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El acercamiento de Podemos, IU y Compromís desmonta la estrategia de Pedro Sánchez para su investidura

Las tres formaciones aceptan la negociación a cuatro que ha propuesto Alberto Garzón mientras el PSOE evita concretar una respuesta: "Pablo Iglesias tiene la puerta abierta"

Ferraz pretendía que los "avances" de sus negociaciones con IU-Unidad Popular y Compromís forzaran a Podemos a abstenerse en la investidura

Alberto Garzón presiona a los socialistas para que giren hacia la izquierda al asegurar que no está "cómodo" con votar sí a un Gobierno apoyado por Ciudadanos

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Pedro Sánchez en una imagen de archivo EFE

Las negociaciones para la investidura de Pedro Sánchez han dado un giro tras el cambio de postura de Podemos, que ha abierto la puerta a sentarse a negociar con el PSOE aunque no se produzca la reunión bilateral entre Pablo Iglesias y el candidato socialista. El movimiento se ha producido después de que el líder de Podemos -y también Compromís- haya aceptado el planteamiento de Alberto Garzón de que las cuatro formaciones se sienten en una misma mesa para analizar las posibilidades de "un Gobierno alternativo al PP". El PSOE no ha concretado su respuesta: "Siempre ha estado abierto al diálogo", ha dicho Sánchez. El acercamiento de Podemos, IU-Unidad Popular y Compromís le ha cambiado el paso en su estrategia para la investidura. 

El PSOE ha centrado sus esfuerzos en conseguir el apoyo de los 40 diputados de Ciudadanos para el próximo 5 de marzo. De hecho, pese a los escollos dibujados desde la formación de Albert Rivera, la dirección socialista se mostró convencida de que el lunes o el martes lograrían cerrar un acuerdo. "Lo que hemos constatado es que ninguna de esas diferencias es insuperable", dijo Antonio Hernando el miércoles. Además, los socialistas estaban seguros de que lograrían en los próximos días cerrar el 'sí' de los de Alberto Garzón y de Compromís. Con ambas formaciones han realizado importantes avances en estas dos semanas de conversaciones. 

Ferraz pretendía incrementar la presión sobre los de Iglesias una vez que obtuviera el respaldo de Garzón -próximo ideológicamente a Podemos, al que plantearon incluso sumarse a su candidatura para el 20D- y de la coalición valenciana de Mónica Oltra, que concurrió en la misma lista que Podemos en las elecciones generales. Los socialistas pensaban que el apoyo de esas dos formaciones impediría que los de Iglesias votaran 'no' al candidato del PSOE. Los números les salían con la abstención de sus 65 diputados y el voto a favor de Ciudadanos, PNV, Compromís, IU-Unidad Popular y Coalición Canaria pese a que PP, ERC y Democracia y Libertad se opusieran. Podemos siempre ha rechazado esa opción. 

El PSOE también tenía la estrategia preparada en su intento de acorralar a los de Iglesias -también ante una hipotética repetición de las elecciones-: acusar a Podemos de hacer una "pinza" con el PP "Se podrían ver dos bloques: uno donde está el PP y otro en el que están los que podrían hacer posible el cambio, unos con el voto a favor y otros con la abstención -expresó el portavoz socialista en el Senado, Óscar López-. Se acerca el día en que Pablo Iglesias tendrá que elegir si está en el bloque del cambio o en el de que todo siga igual, que es el de Rajoy".

Esa estrategia estaba reforzada, además, por las distintas negativas de Podemos  a sentarse con el PSOE: primero si no rompía las conversaciones con Ciudadanos y después si no se producía una reunión bilateral entre Sánchez e Iglesias para analizar su oferta de gobierno en coalición. Así lo ha expresado por última vez Sánchez este jueves: "Con todas aquellas formaciones con las que nos hemos sentado a dialogar estamos muy cerca del acuerdo", ha dicho el candidato socialista desde Bruselas desde donde ha aprovechado para recordar que "la única fuerza que aún no se ha sentado a dialogar" ha sido Podemos.

Sin embargo, ese relato ha cambiado por completo este jueves después de que Iglesias haya dicho 'sí' al planteamiento de Garzón de sentarse a negociar junto a PSOE, IU-Unidad Popular y Compromís. Ha sido el PSOE el que ha evitado dar una respuesta concreta, que también ha sido aceptada por la coalición valenciana. "El PSOE siempre ha estado abierto al diálogo con todas las formaciones políticas", se ha limitado a decir Sánchez. Los portavoces oficiales de la formación se remiten a esa afirmación. "El tema está en manos de Pedro Sánchez. De momento nosotros seguimos con nuestras reuniones", dicen fuentes próximas al equipo negociador. 

Garzón, tras su reunión con el equipo negociador del PSOE, ha asegurado que los socialistas le han dicho que "se lo van a pensar". El líder de IU-Unidad Popular ha puesto un nuevo obstáculo a los socialistas al asegurar que se sienten "incómodos" respaldando un Gobierno que cuente con el apoyo de Ciudadanos, de los que dice representan " políticas regresivas para las clases populares". Garzón no había sido tan taxativo hasta ahora contra los de Rivera.

No obstante, la dirección del PSOE considera que la propuesta de Garzón y su aceptación por parte de Podemos y Compromís no complica sus negociaciones, según las fuentes consultadas por eldiario.es, que consideran que es una forma de desbloquear las conversaciones con los de Iglesias. "Cualquier iniciativa de IU nos ayuda", resumen fuentes de la Ejecutiva.

Como solución a la difícil aritmética, la presidenta andaluza, Susana Díaz, reacia a que el PSOE recabe el apoyo de Podemos, ha pedido a Mariano Rajoy que no sea "irresponsable" y permita -por medio de la abstención- un Gobierno de Pedro Sánchez. El candidato socialista no se plantea esa opción bajo ningún concepto. Tampoco el PP la va a aceptar.

Suspicacias en el PSOE por el acuerdo con Compromís

A Pedro Sánchez le ha salido también un obstáculo más en clave interna. Los avances con Compromís han levantado suspicacias entre los barones más críticos con el secretario general. El PSOE ha admitido algunas de las reclamaciones de Mónica Oltra, que incluyen el pago de la deuda histórica con la Comunidad Valenciana, según ha publicado El Mundo. En la dirección del PSOE consideran que la "agenda valenciana" que plantea Compromís es asumible y que no difiere de lo que defienden los socialistas valencianos. 

Sin embargo, desde la federación que dirige Susana Díaz han alzado la voz contra ese planteamiento: la consejera de Hacienda y Administración Pública, María Jesús Montero, ha advertido de que estará "alerta" para que no se produzca "ninguna tentación" de llegar a acuerdos bilaterales que, a su juicio, perjudiquen a Andalucía. También el presidente aragonés, Javier Lambán, ha rechazado esa propuesta:  "Sería absolutamente intolerable", ha asegurado el barón socialista, que ha avisado de que será "el primero en alzar la voz" si se materializa. 

Esas voces han surgido tras las semanas de calma que ha habido en el PSOE, donde el enfrentamiento con Sánchez se ha relajado desde que el rey le encargó formar Gobierno. En su defensa ha salido el presidente valenciano, Ximo Puig, que ha recordado que las medidas sobre la financiación autonómica "es el programa" también del PSOE.  "No tienen que tener ningún problema los andaluces con un acuerdo que beneficia a los valencianos", ha expresado Puig.

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