¿Qué es un delito fiscal comparado con salvar la democracia?
No sé si tendremos que esperar 45 años para conocer los “archivos secretos” del 25-F. Sí, has leído bien, he escrito 25-F y no 23-F, porque me refiero al 25 de febrero de este 2026, cuando se desclasificaron con redoble de tambores los esperadísimos “archivos secretos” de aquel 23-F de 1981. Incluida una conclusión rotunda e histórica: el rey paró el golpe. Y punto. No hay más preguntas, señoría. Circulen, circulen. Gracias, majestad.
En toda mi vida no recuerdo un momento con tanta unanimidad en las portadas de los principales medios. Este jueves iban todos a una, como cuando un banco compra para publicidad la primera página de todos los diarios del kiosco: “El Rey paró el golpe”, “Sin novedad en el 23-F: el Rey paró el golpe”, “Los archivos secretos del 23-F avalan el papel de Juan Carlos I”, “Los ‘secretos’ coronan a Don Juan Carlos en el golpe del 23-F”, “23-F, caso cerrado: el Rey paró el golpe”… Y lo mismo en radios y televisiones.
Más que esos curiosos “archivos secretos” del 23-F (llenos de omisiones, y que incluyen papeles apócrifos, sin autor ni fecha, y hasta cuestionados por sus supuestos autores, caso del PCE), yo querría ver los “archivos secretos” de este 25-F. Porque cualquiera pensaría que partidos y medios monárquicos se han conjurado en una operación de rehabilitación del rey emérito, por la vía de afirmar su papel ejemplar en el golpe de Estado.
Tanto, que los “archivos secretos” se pasan de frenada y van incluso más allá de donde habían llegado historiadores y periodistas. Llevamos cuatro décadas de trabajos de investigación que, con documentos y testimonios, ponen a cada uno en su sitio, incluido el rey antes y durante el golpe. En lo ahora desclasificado no hay nada que lo implique, cierto; pero de ahí a dar por bueno que no existiesen otros documentos ocultos o destruidos, y afirmar con tono de “zasca” que el rey nunca, nunca pero nunca tuvo nada que ver con el golpe, va un mundo.
Todo se entiende mejor cuando leemos el deseo de Núñez Feijóo de que el rey emérito “regrese a España” y que los españoles “nos reconciliemos con quien paró el golpe de Estado”, y “contribuyó a sostener nuestra democracia y nuestras libertades”. Un deseo al que se van a sumar muchos en los próximos días, ya veréis. ¿De eso se trata? ¿Un recordatorio de nuestro agradecimiento, para allanar su regreso desde el dorado exilio fiscal? ¿Tenemos una deuda con el rey que anula la deuda que el rey tiene con nosotros? ¿Una cosa compensa con la otra, la salvación de la democracia anula las comisiones corruptas y la evasión fiscal? ¿El resto de contribuyentes también podremos anular deudas con Hacienda compensándolas con nuestros comportamientos ejemplares?
Una última pregunta: ¿quién le impide al rey regresar, si fue él quien decidió trasladar su residencia, y vuelve cada vez que le apetece por regatas, reuniones de amigos y celebraciones familiares? Ah, que no se trata de que vuelva, sino de que vuelva por la puerta grande. Vale.
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