La bronca de PP y Vox en Extremadura amenaza la apertura de campaña de Azcón en Aragón
La guerra por el relato de culpabilidades abierta por el PP y Vox en Extremadura amenaza el arranque de campaña de Jorge Azcón en Aragón. Las negociaciones para la investidura de María Guardiola han embarrancado, y desde el partido de Santiago Abascal ya han verbalizado la opción de una repetición electoral. La sesión constitutiva de la Asamblea de Extremadura ha dejado a los ultras sin la deseada presidencia de la Cámara y con cara de estupefacción. Todo, en la semana en la que se abre la segunda campaña electoral del año en la gymkhana diseñada por el PP para asediar a Pedro Sánchez.
Las derechas tienen ahora un mes para alcanzar un acuerdo de gobernabilidad en Extremadura si quieren evitar una nueva convocatoria electoral después de sumar el 60% del voto popular en los comicios del pasado mes de diciembre. Pese al triunfo sobre el PSOE y Unidas por Extremadura, la investidura de Guardiola está en el aire. Y todavía resuenan las palabras de Santiago Abascal de que Vox a lo mejor pedía su cabeza como pago de un hipotético acuerdo.
El PP diseñó una cadena de elecciones autonómicas entre finales de 2025 y la primera mitad de 2026 que supusiera un desgaste continuo del Gobierno en Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía. La idea de la dirección de Alberto Núñez Feijóo era poner sobre la mesa la extrema debilidad del Gobierno y su inexorable camino hacia la Moncloa tras el fiasco de 2023. Muchos soñaban con la mayoría absoluta, y así lo verbalizaron en los días previos a las elecciones.
El plan se empezó a cumplir, pero solo en parte. El PSOE se desfondó en Extremadura, pero María Guardiola solo ganó un escaño sobre los de 2023. De hecho, aunque superó el 43% del voto emitido, la dirigente del PP perdió casi 10.000 sufragios sobre los anteriores comicios.
Quien duplicó su representación fue Vox. Y el partido de Abascal tiene en la memoria la tortuosa negociación de 2023, cuando Guardiola renegó de los ultras y de sus posiciones políticas para terminar metiéndolos en el Gobierno. Ahora están dispuestos a llevar hasta el final la presión contra el PP para arrancar hasta el último centímetro de poder que puedan. Y amenazan con votar 'no' en la investidura.
“Somos conscientes del resultado. El PP perdió más de 10.000 votos y Vox duplicó”, dijo este martes el secretario general de la extrema derecha, Ignacio Garriga. El teórico 'número dos' de Abascal aseguró a los medios que Guardiola les ha “tomado el pelo”. “Se está riendo de los extremeños”, señaló, para “tender la mano” a mantener la negociación.
Garriga llamó “migajas” el puesto en la Mesa de la Asamblea que les concedió el PP al cederles 10 diputados en las votaciones de este martes. Vox quería la Presidencia de la cámara regional, puesto que ya reclamó en 2023 en Aragón, Castilla y León o Baleares. Lo logró en casi todas las regiones, pero no en Extremadura. Ni entonces, ni ahora. Garriga calificó la cesión de diputados como un “arrebato de la señora Guardiola para no sabemos qué trasladar a la opinión pública”. Y reclamó un “cambio de 180 grados” en la negociación para “tirar a la basura de la historia las políticas socialistas”.
“La señora Guardiola no quiere cambios, y está metiendo a Extremadura en un callejón sin salida”, planteó también el candidato del PP extremeño, Óscar Fernández. “Todo parece indicar que Guardiola quiere repetir elecciones”, afirmó. Fernández sí reconoció que el PP se ha negado a apoyar a su candidato a presidir la Asamblea. Según Vox, el PP ni siquiera ha querido negociar el reparto de poder en la Asamblea, algo que Guardiola ha desmentido.
Guardiola no ha querido buscar el enfrentamiento total con Vox, sabedora de que se juega mantener la presidencia de la comunidad autónoma, pero sí reprochó a los ultras exigir “como si hubieran ganado las elecciones, cuando han obtenido el 17% de los votos”.
La negociación empantana a Azcón
La estrategia que planteó el PP contaba con un resultado mucho más holgado para su candidata que permitiera mostrar a todos los españoles que Feijóo reducía su dependencia de Vox.
En la sede nacional del partido tienen claro que el fiasco de 2023, el puñado de votos que separó al líder gallego de lograr los cuatro diputados que impidieron su investidura, se esfumaron precisamente por la negociación con el partido ultra tras las elecciones autonómicas de mayo de ese mismo año. Pero el resultado no ha sido el deseado, y por eso el plan no se está cumpliendo según el diseño de Feijóo. Aunque esta vez no le afectará directamente a él, la guerra con Vox en Extremadura afectará de lleno la campaña de Azcón en Aragón, que arranca este mismo viernes.
En el equipo de Azcón rebajan la importancia de lo que está pasando en Extremadura y aseguran que están “pensando exclusivamente en Aragón”. Pero los de Abascal no piensan lo mismo. Su estrategia siempre es de calado nacional. Como en Extremadura, las encuestas anticipan un resultado poco claro. De hecho, en las elecciones extremeñas fue el líder del partido quien protagonizó todos los actos, entrevistas y mensajes. Y desde Vox Aragón han propagado este martes los mensajes de la dirección nacional que señalan a María Guardiola.
Azcón prepara una campaña de corte diferente a la que hizo Guardiola. Para empezar, Feijóo tendrá una presencia destacada, según explican desde su equipo a elDiario.es. “Estará de manera importante, con actos propios y otros en los que confluiremos con él”, explican. Pero también habrá presencia de otros barones del PP. En el primer fin de semana estará la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, uno de los principales reclamos electorales en 2023, pero cuya presencia en actos del partido fuera de su región se ha reducido notablemente en los últimos tiempos. Azcón la va a recuperar precisamente para taponar la fuga de votos hacia Vox, o para atraer a los que ya se han ido.
Feijóo cerró 2025 asumiendo que el PP tendrá que negociar “gobiernos proporcionales” con Vox. Pero los ultras siempre juegan a todo o nada. Tras decir que no quieren volver a compartir el poder con el PP, Abascal giró su estrategia y planteó que sí podría exigir consejerías. Eso sí, con un presupuesto previamente pactado y manos libres para poner en marcha sus políticas. Guardiola, de momento, no se lo ha dado. Desde el viernes, Aragón entra en la ecuación.
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