Feijóo, desnudo

El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo durante pleno del Senado, este martes en Madrid

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El tiempo es un juez implacable, pero a Feijóo no le ha hecho falta demasiado para quedar completamente al descubierto. Aunque se vista de moderado, la realidad y sus propios hechos lo desnudan. 

Lo acabamos de ver de nuevo con la reforma de la Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de Interrupción Voluntaria del Embarazo, también conocida como “ley del aborto”, aunque sus avances van mucho más allá y recoge una gran cantidad de medidas nuevas para, precisamente, garantizar la salud sexual y reproductiva de las mujeres.

Llevamos casi 40 años de debate sobre el aborto y en lo sustancial nada ha cambiado: con el PSOE se avanza en derechos y con el PP, retrocedemos. 

En 2023, como en 1985 hizo Alianza Popular, el PP de Feijóo ha votado no a la ley del aborto. La única diferencia es que lo ha hecho con más hipocresía: en el Senado ha firmado la iniciativa socialista para evitar protocolos como el de Castilla y León, que pretendía interferir en la voluntad de las mujeres, y, al mismo tiempo, ha mantenido el veto a la totalidad de la ley votando en contra.

¿Se puede estar a favor de la libertad de las mujeres y, a la vez, en contra? No. Y Feijóo queda desnudo en ese intento equilibrista de mostrarse moderado en sus declaraciones y en su apoyo a nuestro texto, sin dejar, al mismo tiempo, de hacer todo lo posible para que la norma no se apruebe. 

Por suerte, los tiempos en que la derecha decidía cuál debía ser la moral de la sociedad quedaron atrás. Hoy, el 83% de las españolas y españoles está a favor de la interrupción voluntaria del embarazo. Esto sitúa a España como uno de los países con más consenso social en la materia, incluso entre los votantes de derechas, y al PP y a Vox como dos partidos presos de moralismos caducos y desconectados del país moderno que somos. 

Puede que ni el propio Feijóo tenga clara su postura. Pero ante la duda, sigue el patrón habitual en su partido con cualquier avance social impulsado por los gobiernos progresistas: vota en contra, se manifiesta en contra, después pide a los tribunales que se pronuncien en contra y al final acaba diciendo que nunca estuvieron en contra. Lo cierto es que hoy, como en 1985, el PP sigue en contra de cualquier derecho que amplíe la libertad de las mujeres.

Mientras siguen manoseando de modo obsceno e interesado la palabra libertad, las mujeres españolas tenemos que seguir peleando en pleno siglo XXI contra las trabas de la derecha para ejercer lo que verdaderamente es nuestra libertad; para ser libres, para ser iguales, y para ser respetadas.

Porque, ¿qué hace pensar al PP y Vox que las mujeres no tomamos decisiones importantes desde la responsabilidad, como para pedir que se mantengan los tres días de reflexión antes de proceder a un aborto? ¿Creen que las mujeres no somos capaces de reflexionar sin que se nos imponga por ley? 

Cuando decidimos interrumpir un embarazo no deseado lo hemos pensado. Lo hemos reflexionado con quien lo hemos considerado. Y no queremos que nos estigmaticen por esa decisión. Por eso, entre otros muchos motivos, necesitábamos esta ley. Un nuevo avance para las mujeres al que Feijóo ha votado en contra, quedando al desnudo. Demostrando, una vez más, que lo de su moderación es puro teatro.

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