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Los primeros cuatro meses del liderazgo de Pablo Casado agravan la fragmentación del centro derecha

Las últimas encuestas confirman un importante trasvase de votos del PP a Ciudadanos e incluso a Vox, que podría lograr representación en Andalucía

La reunión en la que el líder del PP buscaba una agenda unitaria con Ciudadanos y otros partidos "constitucionalistas" acaba sin planes ni acuerdos

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Reunión convocada por Casado este miércoles en el Congreso de los Diputados.

Reunión convocada por Casado este miércoles en el Congreso de los Diputados. PP

En sus cerca de cuatro meses al frente del Partido Popular, Pablo Casado no ha logrado frenar la fragmentación del centro derecha en distintos partidos al margen del PP ni "aglutinar" en torno a los populares a  "todo lo que está a la derecha del PSOE" para conformar un frente común y echar a los socialistas del Gobierno, como él mismo ha defendido una y otra vez tras ganar las primarias, en julio. Los resultados de las últimas encuestas conocidas este miércoles auguran que el trasvase de votos del PP hacia el partido de Albert Rivera, que ahora también podría darse hacia Vox, no solo no ha cesado sino que se ha agravado en los últimos meses.

Ciudadanos y Vox son las dos formaciones políticas con las que el líder de los populares mantiene una guerra abierta por lograr el apoyo del electorado más de derechas y que según la  encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) sobre las elecciones andaluzas conocido este miércoles roban apoyos al partido que preside Pablo Casado. Este estudio que vuelve a dar como ganador al PSOE de Susana Díaz sitúa al PP en una situación de empate técnico con Ciudadanos y la coalición Adelante Andalucía que integran Podemos e IU. 

El sondeo señala una caída clara para el PP, al que coloca como tercera fuerza en intención de voto por detrás de Adelante Andalucía, aunque la formación que lidera Casado se vería beneficiada en el reparto de escaños y con posibilidad de mantenerse como segundo partido con más representantes en la cámara autonómica. Según los datos del CIS, el PP obtendría el 18,66% de los votos y entre 20 y 22 actas de diputado. Le superaría Adelante Andalucía, a quien apoyaría el 19,34% de los andaluces que, no obstante, solo obtendría 20 escaños. En posiciones muy similares se encuentra Ciudadanos: 18,55% de los votos y entre 20 y 22 escaños. 

Igualmente pesimista para los intereses del PP es el  barómetro de noviembre elaborado por Celeste-Tel para eldiario.es, que otorga a esta formación un 25,8% de los votos y entre 99 y 102 escaños a nivel nacional. Según este estudio los populares, que se situarían en segundo lugar por detrás del PSOE, podrían caer por primera vez en su historia por debajo de la frontera psicológica de los cien escaños en el Congreso. Frente este descenso, Ciudadanos recuperaría posiciones. Solo en el último mes, los de Albert Rivera habrían subido 1,1 puntos, atesorando su segunda subida intermensual consecutiva obteniendo ahora el 20,4% de los votos y entre 66 y 68 escaños. 

También sube Vox. La encuesta refleja que la formación de extrema derecha se mantendría a las puertas del parlamento con el 1,5% de los votos. 

Ningún acuerdo "constitucionalista"

La división del centro derecha se volvió a escenificar además este miércoles en el  fracaso de la reunión a la que Casado convocó a los partidos que él considera "constitucionalistas" y a la que solo acudieron Ciudadanos, UPN y Foro. El encuentro terminó sin ningún acuerdo concreto y durante el mismo no se logró establecer una agenda unitaria, como quería el líder popular. 

Génova se había fijado la reunión –que tenía lugar al mediodía en el Congreso de los Diputados– como la escenificación del "liderazgo" de Casado sobre los partidos "que defienden la Constitución", entre los que el PP no incluye a PSOE, Unidos Podemos y los partidos nacionalistas e independentistas, a quienes no cursó invitación alguna. La dirección de los populares pretendía conformar un "bloque" contra el Gobierno de Pedro Sánchez que consideran que "se ha vendido al independentismo". "Asumimos nuestro papel como principal partido de España y principal partido de oposición a un gobierno en descomposición", apuntaban antes del encuentro.

La realidad de la reunión fue muy diferente a como la imaginaba la dirección del PP. El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, rechazaba la invitación expresa de Casado y enviaba en su lugar a Ignacio Prendes, dirigente del partido de segunda fila. También plantaban a los populares Coalición Canaria y el Partido Aragonés (PAR) que lamentaban que el PP excluyera del encuentro al PSOE. Además de Ciudadanos, solo asistían los diputados de UPN y Foro Asturias, habituales socios de los populares en el Congreso de los Diputados. 

Al finalizar el encuentro, que se prolongaba durante cerca de una hora y media, sus asistentes –en la mesa se sentaban Casado, Prendes, la portavoz parlamentaria del PP, Dolors Montserrat, el diputado de UPN, Carlos Salvador, y el de Foro, Isidro Martínez Oblanca– reconocían que no se había logrado ningún acuerdo concreto ni se había fijado una hoja de ruta unitaria, como quería el líder de los populares. El perfil bajo se reflejó en el formato en el que comparecieron Montserrat y Prendes. No fue una rueda de prensa conjunta sino declaraciones a la prensa que hicieron por separado. 

"Superpositiva y provechosa"

La portavoz del PP forzaba los adjetivos y calificaba la reunión de "superpositiva y provechosa", pero reconocía que no se había cerrado ningún documento conjunto como la dirección del PP anunció que se haría. Montserrat solo confirmaba que los participantes volverán a verse tras las elecciones andaluzas del 2 de diciembre porque han constatado que hay "un punto de unión" y "cauces" para trabajar en el futuro tras el "diagnóstico" de esta primera toma de contacto.

Prendes se manifestaba en términos similares. Señalaba que a Ciudadanos "lo van a encontrar siempre que se trate de defender los valores constitucionales y la unidad de España", pero reconocía que no había habido ningún acuerdo concreto ni se había hablado "de ningún cauce ni estructura formal". "Creo que, a partir de ahora, de lo que se trata" es de que los partidos vayan viendo "día a día, en el trabajo parlamentario", en qué puntos pueden "coincidir" en función de "las iniciativas que cada grupo parlamentario pueda plantear", explicaba.

Ciudadanos no quiere que la agenda se la marque el PP y mucho menos tras conocer los datos de las últimas encuestas que reflejan que ambas formaciones son claras competidoras y que luchan por un mismo electorado. 

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