita, y quien más se ha implicado en el proceso con Mohamed. El mismo día del rescate, le invitaron a comer en su restaurante y desde entonces se han repetido con frecuencia las citas alrededor del mantel. “Pasamos juntos la Nochebuena”, relata Anabel.
El gesto de Mohamed también llegó a la política local. Unos días después del rescate, el 8 de octubre, el pleno del Ayuntamiento de Cartagena aprobó -con los votos en contra de Vox- una moción socialista para instar a la Delegación de Gobierno a solicitar el permiso de residencia para el joven. El concejal socialista Manuel Torres argumentaba su petición en la Ley Orgánica 4/2000 de Extranjería, que prevé una serie de motivos extraordinarios, ya que “consideramos que la actuación de este joven merece algo más que un reconocimiento público”.
Siete meses después de lanzarse al agua para salvar una vida, Mohamed sigue sin papeles. No puede trabajar y no tiene más red que la de quienes lo “adoptaron” después del rescate y un tío que le ha acogido en su piso. La semana pasada supieron que el 15 de abril se le denegó el proceso extraordinario, “en seguida escribí al equipo de la alcaldesa, Noelia Arroyo, y le han recibido este lunes en Asuntos Sociales en el Ayuntamiento”, cuenta Anabel. “Llegaron los dos llorando como magdalenas cuando les dieron la noticia”, se lamenta con tristeza Pepa.
“Estoy muy decepcionado, me dieron unas ilusiones de poder regularizar de forma extraordinaria mi situación en España, pero han tardado siete meses en darme una respuesta negativa; si hubieran querido ayudarme realmente lo habrían resuelto rápido”, cuenta Mohamed, originario de Saint-Louis y de una estirpe de pescadores. Con la mirada perdida y con la frustración como protagonista, no termina de perder ni la sonrisa ni la esperanza. La dureza de su vida le ha ido curtiendo el carácter.
De Saint-Luois a Dakhla, y después a El Hierro
“Mi padre murió cuando era muy pequeño, y mi abuela, mi madre y mis hermanos dependen de mí; me gustaría encontrar un trabajo y poder ayudarles porque en Senegal, de pescador, no llegaba a un sueldo de cinco mil euros al año”. Hasta llegar a Cartagena, Mohamed tuvo que embarcarse en dos cayucos en contra de los deseos de su abuela, “le preocupaba que me pasara algo en el trayecto porque uno de mis tíos murió en una patera en 2006”. Su primer viaje, en 2021, terminó en Dakhla. “Estuve un mes malviviendo en Agadir hasta que me repatriaron en un autobús con otros camaradas”. El segundo intento fue en 2023. “Pero esa vez llegamos a El Hierro en un cayuco con otras 52 personas; de ahí me enviaron a un centro a Tenerife, y unos meses después a Lorca”.
Anabel Sanabria no esconde su frustración con el caso de Mohamed. “Es que no tiene ninguna entrada de dinero, salvo lo que podemos ir dándole nosotros de vez en cuando; es muy buen chico, no pide nada, si fuera un aprovechado estaría con nosotros todo el día y no lo hace”, se queja.
Desde la Delegación del Gobierno argumentan que en un primer momento, Mohamed se acogió a la vía extraordinaria “porque no había otra alternativa, pero ahora, con el proceso de regularización administrativo en curso no estamos en esa situación”. Un proceso al que podrán acogerse más de 30.000 personas en la Región de Murcia.
“Una vez que el Ayuntamiento de Cartagena complete y valide el certificado de vulnerabilidad, podrá acogerse al proceso de regularización administrativa” que está en marcha, continúan desde la Delegación al tiempo que confían en que el resultado sea positivo ya que “a priori, cumple todos los requisitos”.
A pesar de que el Gobierno ya se ha pronunciado, Mohamed no quiere tirar la toalla. “Mi caso es diferente, yo me lancé al mar para salvar a Pepita, no lo hice pensando en los papeles ni en el dinero, pero me dijeron que me iban a dar una oportunidad y ahora lo que me piden es que vuelva a empezar, no es justo”.
Por eso, van a recurrir el expediente, cuenta la letrada Sofía Madrid, quien acaba de hacerse cargo del caso de Mohamed. “Tenemos la intención de ayudarle a subsanar algunas gestiones que no se han hecho bien”. La denegación de Extranjería viene justificada por dos motivos: porque tenía otro expediente de regularización en trámite que Mohamed pensaba que estaba archivado, “pero también porque no han considerado que el acto de Mohamed fuera heroico y añaden que tiene muchas vías para regularizarse”. Y aunque la vía de la regularización extraordinaria abierta por el Gobierno sería más rápida, “vamos a recurrir porque a Mohamed quiere intentarlo, se le ha quedado clavada esta espinita”.
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