Cría cuervos, Rosa

La líder de UPyD, Rosa Díez. / Efe

La lideresa magenta, Rosa Díez, debe de estar ahora lamentando con toda su alma las malas decisiones que adoptó en dos momentos críticos de su reciente vida política. El primero debe de ser el día que decidió fichar a Toni Cantó y meterlo en sus listas como si fuera un casting, pensando que así le juraba lealtad eterna. El segundo debe de ser el día que escogió responder 'no' a Albert Rivera y a la fusión con Ciudadanos cuando todavía no se trataba de una opa hostil, como va a acabar siendo ahora.

Lo de Toni Cantó ya no tiene remedio y pesará para siempre en su conciencia el pecado de haber creado semejante monstruo político para arañar unos cuantos titulares. Lo segundo tampoco tiene ya remedio. En UpyD han entrado en esa fase terrible y deprimente donde lo único que cuenta se reduce a saber quién va ser el último que apague la luz al salir.

Todos quienes acudieron al cobijo de un proyecto al servicio exclusivo de la ambición de Rosa Díez, pero también únicamente posible gracias al liderazgo de la propia Rosa Díez, se hacen ahora los sorprendidos por la omnipresencia de la lideresa, se escandalizan por la falta de democracia interna como si acabaran de descubrir la penicilina y reclaman cambios y dimisiones que, por supuesto, afectan exclusivamente a los demás porque ellos siempre son completamente inocentes.

Cuánta razón tiene el refrán, amiga Rosa, cría cuervos y te sacaran los ojos. Tienes motivos para sentirte despechada. Tú que tanto luchaste contra el bipartidismo cuando te dio por amortizada y te liquidó el finiquito, ahora que llega su fin vas a resultar la primera viuda del bipartidismo y el partido que fundaste con tus propias manos va a soportar el primer ERE a consecuencia de la extinción bipartidista.

La política es así de injusta y deberías saberlo, tú que te has dedicado a ella toda tu vida. Igual que deberías saber que ser oportunista no es lo mismo que saber aprovechar tu oportunidad.

Ahora que ve las barbas de Rosa Díez pelar, Albert Rivera debería poner las suyas a remojar. A ella también le abrieron las puertas de los despachos de la gente importante y las portadas de los medios más influyentes cuando parecía una herramienta útil para debilitar al socialismo gobernante. Cuando dejó de ser tan conveniente y empezó a hacer daño entre los votantes del Partido Popular, la dejaron caer y la arrinconaron como a un juguete viejo y roto. El poder es como 'Gran Hermano Vip': una máquina de triturar líderes.

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