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URJC: Notablemente indignados

Cristina Cifuentes

Jesús Bella, Carlos Galisteo, Daniel Chaves, Alexander Bernal y Víctor Sampedro

Alumnos y fundador del Máster oficial de la URJC en Comunicación, Cultura y Ciudadanía Digitales —

Quienes somos y hemos sido estudiantes de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC), asistimos indignados a su deriva. Años de sacrificio, miles de horas en transporte público y súplicas por un trabajo precario con el que hacer frente a la matrícula, recompensados con un papel que no vale nada.

Ante la lamentable actuación de la URJC durante los últimos días, nos vemos obligados a defender, una vez más, nuestra dignidad frente a una institución caracterizada por su dilatado historial de corrupción. Con este artículo, no pretendemos otra cosa que reivindicar nuestro derecho a no sentirnos señalados.

El pasado miércoles, 21 de marzo, el rector Javier Ramos ofreció una rueda de prensa precipitada, con explicaciones confusas y difícilmente creíbles. La razón: unas calificaciones presuntamente falsificadas en el expediente de una alumna; el enésimo caso de desprestigio para la URJC.

No hubo que esperar mucho para comprobar que en esa rueda de prensa no se estaba defendiendo a Cristina Cifuentes en calidad de alumna, sino en calidad de cargo público con capacidad para firmar nombramientos y decidir presupuestos.

Esta nueva traición tanto a los alumnos actuales, como a todos aquellos que pasaron por esta universidad, demuestra el desprecio a los propios valores de la institución académica. Puede que en realidad no todos seamos iguales. Hemos dejado de ser juzgados exclusivamente por nuestros méritos académicos para que importe más la capacidad económica o influencia política.

¿En qué nos convierte todo esto? Somos ingenuos si pensamos que pertenecemos a una comunidad educativa regida por la excelencia. Quizás sea el momento de asumir que la universidad pública está completamente mercantilizada.

Vivimos tiempos en que la lógica de mercado se alza como única respuesta a todas las preguntas, tiempos en que nuestro papel se limita al de consumidores que compran un título.

Intentaremos explicárselo en términos mercantiles: nosotros, los clientes, no estamos

satisfechos con su producto. ¿Quién compraría algo que se devalúa cada día que pasa? ¿Para qué sirve un título firmado por una institución que ya nadie respeta? ¿Para qué estudiar un Grado o un Máster que no nos servirá, ya no para encontrar un empleo (no somos tan ingenuos), sino ni siquiera para lucirlo con orgullo?

Somos conscientes de que esto no pasa únicamente en la URJC, pero lo cierto es que en esta universidad el vaso se ha colmado ya demasiadas veces… y el agua va dejando marcas en los pupitres. La educación española se encuentra en un estado lamentable desde hace demasiado tiempo. Los sucesivos recortes presupuestarios nos llevan a una docencia de peor calidad y un sistema que funciona por contactos, no por méritos personales. 

Sabemos que en estas condiciones no se pueden exigir milagros. Para encontrar universidades españolas en el ranking de Shanghái, hay que irse al TOP 300, estando la mayoría de ellas en las últimas posiciones de la tabla.

El rector Javier Ramos emitió el pasado 3 de marzo un comunicado en vídeo celebrando su primer año en esta universidad. En él hablaba de cambio, de sueños, de las magníficas personas que trabajan allí y de cómo todos ellos están a nuestro servicio (especialmente al de algunos, podría apostillarse).

Pero del comunicado nos quedamos con una cita textual: “seamos valientes”. Hemos

decidido hacerle caso. Somos valientes al denunciar el mal funcionamiento de la URJC y la vergüenza que nos produce que se nos involucre involuntariamente en sus escándalos. Lo hacemos firmando con nuestro nombre real, el mismo que aparece en unas actas que no deberían recoger otra cosa que las calificaciones que nos merezcamos en función de nuestro esfuerzo.

A cambio, sólo pedimos lo mismo de usted. Que no se venda, que no nos venda. Que defienda a su universidad, a sus alumnos y profesores. En un comunicado reciente, usted afirma que reaccionará “con contundencia”. Le prometemos que, si lo hace, y si la investigación iniciada realmente contribuye a arreglar las cosas, obtendrá de nuestra parte un notable, uno de los de verdad.

Artículo de Jesús Bella, Carlos Galisteo, Daniel Chaves, Alexander Bernal y Víctor Sampedro; alumnos y fundador del Máster oficial de la URJC en Comunicación, Cultura y Ciudadanía Digitales (CCCD).

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