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Opinión - 'Feijóo vuelve a cruzar la frontera', por Esther Palomera

Feijóo vuelve a cruzar la frontera

El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, en un encuentro en Bruselas con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el ministro de Exteriores de Italia, Antonio Tajani.
19 de marzo de 2026 22:03 h

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Ser patriota no es envolverse en la bandera de España. Ni lucirla en la muñeca. Ni besarla como si no hubiera mañana. Ni darse golpes de pecho cuando suena el himno nacional. Ni llenarse la boca de la Constitución Española. Ser patriota es otra cosa. Es la defensa del bien común. Priorizar los intereses generales antes que los propios. No trasladar a las instituciones europeas las cuitas domésticas partidistas. Y anteponer los colores del país a los de las siglas propias. Todo lo contrario, en definitiva, a lo que hace el PP. En España, en Bruselas y dónde haga falta. 

Alberto Núñez Feijóo ha vuelto a cruzar este jueves la frontera que separa la crítica con la deslealtad/traición a su país al poner en duda en Bruselas la legitimidad del gobierno de España y acusar a Pedro Sánchez de convertirse en un “obstáculo” para la Unión Europea al “utilizar un enfrentamiento unilateral contra la administración norteamericana para buscar unos votos y, de paso, ”hacer caja“ con la guerra. Luego, le llamó ”inmoral“. El insulto que no falte.

Y todo, después de tardar tres semanas en desmarcarse de los bombardeos ilegales de EEUU e Israel sobre Irán. Porque, en materia de política exterior, Feijóo está un día a lo que le dicte José María Aznar, otro a lo que mande la trumpista Ayuso y al siguiente, lo que le indique el “hermano” Abascal, que para eso tiene la llave de tres gobiernos autonómicos que el PP pretende mantener.

Ahora, después de que Sánchez haya empezado a arrastrar a sus posiciones sobre Trump a la UE, el líder del PP se ve obligado a entrar en el marco del ataque unilateral, algo que por supuesto no le impide lanzar duros ataques contra el presidente de su país en la previa de una cumbre donde lo que está en juego es la defensa del Derecho Internacional y las medidas con las que los estados miembros de la UE afrontarán la grave crisis que se avecina. 

Su falso patriotismo ya le llevó antes a desplegar en Europa una ofensiva contra la excepción ibérica, el mecanismo que permitió a los hogares españoles pagar la electricidad más barata que el resto de sus socios europeos en plena crisis energética por la guerra de Ucrania. Entonces, también viajó a Bruselas para cuestionar la medida ante la Comisión Europea, calificándola incluso de “timo ibérico”. Y lo mismo hizo con los fondos Next Generation, que fueron objeto de una campaña de desprestigio con la que el PP llegó a cuestionar ante las instituciones europeas la falta de transparencia en la gestión de las ayudas. Esto por no mencionar los debates que el PP ha impulsado en la Eurocámara para denunciar un supuesto asalto de Sánchez a las instituciones, acusar a España de vulnerar el Derecho comunitario o condenar la política migratoria.

Las acusaciones de que España no es un socio fiable son una constante en el relato de los populares siempre que son oposición. Lo hacen con el Gobierno de Sánchez, lo hicieron durante el mandato de José Luis Rodríguez Zapatero e incluso con los gabinetes del mismo Felipe González al que ahora idolatran. Al primer expresidente socialista le acusó Aznar de maquillar las cuentas públicas para sembrar dudas en la UE sobre los criterios de convergencia para el euro. 

Feijóo no es, por tanto, muy distinto a sus antecesores en lo que respecta al descrédito de España ante la UE cuando el PP no tiene la responsabilidad de gobierno. El “cuanto peor, mejor” lo único que evidencia es la ausencia de proyecto político y de compromiso con su país. Nada tiene que ver su deriva con la frustración de no haber sido presidente de Gobierno tras las elecciones de 2023. Lo que subyace en esta estrategia de acoso y derribo es más bien que Feijóo nunca fue el hombre de Estado que decía ser. Salvo su declarado antisanchismo no se le conoce más motivación.

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