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Un lugar llamado Kaliningrado

El bloqueo de Kaliningrado, un nuevo frente entre Rusia y la UE EFE/EPA/MARCIN OBARA
2 de abril de 2026 22:05 h

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Mientras todas las miradas se vuelven hacia Oriente, inclinando el eje de la Tierra hacia el lejano Este, aquí en Occidente libramos nuestras propias batallas… Y aunque Estados Unidos hace tiempo que nos dio la espalda, en Europa seguimos teniendo muy presente el desorden geopolítico que nos dejaron desde 2014 varias Administraciones estadounidenses y que hoy se libra con armas entre Rusia y Ucrania, con la OTAN en la retaguardia. Por eso nos preocupa la geografía. Porque hay un pequeño enclave ruso en el corazón de Europa que sortea todos los peligros posibles para provocar un “casus belli”. Se llama Kaliningrado, histórica capital prusiana, antigua Könisgberg y lugar de nacimiento de Kant. Y cuyos habitantes dudo mucho que hoy se sientan alemanes (0,4% de la población), tras formar parte de la Unión Soviética desde 1945 y, hoy, de Rusia. 

“¿Y dónde está China? ¿Y dónde está Rusia?”, cantaría Carlos Baute… Kaliningrado es una pequeña “isla rusa” en medio de la Unión Europea, que hace frontera terrestre con Polonia y Lituania, y marítima con Suecia por el mar Báltico. ¿Imaginan que un dron ruso cruzara la frontera aérea lituana ante de pasar a Bielorrusia, país amigo? ¿Y que Lituania se lo tomara como un acto de guerra? ¿O que un caza polaco amigo cruzara hacia territorio lituano invadiendo el espacio aéreo ruso de Kaliningrado? Durante los cuatro años de “nuestra guerra” esto es lo que temíamos. Que un cruce de drones entre Polonia y Lituania hiciese recaer la culpa por error sobre Kaliningrado, es decir, Rusia. 

Y esto que todos temíamos, desde la invasión Rusia de Ucrania, no ha ocurrido. Aún. Pero está pasando en el Golfo de Finlandia. Lluvias de drones ucranianos caen sobre la costa norte de Rusia. La explosión de la refinería rusa de petróleo Yaroslavl se produjo por un dron que venía de cielo OTAN. Finlandia inmediatamente reaccionó y derribó dos de estos aparatos que violaban su espacio aéreo, y que no eran rusos sino ucranianos. Una frontera de más de 1.300 kilómetros con Rusia es razón de peso para que no se dude de su inocencia. Menos prestos a disculparse han sido los Bálticos. Los drones ucranianos siguen sobrevolando su territorio y el de Polonia, e incluso alguno ha caído de forma accidental sobre estos países, por ahora, sin víctimas mortales. 

¿Pero qué pasaría si un granjero polaco fuera alcanzado por un dron ucraniano “perdido” por las interferencias de guerra electrónica rusas, que desvían estos aparatos de sus objetivos en Rusia? En la última semana de marzo Kiev los ha reconocido como suyos y ha pedido perdón. Los drones desviados de su ruta original, han caído en Finlandia, Estonia, Letonia y Lituania. Pese a que su objetivo son las infraestructuras energéticas rusas en el Báltico, los drones ucranianos impactaron el 25 de marzo contra la chimenea de la central eléctrica de Auvere (Estonia). Ese mismo día, otro dron se estrelló y explotó en la región de Kraslva (Letonia), cerca de las fronteras con Rusia y Bielorrusia. Dos días antes, otro dron cayó sobre el lago helado Lavysas (Lituania), en su camino a la terminal petrolera rusa de Primorsk. 

Estos tres países bálticos, junto con Polonia, han capitaneado la vanguardia contra Rusia durante el conflicto con Ucrania. Precisamente, los que más podrían temer represalias por su vecindad con Rusia, han sido los portavoces de la Administración Biden en este conflicto ante las instituciones de la Unión Europea. Tal vez porque, desde antes de la guerra, sus fronteras han sido blindadas con los principales batallones de otros países, entre ellos España, que se concentran allí para defenderse de un “ataque preventivo de la URSS”, como cantaban “Polanski y el Ardor” en los años 80 de nuestra era. 

Se trata de la Presencia Avanzada Reforzada (eFP, por sus siglas en inglés) de la OTAN. En estos momentos, se concentra en Estonia un grupo táctico multinacional liderado por el Reino Unido, con la participación constante de efectivos de Francia e Islandia. En Letonia, Canadá lidera el grupo a nivel de brigada desde 2024. Esta brigada incluye personal de países como España -con compañía blindada de carros Leopardo-, Albania, Chequia, Italia, Montenegro, Macedonia del Norte, Polonia, Eslovaquia y Eslovenia. En Lituania se concentra un batallón liderado por Alemania, que está en proceso de convertirlo en una brigada permanente y que será totalmente operativa en 2027. Y en Polonia, Estados Unidos lidera el grupo táctico desplegado en la zona crítica de Suwalki, el corredor que conecta 70 kilómetros de frontera con Bielorrusa, principal aliado de Rusia.

No valdrían las excusas, pues, si un dron OTAN o ucraniano cayera en Kaliningrado, rodeado como está de “fuego amigo”. La diplomacia hablaría de error, guerra electrónica un dron perdido o desviado, pero el “casus belli” ya se habría activado. No, lo que pasa en Oriente no nos es ajeno… Tanto como para no prever que en Kaliningrado se puede librar la última batalla, pese a que el resto del mundo la haya olvidado.

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