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El adelanto electoral complica el plan de Casado para escenificar su viaje al centro

La dirección del PP dice buscar a los descontentos del PSOE moderando sus mensajes, pero algunos dirigentes sostienen que no se logra en unas semanas 

Casado pasó de reclamar "¡Elecciones ya!" en la protesta del domingo a exigir un súper-domingo que agrupe todas las convocatorias con el argumento del ahorro

"Desde ahora vamos a hablar de nosotros y en positivo", advierte el equipo del líder de los populares tras medio año de acoso y derribo contra Sánchez y el Gobierno

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Casado, este jueves, durante su visita a Ourense.

Casado, este jueves, durante su visita a Ourense. Flickr PP

Ante la convocatoria de las elecciones generales al 28 de abril anunciada este viernes por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, este viernes, tras el Consejo de Ministros, el plan del líder del Partido Popular, Pablo Casado, es suavizar el giro a la derecha que puso en marcha nada más llegar a la presidencia del PP, cuando endureció su postura en asuntos como la inmigración o la crisis catalana, llegando en las últimas semanas a alinearse con las ideas de la extrema derecha respecto al feminismo, el aborto o la violencia machista, para tratar de recuperar espacio electoral por el centro.

El objetivo, explican fuentes de la dirección nacional del PP, es "ampliar" los posibles votantes, intentando romper así la tendencia a la baja que le auguran todas las encuestas ante la fragmentación de la derecha en tres partidos –el de los populares, Ciudadanos y Vox– que ya se reflejó en las elecciones andaluzas de diciembre y cuya suma permitió, no obstante, desbancar al PSOE de la Junta tras 36 años de hegemonía.

Dirigentes populares consultados por eldiario.es reconocen, sin embargo, que el partido necesita "tiempo" para que ese perfil más moderado pueda calar en la ciudadanía, por lo que consideran que el adelanto de las generales a abril –la fecha anunciada por Moncloa es la del día 28–, apenas dentro de dos meses, dificulta ese plan del equipo de Casado que implicaría aparcar algunas de sus posiciones más extremas al menos durante la precampaña y la campaña. 

Casado ha pasado en apenas unos días de reclamar "¡Elecciones ya!", lema de la concentración convocada por el PP y Ciudadanos –a la que se sumaron Vox y partidos ultraderechistas y neonazis– que el pasado domingo reunió a miles de personas en la Plaza de Colón de Madrid, a rechazar ahora la decisión del Ejecutivo –convocar los comicios para abril– pidiendo a Sánchez que lleve la fecha de los comicios a mayo y las haga coincidir con las autonómicas, municipales y europeas del día 26 de ese mes, en el conocido como 'superdomingo' electoral.

La "oportunidad perfecta"

La explicación oficial de Casado para rechazar las generales "apenas 30 días" antes del 26-M tiene consiste en un argumento económico."Lo lógico", en su opinión, es que si Sánchez convoca elecciones esta primavera las haga coincidir con el resto de los comicios que se celebran el 26 de mayo para evitar el "coste de 200 millones de euros" que según él supondría hacerlas por separado.

Este jueves, el líder del PP consideraba que esa fecha de mayo es la "oportunidad perfecta" para el adelanto que los populares vienen reclamando prácticamente desde la moción de censura de Sánchez que desalojó a Mariano Rajoy de la Moncloa en mayo de 2018.

Miembros de la dirección del PP reconocen, no obstante, que la intención del Gobierno de adelantar los comicios no era el escenario que preveía Génova 13 a principios de semana, cuando la dirección del partido insistía en que los populares estaban convencidos de que las anunciadas enmiendas a la totalidad de los Presupuestos de los partidos independentistas –que acabaron tumbando las cuentas– respondían a un ejercicio de "teatro" de ERC y PDeCAT, que acabarían respaldando el plan económico del Ejecutivo "en el último momento".

La dirección del PP siempre ha pensado que Sánchez prolongaría la legislatura lo máximo posible incluso aunque no lograra aprobar los Presupuestos, convocando las elecciones en otoño o incluso en 2020.

"Tender la mano" al PSOE crítico

Ante el panorama surgido del pleno del miércoles en el que cayeron las cuentas de 2019 y frente al adelanto electoral que anunciará el Gobierno este viernes, Génova reconoce que cambiará parte de su estrategia de las últimas semanas: además de trabajar por recuperar a los exvotantes del PP que hayan podido marcharse a Ciudadanos o Vox, el equipo de Casado también quiere atraer a los socialistas "descontentos" con las políticas de Pedro Sánchez. "Les mostramos todo el respeto y les tendemos nuestra mano", apuntan fuentes de la dirección de los populares.

La complicada estrategia de la cúpula del PP contempla ese acercamiento al PSOE crítico a la vez que descarta tocar "un pelo" a los partidos de Albert Rivera y Santiago Abascal. "No vamos a polemizar con nuestros posibles socios", reconocen abiertamente fuentes del PP de la más alta responsabilidad, que consideran deseable que a raíz de los comicios de la primavera se repitan los acuerdos con Ciudadanos y Vox en ayuntamientos, comunidades e incluso en la Moncloa.

En ese plan de suavizar la imagen de partido claramente de derechas que ha construido Casado desde su llegada a la presidencia del PP, Génova prevé dejar de "morder señuelos" de la izquierda como el intento de centrar el debate en asuntos como el aborto o la memoria histórica.

Fuentes de la dirección nacional del PP explican que durante la campaña Casado deberá centrarse en la defensa de algunas de las propuestas estrella de los populares como la bajada de impuestos o la gestión económica, dejando de lado algunas de las posiciones que más rechazo generan entre el electorado más centrista.

Evitar el "pacto del abrazo"

El líder del PP también prevé presionar durante los próximos meses tanto a Pedro Sánchez como a Ciudadanos, una estrategia que se enmarca en el contexto de la relación imposible que mantiene la dirección popular con el partido de Albert Rivera al que considera por un lado como socio preferente y, por otro, como uno de los principales rivales electorales.

Al presidente del Gobierno tiene previsto atacarle con sus posibles pactos postelectorales con las fuerzas secesionistas, y a Ciudadanos, con sus hipotéticos acuerdos con el PSOE.

Este jueves, durante un acto en Lugo, el presidente del PP ha preguntado a Sánchez si estaría dispuesto a comprometerse a que "nunca va a pactar con los independentistas". Y sin citar directamente a Ciudadanos, ha pedido el resto de partidos que aclaren si están dispuestos a revalidar el "pacto del abrazo, es decir, con el PSOE", porque "no se puede ir a las urnas sin saber si algunos se plantean pactar con Sánchez".

"No puede ser que nos manifestemos juntos para decirle a un gobierno que se vaya y luego vayamos a las urnas, separados, sin saber cuáles van a ser las alianzas, y que ese mismo gobierno vuelva. Hay que dejarlo claro", zanjaba el líder del PP. Pese a estas declaraciones públicas, Génova insiste en que su principal objetivo es centrarse en defender la labor del partido de los últimos meses. "Desde ahora vamos a hablar de nosotros y en positivo", concluye el entorno de Casado.

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