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Guerra por el control de Movimiento Sumar: dimisiones a las puertas de un congreso con el liderazgo en juego

Verónica Martínez y Lara Hernández, en el centro, junto a otros dirigentes en el último congreso de Movimiento Sumar en marzo de 2025.

Daniel Ríos

9 de junio de 2026 21:41 h

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La izquierda alternativa, que pasa por uno de sus momentos más frágiles de la última década, se desayunó este martes con un nuevo terremoto: la dimisión de la secretaria de Organización de Movimiento Sumar, Laura Moreno, entre acusaciones a la líder del partido, Lara Hernández, de haber cometido “fraude” en procesos internos y de tener “comportamientos preocupantes” con trabajadores. La renuncia de Moreno, que se suma a la del secretario de Comunicación, David Comas, se produce a las puertas del congreso extraordinario que celebrará Movimiento Sumar en julio, donde aún no está claro si la líder del sector crítico, la portavoz parlamentaria Verónica Martínez, disputará el liderazgo a Hernández. Y saca a la luz pública con toda su crudeza la guerra interna que lleva meses gestándose por el control de la organización que hace tres años fundó Yolanda Díaz.

Hernández tomó el timón de Movimiento Sumar en marzo de 2025, cuando el partido celebró su segundo congreso de manera extraordinaria tras la dimisión de Díaz de sus cargos orgánicos después del batacazo de Sumar en las elecciones europeas de 2024. En esa asamblea, la coordinadora fue elegida nueva líder al alimón con Carlos Martín, aunque ambos seguían subordinados, en la práctica, a las directrices de Díaz, que continuaba marcando la línea del partido. Martín dejó su cargo poco después, en agosto, esgrimiendo motivos de salud, aunque mantuvo su escaño en el Congreso. Y Hernández quedó entonces en solitario al frente del aparato de Movimiento Sumar, que con la paulatina pérdida de peso interno de Díaz fue quedando relegado a un segundo plano dentro de la alianza Sumar.

La pequeña formación nunca ha estado exenta de tensiones internas que se evidenciaron, por ejemplo, con la salida en marzo de 2025 de la entonces secretaria de Comunicación, Elizabeth Duval, que argumentó que su paso por la política le había mostrado las “limitaciones de la política institucional y partidista”, pero que también estaba enfrentada con Hernández. Precisamente este martes Duval publicaba unos mensajes lanzando acusaciones sobre Hernández, lo cual ha generado todo tipo de reacciones en esas plataformas.

Los choques en Movimiento Sumar se han agudizado desde verano del año pasado, como revela la carta enviada por la recién dimitida Laura Moreno a toda la dirección de Movimiento Sumar —a la que ha tenido acceso elDiario.es— para explicar su renuncia. En ella, Moreno denuncia haber sido “apartada progresivamente” por Hernández en el transcurso del último año, así como haber sido “aislada de las estructuras” del partido, lo que dice que le provocó un “deterioro” en su salud mental.

El desencuentro, sin embargo, va más allá de la mera pugna política. La misiva de Moreno revela que ahora mismo el partido tiene abierta una investigación interna contra Hernández por supuestos “comportamientos preocupantes” —asimilables al acoso laboral, aunque la exdirigente no menciona expresamente este término— de la líder contra “algunos trabajadores”. Ese procedimiento parte de una denuncia de “seis altos dirigentes institucionales y orgánicos” en nombre de dichos empleados tras “observar” los supuestos malos tratos hacia ellos, según la carta. La exsecretaria de Organización también acusa a Hernández de haber cometido “fraude” en el proceso de votación entre los afiliados para constituir Movimiento Sumar en la Comunitat Valenciana con el fin de favorecer a la candidatura más afín a sus postulados.

La coordinadora, por su parte, rechaza ambas acusaciones y fuentes de su entorno aseguran que son fruto de una “campaña” de desprestigio liderada por el sector crítico con el fin de descabalgarla del liderazgo de Movimiento Sumar. Estas fuentes sostienen que Hernández ni siquiera ha sido informada de los hechos por los que se la acusa ante las instancias del partido de acosar a trabajadores, y critican que los dirigentes que deben analizar el caso en el comité antiacoso tienen vinculación con los denunciantes, por lo que la coordinadora les ha recusado. En cualquier caso, las fuentes próximas a Hernández consultadas niegan que esta haya maltratado a nadie, y aseguran que está valorando tomar acciones legales contra quienes la acusan de ello. 

En relación al presunto fraude cometido en la votación para elegir la composición de los órganos de la formación en la Comunitat Valenciana, estas mismas fuentes del entorno de Hernández aseguran que el proceso tuvo que revisarse precisamente porque fueron los críticos quienes intentaron manipular el censo en su favor. Según sostienen, el grupo de dirigentes en el que se integra Moreno habría tratado de afiliar a última hora al partido a un grupo importante de personas con el fin de ganar la votación y hacerse con el control de Movimiento Sumar en la comunidad.

Oficialmente, el equipo de Hernández se limita a asegurar que no piensa “entrar a valorar documentos que se envían a un chat interno de la organización, que tiene sus cauces y sus procesos formales”, así como que tampoco le “corresponde responder a valoraciones subjetivas sobre lo que se diga en redes sociales o a través de otro medio”. “Los procedimientos internos que pueda haber en este momento son estrictamente confidenciales y debemos respetar su carácter garantista”, sostienen.

La portavoz Martínez no concreta si se presentará

El progresivo enrarecimiento del ambiente en los últimos meses cristalizó el pasado marzo en una maniobra liderada por el sector crítico —liderado por dirigentes como la portavoz parlamentaria Verónica Martínez— para forzar la convocatoria de un congreso extraordinario en el que se disputará, previsiblemente, el liderazgo de la formación. Fuentes próximas a Hernández, no obstante, sostienen que los movimientos para sustituirla como coordinadora de Movimiento Sumar comenzaron ya a finales de febrero, cuando Díaz anunció que no se presentará a las próximas elecciones generales. La dirección no ha fijado formalmente una fecha para esa asamblea, la tercera en tres años de vida del partido, pero lo previsto es que se celebre a mediados de julio.

Es una incógnita si en dicho congreso Hernández tratará de revalidar su liderazgo. Y pese a que es la cara más visible de los críticos con la gestión de la coordinadora, tampoco se ha anunciado públicamente que Verónica Martínez vaya a optar al cargo. Este martes, preguntada al respecto en una entrevista en RNE, la portavoz de Sumar en el Congreso echó balones fuera y afirmó que estará “a disposición” del partido y que “ninguna persona que forme parte de una organización puede adoptar las decisiones de manera individual”. “Ahora mismo hay un grupo de gente trabajando en documentos de la asamblea y en la conformación de lo necesario para organizarla, que no es poco, y estamos en ese punto del proceso”, se limitó a afirmar.

La guerra interna en Movimiento Sumar y el congreso extraordinario en el que desembocará tienen lugar en pleno proceso de recomposición del espacio a la izquierda del PSOE. La formación se encuentra negociando desde hace meses con IU, Más Madrid y los Comuns el relanzamiento de su alianza con una marca y un candidato diferentes de cara a las próximas elecciones generales. El proceso está yendo más lento de lo esperado ante las dificultades que está encontrando el espacio para encontrar un nuevo líder tras la salida de Díaz. Movimiento Sumar es la organización más pequeña de las cuatro que se encuentran en esa mesa de negociaciones y este conflicto interno la deja en una situación aún más precaria.

Díaz lleva alejada de su vida orgánica desde que abandonó sus cargos en la formación en 2024 y este martes evitó pronunciarse sobre la profunda crisis en la que se encuentra la formación que ella misma fundó como proyecto personal hace tres años. Este miércoles, la vicepresidenta no tiene previsto atender a los periodistas y en su agenda únicamente figura un viaje a Barcelona para asistir a la misa que celebrará el papa León XIV en la basílica de la Sagrada Familia, donde bendecirá la recién culminada Torre de Jesucristo. La asistencia a ese acto estaba prevista desde hace días, antes de que se conociera públicamente el conflicto en Movimiento Sumar.

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