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OPINIÓN | Estado de sindiós, por Elisa Beni

Es el sistema, amigos

Audiencia Nacional absuelve a Rato y al resto de acusados por salida a Bolsa de Bankia

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En enero del 2018, un envalentonado Rodrigo Rato comparecía ante el Congreso de los Diputados para responder por las irregularidades en su gestión al frente de Bankia. Para justificar el fraude que supuso la creación de esa entidad y negar cualquier actuación ilegal lanzó una pregunta retórica que él mismo respondió con una frase que siempre le perseguirá: "¿Es un saqueo? No, es el mercado, amigo". Bankia llegó a ser el tercer banco más grande de España y tras colapsar acabó en manos del Estado. La Audiencia Nacional ha absuelto esta semana a la cúpula de la entidad, 34 acusados, con Rato al frente, porque interpreta que actuaron siguiendo las reglas fijadas por los órganos supervisores. O sea, para la justicia no fallaron ellos, falló el sistema. Pero al sistema no se le juzga ni se le puede condenar.

La sentencia del caso Bankia, tras una instrucción compleja que duró más de ocho años y un juicio en el que desfilaron como testigos algunos de los principales banqueros del país y nombres como Luis de Guindos, Miguel Ángel Fernández Ordoñez o Christine Lagarde, deja sin responsables al mayor rescate financiero en España. Les recomiendo leer esta información de Diego Larrouy en la que se detalla los argumentos que se esgrimen en el fallo judicial para justificar que la cúpula de Bankia no tenga que asumir ninguna culpa por una salida a Bolsa fallida que concluyó con una inyección de dinero público que nadie va a devolver. Son 22.000 millones que los españoles han regalado por un fiasco cuyo origen fue la codicia. La de unos políticos que convirtieron las cajas de ahorros en su juguete, la de unos gestores que en plena crisis seguían subiéndose sueldos y dietas, y de una burbuja que arruinó a 300.000 pequeños inversores. 

Los encargados de supervisar la gestión de Bankia no supieron atajar a tiempo el saqueo y ahora han conseguido tapar su incompetencia atacando durante el juicio la principal prueba que se aportaba en el caso: un informe pericial en el que se explica cómo la entidad bancaria maquilló sus cuentas para poder salir en Bolsa. Los peritos del Banco de España pusieron por escrito que la información que se facilitó al mercado antes de que Rato tocase la campana y levantase el pulgar ese 20 de julio del 2011 fue incompleta o manipulada. Diez meses después enterraron la ineptitud de directivos y supervisores con dinero de todos. 

El presidente de la Confederación Intersindical de Crédito (CIC), el sindicato de banca que impulsó la querella por presunto fraude de la operación considera que los supervisores también deberían haber estado sentados en el banquillo. "El Banco de España fue clave para el consentimiento de la estafa para los inversores. Sabía, como dijo la magistrada, de la inviabilidad del proyecto y lo consintió", recordaba esta semana el presidente del CIC, Gonzalo Postigo. 

Bankia se construyó a partir del capitalismo de amiguetes, de las monterías de 30.000 euros, el caviar beluga, los relojes de 12.000 euros y las suites más caras de los hoteles. Se bendijo políticamente la fusión de Caja Madrid con Bancaja cuando ya era una bomba en forma de ladrillo tóxico. Se alimentó una estafa con otra, la comercialización de las preferentes. Pero no hay culpables porque el sistema somos todos. Así que circulen porque esto fue solo un accidente. Rato tiene motivos para estar contento. Un juez le ha concedido este jueves el tercer grado por su condena a 4 años y medio de cárcel por las 'tarjetas black' después de que otro le haya absuelto de la acusación por la salida a Bolsa de Bankia. La ocasión merece uno de esos Vega Sicilia que coleccionaba el presidente de Caja Madrid, Miguel Blesa, en su bodega. 

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