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La agresión a Venezuela lleva a España a un nuevo choque con Trump frente a la tibieza de la UE

Nicolás Maduro escoltado por agentes de la Administración para el Control de Drogas tras su captura. EFE/ Rastreo de Redes

Irene Castro

5 de enero de 2026 22:00 h

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La operación ilegal de Donald Trump en Venezuela con la captura de Nicolás Maduro y el control teledirigido del país abre un nuevo frente y pone en un brete a la diplomacia internacional. El Gobierno de España, cuya posición es especialmente relevante por los lazos históricos con la región, se pronunció inicialmente con cautela y Pedro Sánchez evitó condenar expresamente la violación del derecho internacional. Las primeras palabras de Trump, que puso el foco en el petróleo, sí conllevaron una respuesta más dura por parte del presidente, en línea con la planteada por sus aliados de la izquierda.

Así, España vuelve a chocar con Trump tras el sonado encontronazo por la negativa de Sánchez a disparar el gasto militar al 5% del PIB mientras la UE mantiene una posición más tibia y la apuesta del presidente de EEUU por el continuismo en la figura de Delcy Rodríguez complica el discurso a la derecha española, que siempre ha usado Venezuela para atizar al Gobierno.

“Hacemos un llamamiento a la desescalada y a la responsabilidad. Hay que respetar el Derecho Internacional y los principios de la Carta de Naciones Unidas”. Fue la primera reacción de Sánchez y el Gobierno de España a través de un comunicado del Ministerio de Exteriores. Para entonces, ya se sabía que EEUU había llevado a cabo ataques aéreos en Venezuela y apresado al presidente Maduro y su esposa. Tanto Sánchez como el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, iniciaron contactos diplomáticos para consensuar una posición conjunta en el seno de la UE y también con algunos países latinoamericanos mientras seguían los acontecimientos.

La rueda de prensa de Trump en su residencia de Mar a Lago (Florida) en la que puso el énfasis en el control del petróleo venezolano por parte de EEUU provocó que el Gobierno español elevara el tono. “España no reconoció al régimen de Maduro. Pero tampoco reconocerá una intervención que viola el derecho internacional y empuja a la región a un horizonte de incertidumbre y belicismo. Pedimos a todos los actores que piensen en la población civil, que respeten la Carta de Naciones Unidas y que articulen una transición justa y dialogada”, expresó el presidente a través de X horas después. El domingo, en una carta enviada a la militancia socialista, condenó “con rotundidad” la “violación de la legalidad internacional en Venezuela”.

Elevación del tono y alineamiento con países de Latinoamérica

Con esas palabras, España se sitúa entre los países que están teniendo una posición más dura contra la operación de Trump. En el Gobierno consideran que “sienta un peligroso precedente” de cara a otros conflictos y que pone en riesgo el orden mundial basado en reglas, con lo que ello puede suponer por parte de otras potencias, como Rusia o China. También sostienen que es la postura coherente con la que mantienen en Ucrania o Gaza.

La posición quedó reflejada en un comunicado conjunto que rubrican también los países latinoamericanos gobernados por líderes progresistas Colombia, Brasil, México, Chile –aún en manos de Gabriel Boric hasta que tome posesión el ultraderechista José Antonio Kast tras su victoria electoral– y Uruguay. “Expresamos nuestra profunda preocupación y rechazo frente a las acciones militares ejecutadas unilateralmente en territorio de Venezuela, las cuales contravienen principios fundamentales del derecho internacional, en particular la prohibición del uso y la amenaza de la fuerza, el respeto a la soberanía y a la integridad territorial de los Estados, consagrados en la Carta de las Naciones Unidas”, señala el texto, que apela a las “vías pacíficas, mediante el diálogo, la negociación y el respeto a la voluntad del pueblo venezolano en todas sus expresiones, sin injerencias externas y en apego al derecho internacional”.

Igualmente, alertan contra “cualquier intento de control gubernamental, de administración o apropiación externa de recursos naturales o estratégicos” en referencia a las pretensiones de Trump sobre el crudo venezolano.

La UE evita acusar a Trump

El Gobierno también pilotó las conversaciones en el seno de la UE para marcar una posición conjunta, pero los socios europeos arrastran los pies en sus críticas a Trump ante las distintas sensibilidades del club comunitario, que tiene en sus filas a la ultraderechista Giorgia Meloni alineada con Trump, y los intereses geoestratégicos, entre ellos la negociación con Rusia sobre el futuro de Ucrania. Si algo ha dejado claro Trump es que puede golpear a cualquiera, incluidos sus socios de la OTAN, como quedó reflejado en la guerra comercial que incluyó altos aranceles para la UE, o la amenaza sobre Groenlandia, que lejos de disiparse aumenta tras la operación en Venezuela.

“La Unión Europea hace un llamamiento a la calma y la moderación de todos los actores, con el fin de evitar una escalada y garantizar una solución pacífica a la crisis”, señala el comunicado a 26 –la Hungría del ultraderechista Viktor Orbán se queda fuera, como ya es habitual en lo que tiene que ver con Rusia o EEUU–. “La UE recuerda que, en cualquier circunstancia, deben respetarse los principios del Derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas. Los miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas tienen la responsabilidad particular de defender esos principios, como pilar de la arquitectura de seguridad internacional”, dice una redacción muy descafeinada que evita acusar a EEUU directamente de haber violado la legalidad con su operación y se limita a abogar por el respeto del “derecho del pueblo venezolano a determinar su futuro”.

Sánchez, que ve en la política internacional una oportunidad de relanzar su liderazgo dañado en la esfera nacional, se desmarca así de la posición tibia de los socios europeos y se enfrenta a un nuevo choque con el inquilino de la Casa Blanca, que le puso en la diana ante la negativa a subir el gasto militar. “Quizás deberíamos expulsarlos de la OTAN”, llegó a decir Trump, a pesar de que es una amenaza irrealizable porque el tratado de la organización no contempla la expulsión, sino la salida voluntaria de los países. España no ha tenido por ahora ninguna represalia específica por ese encontronazo.

Y tampoco la espera ahora, según ha indicado este lunes el ministro de Exteriores, que se ha revuelto contra la imposición de la “ley de la selva” en la política internacional. “No temo ni espero nada. España es un país soberano. A nadie le sorprenderá que España es un país que defiende el derecho internacional”, ha expresado en una entrevista en la Cadena SER. En el plano comercial, en el Ejecutivo están convencidos de que cuentan con el paraguas de la UE.

IU y Podemos cuestionan la OTAN

El socio minoritario de la coalición tuvo una posición más firme respecto a la operación en Venezuela, que desde el principio consideró una “gravísima violación de la Carta de Naciones Unidas, una agresión injustificada, un acto de piratería imperialista contra un estado miembro de Naciones Unidas”. “Movimiento Sumar condena sin paliativos estos ataques, que han venido precedidos de graves violaciones del derecho humanitario con asesinatos de supuestos traficantes de drogas en lanchas”, señaló a primera hora del sábado en un comunicado sobre los ataques perpetrados por EEUU frente a la cautela inicial del Gobierno y la UE.

El portavoz de Izquierda Unida en el Congreso y diputado de Sumar, Enrique Santiago, ha lamentado la posición “tibia” y “poco contundente” del Gobierno y ha atribuido el endurecimiento a “las posiciones de Sumar”. “Esto no va de gobiernos legítimos sino de saqueos, no son tiempos de ambigüedades”, ha dicho en una entrevista en TVE en la que ha reclamado la salida de España de la OTAN: “España no puede financiar a su verdugo”. En esa misma línea se ha pronunciado la eurodiputada de Podemos Irene Montero, que ha criticado la “hipocresía” del Ejecutivo al condenar la acción ilegal de Estados Unidos en Venezuela pero mantenerse como su principal aliado a través de la OTAN. “¿A qué esperamos para aislar internacionalmente a Trump? La hipocresía de PSOE y Sumar nos pone en peligro”, ha expresado en una entrevista en Televisión Española: “Cuando las palabras no van acompañadas de acción, haces crecer a la extrema derecha”, informa Alberto Ortiz.

Mientras el Gobierno apela a la necesidad del diálogo y la negociación que pueda conducir a una transición política en Venezuela, la derecha y la ultraderecha españolas han aprovechado para mantener ese conflicto como un elemento de la política nacional. La celebración que PP y Vox hicieron inicialmente de la operación les ha situado en un contexto difícil después de que Trump haya optado por el continuismo del régimen.

El difícil discurso de PP y Vox

“Llevamos muchos años denunciando el régimen de Maduro y a sus aliados, también desde la órbita del Gobierno de España. Hoy es un mal día para todos ellos. El actual Ejecutivo socialista sacó de Venezuela al ganador de las elecciones. Estados Unidos ha sacado a quien se mantuvo en el poder pese a perderlas”, dijo Alberto Núñez Feijóo el sábado por la mañana en un post en X en el que se posicionó en favor del liderazgo de Edmundo González y María Corina Machado. Fue antes de que Trump mostrara su respaldo a Delcy Rodríguez para gobernar el país bajo su supervisión y control. Y es esa decisión la que critican desde el PP, pero no la “intervención” en sí de Trump, pese a que reconocen las “dudas” sobre su legalidad.

Sólo el portavoz del PP en el Parlamento Europeo, Esteban González Pons, ha puesto el foco en la responsabilidad que tiene a partir de ahora la Administración Trump tras su decisión de mantener a Rodríguez. “Desde este momento, EEUU y Marco Rubio, que administra, se hacen corresponsables de que siga la represión o no”, ha escrito en la misma red social.

El discurso de Génova, sin embargo, es similar al de la ultraderecha. “Hoy el mundo es un poco más libre”, dijo en un primer momento el líder de Vox, Santiago Abascal, que circunscribió, en todo caso, lo sucedido a la política nacional: “Sánchez debe estar muy preocupado. La caída de Maduro es un golpe para la mafia sanchista más grande que la detención de Ábalos y Cerdán”. “Sánchez (preocupado por su futuro) está apoyando la continuidad del régimen de terror chavista. Y su amiga Delcy Rodríguez parece dispuesta a traer todavía más dolor al pueblo venezolano. Esperemos que la liberación de Venezuela se culmine cuanto antes. Y que todos -todos- los cómplices del régimen sean llevados a los tribunales”, agregó en otro post de X Abascal, que centra sus ataques en Sánchez y evita criticar a Trump, que es quien ha tomado la decisión de mantener a la hasta ahora vicepresidenta de Maduro.

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