ES-Alert: economía de guerra
Los ciudadanos europeos recibiremos un mensaje ES-Alert en el móvil que señalará el momento para hacer acopio de agua, alimentos, medicinas y pilas para hacer frente a 72 horas de crisis. Europa se prepara para almacenar comida y energía ante el cierre del estrecho de Ormuz durante el conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel. Tanto el Gobierno británico como la Comisión Europea tienen preparado el plan logístico que harán llegar a la ciudadanía en el momento crítico.
El momento pánico está asegurado, por eso los Gobiernos se resisten a publicar esta información. Pero habrá que ir preparando el Kit de Supervivencia y no solo por una amenaza bélica. Puede que los drones no lleguen a nuestras casas, pero tampoco llegará el gas ni la compra del Mercadona. La crisis alimentaria está prevista si las rutas comerciales se cierran y amenazan los canales de suministros.
Por eso, la orden de Bruselas a los 27 Estados no se limita a almacenar gas y petróleo, sino que se extiende a fertilizantes, aluminio, acero, minerales críticos y alimentos. Sí, ahora que hemos firmado acuerdos comerciales con medio mundo y parte del extranjero, el desabastecimiento está asegurado con el continuado castigo al campo europeo…
¿Y cuáles son las medidas concretas del Plan de Resiliencia? ¿Recuerdan el famoso Kit de 72 horas que presentó de forma tan “graciosa” e irresponsable la Comisaria para la Gestión de Crisis e Igualdad, Hadja Lahbib, emulando a Mary Poppins? Aquellas instrucciones, que estaban en fase de preparación, se han reforzado pasando a la fase de ejecución.
En un vídeo oficial publicado y difundido por la Comisión Europea ahora hace un año, Hadja Lahbib comenzaba a sacar cosas de un bolso sin fondo, entre risas forzadas y frívola sorpresa, que se suponen necesarias para el caso de sufrir un ataque bélico o un sabotaje nuclear. El llamado Kit-72 horas contiene un conjunto de suministros básicos como agua, alimentos no perecederos, una navaja suiza, un botiquín, documentos de identidad, dinero en efectivo, una linterna, una radio a pilas y un cargador autónomo para el móvil. Se supone que podemos quedarnos sin servicios básicos como luz, agua e internet. Recordar que el anuncio del Kit venía acompañado por la hoja de ruta para estar preparados en caso de guerra: el “White Paper RearmEurope 2030”.
Ahora, con la guerra de Irán de fondo y solos ante el conflicto de Ucrania, la Unión Europea acaba de reforzar este escenario con nuevas recomendaciones para blindar el sistema agroalimentario frente a impactos climáticos y geopolíticos, con el Mecanismo de Respuesta Alimentaria. Ante la volatilidad de los mercados, se ha recomendado a los Estados que coordinen sus reservas nacionales de alimentos y fertilizantes, suministros médicos y combustible.
Entre las directrices del Plan de Resiliencia y del Mecanismo de Protección Civil, se obliga a los Estados a preparar planes de contingencia específicos para tres amenazas detectadas como “inminentes”: protocolos de racionamiento de combustible, plan de defensa para cables submarinos de datos y gasoductos, directrices para ayuntamientos en caso de ciberataques masivos con objeto de que puedan operar de forma manual servicios básicos como agua y basura.
Todo ello irá acompañado de un proceso de educación a la población mediante simulacros civiles, formación escolar en primeros auxilios y jornadas de concienciación con pruebas de sistemas de alerta temprana a través de mensajes en el móvil del 112. Recordemos, el ES-Alert. Este plan se ejecutará de forma gradual y discreta para evitar un desabastecimiento real de productos básicos provocado por la alarma social.
Pero, sobre todo, ha emitido una instrucción urgente a los Estados miembros para comenzar la inyección de gas en los almacenes de forma inmediata, aprovechando la flexibilidad del Reglamento de Almacenamiento de Gas de la UE con objeto de mitigar la presión sobre los precios. No hemos llegado aún al Plan de Emergencia Nacional para el Combustible (National Emergency Plan for Fuel) del Reino Unido, que prepara el racionamiento del combustible con un límite de 30 libras por vehículo, o la prioridad para los servicios esenciales, como hospitales policía y transporte público.
En nuestro caso, la Unión Europea está coordinando medidas energéticas y de combustible como el llenado de depósitos de gas, la vigilancia de precios y otras medidas de ahorro voluntario, que deja en manos de los Estados y que pasaría, de nuevo, por promover el teletrabajo y reducir los límites de velocidad. Bueno, ya nos confinaron tres meses. Sin bromas.
Como nos hacemos trampas al solitario, en enero Bruselas aprobó un Reglamento por el que se establecen medidas estrictas para la eliminación gradual de las importaciones del gas ruso. Esto lo estamos haciendo desde 2022 con la inestimable ayuda de Estados Unidos, que nos prometió abastecimiento eterno -que no amor- y barato -lo ha subido un 40%- de Gas Natural Licuado (GNL). Sin alarmas.
Confiábamos además en el gas catarí y resto de países del Golfo. Esta ruta es la que está en peligro por el cierre del estrecho de Ormuz y los ataques iraníes a las refinerías de sus vecinos árabes. Como está siempre al quite, el presidente estadounidense Donald Trump acaba de hacernos chantaje: “Si no cumplís el acuerdo arancelario de la vergüenza, firmado en mi Golf Resort de Escocia, se acabó mi suministro de gas”. Sin ambages.
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