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La guerra de Trump en Irán golpea la economía de EEUU y agrava su crisis política
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Opinión - 'La guerra encima y el enemigo en casa', por Rosa María Artal
El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, saluda a su portavoz adjunta, Cayetana Álvarez de Toledo, durante el acto por el 8M celebrado el jueves en el Congreso.
6 de marzo de 2026 21:27 h

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Tenemos motivos para estar preocupados. De un lado, por el delirio belicista y de codicia de Donald Trump en sintonía y colaboración con el genocida Netanyahu; de otro, por la certeza de que, en España, tenemos el enemigo en casa. En esa derecha política y mediática que intensifica la suciedad de sus estrategias por si la crisis mundial les brinda la oportunidad que ansían de tumbar al gobierno.

 Ha quedado perfectamente claro lo que buscan quienes han desencadenado esta guerra. No es ni la democracia, ni liberar a las mujeres sojuzgadas de Irán, es poder y beneficio en recursos. Trump ofrece a diario muestras de una megalomanía exacerbada y no es descartable que en su delirante escalada personal pueda llegar a apretar un botón nuclear. Está borracho de vanidad. Y aun así son muchos quienes les secundan. La derecha española sin ir más lejos.

 De repente el presidente español Pedro Sánchez emerge diciendo No a la guerra, aportando las razones -incluida la experiencia de la similar en Irak que lanzó el Trío de las Azores con resultados fatales- y provoca una ola internacional de apoyo a su idea. Cambian de parecer y se unen a su postura, Francia, Gran Bretaña y hasta Italia. Alemania también, tras el vapuleo que allí ha sufrido su canciller federal precisamente por no defender a Sánchez de los ataques que Trump profirió en su presencia en la Casa Blanca. La televisión turca nos felicita en español. El discurso de Sánchez ha sido inusualmente replicado por todas partes, lo que rara vez sucede con presidentes extranjeros, como no sea un Donald Trump. Y evaluada positivamente su valentía. The Economist', 'The Washington Post, 'Der Spiegel', 'Financial Times', 'Le Soir' o 'Corriere della Sera' han publicado columnas y artículos en los que valoran el rechazo de Moncloa a los ataques ilegales de Washington en Irán.

 ¿Cómo podía tolerar tamaño éxito la sucia derecha española?  Y llega la portavoz de Trump, del Trump delincuente convicto, que asalta países en pos de su petróleo y recursos, que mata a un dirigente extranjero por primera vez en siglos, que persigue a sus propios ciudadanos en casa, que miente por sistema… y dice que España ha cambiado de opinión y apoya a Trump. Y el PP y sus medios lo creen como si fuera verdad de fe. Lo es: fe en la trampa, en la mentira como arma. Y lo peor es que hay quien les cree.

A partir de ahí estrujan y torturan los datos para que confiesen lo que ellos quieren. No distinguen entre acción defensiva y ofensiva, entre la guerra de Trump/Netanyahu y los derechos de la Unión Europea… buscan que sus seguidores no los distingan y lo mezclan y agitan todo en sus portadas deleznables. A niveles patéticos incluso, mentiras en grandes titulares con secuencia de fotos que demuestran… lo contrario de lo que están denunciando.

Días doblemente dolorosos; escandalosos. Ver aparecer por las pantallas los vómitos irracionales de Ayuso, Feijóo, Aznar -cómo se atreve Aznar, señor de las Azores y la guerra de Irak que impulsó el terrorismo yihadista-, y sus anasrosas y demás escoria mediática. Las barbaridades de la presidenta de Madrid contra Sánchez entran dentro de lo delictivo una vez más y, eso sí, ahí se quedan sin que le pasen factura. Feijóo está tan sobrepasado por la realidad que ha menguado incluso más de lo habitual.

 Frente a los aplausos internacionales a Sánchez, aquí los insultos y descalificaciones, las columnas con titular vejatorio, se han superado en desmesura y el contraste los hace verdaderamente irrelevantes.  Es un clásico español: al que destaca y saca la cabeza, se la cortan, máxime cuando es su odiado rival, el inquilino de La Moncloa. Al PP le ha venido como dios la guerra.  Y en el éxtasis previo al despertar en derrota se han erigido en feministas de pro, también para atacar a Sánchez.

El PP, de la mano de Cayetana Álvarez de Toledo, se trae al Congreso de los Diputados a la periodista y activista iraní Masih Alinejad para lanzar soflamas… contra Sánchez. Muy meritoria en su momento su actitud de rechazo al régimen de los Ayatolas y la divulgación de sus atropellos, recaló en Nueva York, donde ahora reside totalmente integrada en ese sistema, tanto que ahora parece una activista del trumpismo.  Es errar el tiro agredir al presidente del gobierno de España por su rechazo a participar en la guerra de codicia de Trump y Netanyahu y acusarle por ello apoyar al régimen iraní. La vehemencia con la que lo hizo, además, no cuela. No se puede obligar a matar por sintonía con los agresores, ni defender a quien lo hace por conveniencia política: la del PP, por cierto.

 Cayetana Álvarez de Toledo levitaba de felicidad con el éxito de la conferencia. Ni ella ni el PP se han ocupado nunca de las afganas -devueltas a los talibanes por Trump precisamente en su anterior mandato-, ni de las saudíes, o las mujeres de Yemen, República Centroafricana, Sudán o República Democrática del Congo donde la violencia sexual contra ellas es un arma de dominación local y una humillación para los rivales. Ni de las salvadoreñas si nos ponemos, que hablan español, y cuya situación ha empeorado si cabe desde la llegada al poder de Bukele. Tiene mucho trabajo el feminismo adquirido del PP si quiere hacer algo, algo más que usar hasta el dolor de las mujeres agredidas para sus fines políticos.

 Veremos por cuanto tiempo, pero el mal está triunfando -como demuestra la impunidad de la que gozan Trump y Netanyahu-. España lo sufre en la derecha que aún les supera en suciedad de métodos. Hay cambios, sin embargo. Trump está cometiendo errores graves, le falta hasta armamento por imprevisión, y en casa acaba de batir un récord de pérdida de empleos: 92.000 en febrero. La guerra es muy cara. 

Atiendan a los datos aportados por la corresponsal de TVE Almudena Ariza.

Añade ahora Trump que no puede devolver el dinero de los aranceles que cobró indebidamente según la sentencia de la Corte Suprema. Es cara la guerra, sí, y causa muchos problemas. Los países del Golfo, Arabia Saudí, Baréin, Kuwait, Omán, Qatar y Emiratos Árabes Unidos, han decidido que no se lancen ataques a Teherán desde dentro de sus territorios, cosa que ha aplaudido la UE. Otro (tenue) cambio. Y se están mencionando los recelos por el costo de la guerra y que algunos de esos países (Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait e incluso Catar) se están replanteando sus inversiones con Estados Unidos, si el impacto financiero se intensifica. La matanza de las niñas iraníes (más de 160) en su escuela, que podría haber perpetrado Estados Unidos como sospecha la investigación del propio ejército es de las lacras que permanecen y con razón.

La inmensamente torpe respuesta del PP a los hechos tampoco le está favoreciendo. No sé sabe bien qué guerra vende, los aliados de Trump merman su entusiasmo y la “liberación de las iraníes” a la que se aferran los populares como objetivo no cuaja por ningún lado que se la mire. Lo que es más que inaguantable es la basura mediática que intoxica el ambiente.

Siguen cayendo las bombas y la muerte en la zona, miles y miles de dólares en costo para matar, vaciar las arcas sociales y llenar los bolsillos y el ego de unos pocos. Aunque quizás algo está cambiando y sí es cierto que la actitud de España a través de su gobierno ha influido. Aguantar el tipo y que se mantenga en sí misma y sus consecuencias sería muy deseable. Aunque haya que nadar entre la morralla que suelta la oposición.

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