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Trump amenaza con nuevos ataques a Venezuela si Delcy Rodríguez no colabora y cede con el petróleo

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump (C-R), acompañado por el senador Lindsey Graham, republicano por Carolina del Sur, habla con los periodistas a bordo del Air Force One el 4 de enero en 2026

Andrés Gil

Corresponsal en Washington —
4 de enero de 2026 22:24 h

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Pacto o plomo. Es la oferta que tiene Delcy Rodríguez sobre la mesa. El presidente de EEUU, Donald Trump, ya rechazó el sábado la idea de encumbrar a María Corina Machado a la presidencia de Venezuela, y apostó por Rodríguez tras haber depuesto y secuestrado a Nicolás Maduro durante un ataque y bombardeo de Caracas en la noche del viernes al sábado.

“Sería muy difícil para ella [Machado] ser la líder, porque no cuenta con el apoyo ni el respeto dentro del país”, dijo Trump con desdén, y añadió que, en conversaciones con representantes estadounidenses, Rodríguez dijo, según el presidente de EEUU, que “básicamente está dispuesta a hacer lo necesario para que Venezuela vuelva a ser grande”.

En una entrevista telefónica este domingo por la mañana con The Atlantic, Trump lanzó una amenaza a Rodríguez: “Si no hace lo correcto, pagará un precio muy alto, probablemente más alto que Maduro. La reconstrucción y el cambio de régimen, llámalo como quieras, es mejor que lo que hay ahora. No puede empeorar”. Durante la llamada, Trump afirmó que Venezuela podría no ser el último país en sufrir una intervención estadounidense: “Necesitamos Groenlandia, sin duda, está rodeada de barcos rusos y chinos”.

Trump insistió sobre esto también hablando con la prensa desde el Air Force One. Ha exigido a la vicepresidenta Ejecutiva de Venezuela, Delcy Rodríguez, “acceso total” al país en términos de recursos naturales y de otra índole. “Lo que necesitamos (de Delcy Rodríguez) es acceso total. Acceso total al petróleo y a otras cosas en el país que nos permitan reconstruirlo”, afirmó Trump, que hizo hincapié en las infraestructuras, ya que “las carreteras no se construyen y los puentes se están cayendo”.

En ese sentido, volvió a asegurar que las grandes petroleras estadounidenses entrarán en Venezuela a reparar la infraestructura que construyeron y que, según él, el chavismo robó a Washington.

Este domingo Rubio volvió a elogiar a Machado calificándola de “fantástica”, pero añadió que la Administración Trump espera alcanzar sus objetivos en Venezuela con Rodríguez al frente más rápido de lo que tardaría el partido opositor en tomar el poder: “Desgraciadamente, la gran mayoría de la oposición ya no está presente dentro de Venezuela. Tenemos asuntos a corto plazo que deben abordarse de inmediato”.

Añadió, sobre el liderazgo de Rodríguez: “Esperamos ver más cumplimiento y cooperación de lo que recibíamos anteriormente”.

Delcy Rodríguez llama a la cooperación

Delcy Rodríguez llama, por su parte, a la cooperación. En un mensaje e redes sociales ha señalado que “Venezuela reafirma su compromiso con la paz y la convivencia pacífica. Nuestro país aspira a vivir sin amenazas externas, en un entorno de respeto y cooperación internacional. Creemos que la paz mundial se construye garantizando primero la paz dentro de cada nación”, ha dicho.

“Damos prioridad al avance hacia unas relaciones internacionales equilibradas y respetuosas entre Estados Unidos y Venezuela, y entre Venezuela y otros países de la región, basadas en la igualdad soberana y la no injerencia. Estos principios guían nuestra diplomacia con el resto del mundo”, ha añadido.

Por eso ha invitado al Gobierno de EEUU a “colaborar con nosotros en una agenda de cooperación orientada al desarrollo compartido, en el marco del derecho internacional, para fortalecer una convivencia comunitaria duradera. El presidente Donald Trump, nuestros pueblos y nuestra región merecen paz y diálogo, no guerra. Este ha sido siempre el mensaje del presidente Nicolás Maduro, y es el mensaje de toda Venezuela en este momento. Esta es la Venezuela en la que creo y a la que he dedicado mi vida. Sueño con una Venezuela en la que todos los buenos venezolanos puedan unirse”, ha añadido Rodríguez.

El presidente de EEUU, Donald Trump, habla con la prensa tras el ataque a Venezuela, en su residencia Mar-a-Lago en Palm Beach, Florida, el 3 de enero de 2026.

Exigencias de EEUU

El presidente de EEUU afirmó el sábado que tomaría el control de Venezuela hasta que el país pudiera llevar a cabo una transición política. Rubio ha asegurado este domingo que el presidente se refería a “aplicar una política” en Venezuela que fuera “buena para el pueblo venezolano” y “beneficiosa para nuestros intereses nacionales”.

“Todos deseamos un futuro brillante para Venezuela, una transición a la democracia. Todas estas cosas son estupendas y todos queremos verlas”, ha dicho Rubio: “Pero lo que estamos hablando es de lo que sucederá en las próximas dos o tres semanas, dos o tres meses, y cómo eso se relaciona con los intereses nacionales de Estados Unidos”.

De cara al futuro, el secretario de Estado de EEUU esbozó las exigencias de Estados Unidos a Venezuela: “No se puede inundar este país con miembros de pandillas. No se puede inundar este país con drogas que provienen de Colombia a través de Venezuela, con la cooperación de elementos de sus fuerzas de seguridad. No se puede convertir a Venezuela en el centro de operaciones de Irán, Rusia, Hizbulá, China y los agentes de inteligencia cubanos que controlan ese país”.

El ataque a Venezuela, con el secuestro de Nicolás Maduro incluido, conecta con la estrategia de seguridad nacional de la Administración Trump publicada a finales de 2025: “Tras años de abandono, Estados Unidos reafirmará y aplicará la doctrina Monroe para restaurar la preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental y proteger nuestra patria y nuestro acceso a zonas geográficas clave en toda la región. Negaremos a los competidores no hemisféricos la capacidad de posicionar fuerzas u otras capacidades amenazantes, o de poseer o controlar activos estratégicamente vitales, en nuestro hemisferio. Este 'Corolario Trump' a la Doctrina Monroe es una restauración sensata y potente del poder y las prioridades estadounidenses, coherente con los intereses de seguridad de Estados Unidos”.

Y añadía: “Nuestros objetivos para el hemisferio occidental pueden resumirse en 'reclutar y expandir'. Reclutaremos a amigos consolidados en el hemisferio para controlar la migración, detener el flujo de drogas y reforzar la estabilidad y la seguridad en tierra y mar. Nos expandiremos cultivando y fortaleciendo nuevas alianzas, al tiempo que reforzamos el atractivo de nuestra propia nación como socio económico y de seguridad preferido del hemisferio”.

En conclusión, señalaba el documento: “Estados Unidos debe ser preeminente en el hemisferio occidental como condición para nuestra seguridad y prosperidad, una condición que nos permita imponernos con confianza donde y cuando sea necesario en la región. Los términos de nuestras alianzas y las condiciones en las que proporcionamos cualquier tipo de ayuda deben depender de la reducción de la influencia adversaria externa, desde el control de instalaciones militares, puertos e infraestructuras clave hasta la compra de activos estratégicos en sentido amplio”.

Esa doctrina, bautizada ahora como Donroe, fruto de la fusión del nombre de pila de Trump con el apellido del presidente –Monroe– que acuñó la doctrina de finales del siglo XIX que impregna el imperialismo estadounidense en América Latina, bebe del llamado Destino Manifiesto estadounidense, que aspira incluso a controlar Groenlandia. Y se beneficia de un momento geopolítico en el que Rusia está centrada fundamentalmente en su invasión de Ucrania y China muestra más interés en la penetración económica que política en el Sur Global.

Esa doctrina, del siglo XIX, afirmaba que EEUU estaba destinado a expandirse “llevando la democracia y sus valores”, en una suerte de misión providencial que justificaría la expansión territorial sin considerar los derechos de pueblos indígenas y otras naciones, explica El Orden Mundial.

Así, Donald Trump ha ordenado más de un centenar de asesinatos extrajudiciales en el Caribe y el Pacífico Oriental, ha acumulado 15.000 soldados frente a Venezuela, ha desplegado un portaaviones con los barcos que le acompañan, y ha asaltado el palacio de Miraflores de Caracas para secuestrar al presidente del país.

Pero no sólo: ha intervenido en las elecciones de Honduras expresando su apoyo por el candidato finalmente vencedor y ha indultado al expresidente de ese mismo partido, condenado por la justicia estadounidense por introducir 400 kilos de cocaína en el país. Además, anunció un rescate a Argentina condicionado a la victoria de Javier Milei en las elecciones legislativas, cosa que ocurrió, así como demostró su apoyo por el nuevo presidente chileno, pinochetista, José Antonio Kast.

La doctrina Donroe ha logrado victorias electorales en Honduras y Chile, así como un buen resultado en Argentina y Bolivia.

Pero le quedaban tres países en disputa: Venezuela, Colombia y Cuba. Y Colombia, con elecciones en 2026, como Brasil, aún está al alcance del trumpismo por la vía de las urnas en los próximos meses.

En el caso de Venezuela, el curso de los acontecimientos dio un giro fundamental en la noche del viernes al sábado con el ataque de EEUU. Y en el caso de Cuba, Rubio ha amenazado este domingo: “El Gobierno cubano es un problema”.

El ataque a Venezuela conecta con el historial de intervencionismo de Washington en América Latina y el Caribe en las últimas décadas.

En 1954, la CIA orquestó un golpe de Estado que derrocó al presidente Jacobo Árbenz de Guatemala. La invasión de Bahía de Cochinos a Cuba en 1961, respaldada por la CIA, terminó en desastre. EEUU, además, ha intentado en el pasado repetidamente asesinar, sin éxito, al presidente cubano Fidel Castro.

EEUU también participó en un golpe de Estado en Brasil en 1964, la muerte del Che Guevara, un golpe de estado en Chile en 1973 y en la ofensiva de la Contra frente al gobierno sandinista de Nicaragua en los años 80.

“Nuestros objetivos en lo que respecta al impacto de Venezuela en los intereses nacionales de Estados Unidos no han cambiado y queremos que se aborden”, ha dicho este domingo Rubio: “Queremos que se ponga fin al tráfico de drogas. No queremos que sigan llegando miembros de bandas. No queremos ver la presencia iraní y cubana. Queremos que la industria petrolera de ese país no beneficie a los adversarios de Estados Unidos, sino al pueblo. Queremos que todo eso suceda. Vamos a ver qué sucede en el futuro, solo diré eso. La diferencia es que la persona que estaba al mando, aunque no de forma legítima en el pasado, era alguien con quien no se podía trabajar. Simplemente, no podíamos trabajar con él. No es una persona que haya cumplido nunca ninguno de los acuerdos que ha firmado, ha incumplido todos los acuerdos que ha firmado, ha dejado en ridículo a la Administración Biden en el acuerdo que firmaron con él, y le ofrecimos, en múltiples ocasiones, la oportunidad de retirarse de la escena de forma positiva. Él decidió no hacerlo y ahora está en Nueva York”.

Y ha añadido sobre Rodríguez: “Vamos a hacer una evaluación basándonos en lo que hacen, no en lo que dicen públicamente mientras tanto, no en lo que sabes que han hecho en el pasado en muchos casos, sino en lo que hacen en el futuro. Lo vamos a averiguar. Si no toman las decisiones correctas, Estados Unidos mantendrá múltiples palancas de influencia para garantizar que se protejan nuestros intereses, y eso incluye las sanciones petroleras que están en vigor, entre otras cosas. Vamos a juzgar por lo que hagan, y vamos a ver qué hacen. Vamos a juzgar a quienes interactúen con nosotros en el futuro por si se cumplen o no esas condiciones. Por supuesto, queremos ver a Venezuela transformarse en un lugar completamente diferente al que es hoy. Pero, obviamente, no esperamos que eso suceda en las próximas 15 horas. Lo que sí esperamos es que avance en esa dirección. Creemos que es en interés de nuestro país y, francamente, en interés del pueblo venezolano”.

En el recuerdo de los dirigentes venezolanos está El Chorrillo de Panamá y la invasión estadounidense, y saben que la correlación de fuerzas internacional frente a Trump les resulta adversa, y que en el horizonte no se puede descartar el escenario de una confrontación civil. Al mismo tiempo, el país está acusando el embargo y las sanciones, y la perspectiva de su levantamiento es una posibilidad de mejorar económica.

Todo eso está sobre la mesa de Delcy Rodríguez, ante un EEUU que abandera el Destino Manifiesto, las doctrinas Monroe y Donroe en un escenario con reminiscencias en el lebensraum –espacio vital– abanderado por el III Reich hace 100 años.

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