Sobre este blog

No nos gusta la palabra “discapacitado”. Preferimos retrón, que recuerda a retarded en inglés, o a “retroceder”. La elegimos para hacer énfasis en que nos importa más que nos den lo que nos deben que el nombre con el que nos llamen.

Las noticias sobre retrones no deberían hablar de enfermitos y de rampas, sino de la miseria y la reclusión. Nuria del Saz y Mariano Cuesta, dos retrones con suerte, intentaremos decir las cosas como son, con humor y vigilando los tabúes. Si quieres escribirnos: retronesyhombres@gmail.com

Sentido y sensibilidad

Los docentes españoles trabajan una media de 200 horas menos que en la OCDE

Pese al título de hoy, no les voy a escribir sobre la famosa novela de Jane Austen. Todos sentimos. Pero no todos sentimos igual, no oímos igual, no olemos igual ni vemos igual. No me refiero a que hay personas que no ven o no oyen, sino que hay muchas personas, niños, que aún teniendo sanos los ojos –y el resto de órganos de los sentidos-, tienen dificultades importantes para procesar lo que estos captan. El problema no está en los ojos, sino en la visión; no en el oído, sino en la audición, etc. En este tipo de trastornos, juega un papel fundamental el terapeuta ocupacional especializado en integración sensorial. Una figura que, hasta ahora, solo está presente en el ámbito educativo de algunas comunidades autónomas.

Este curso, el colegio Arias Montano de Badajoz ha abierto un aula experimental para alumnos con trastorno del espectro autista, incluyendo la figura del terapeuta ocupacional. El trabajo que realizan estos terapeutas ocupacionales tiene un gran impacto en el desarrollo de los niños con dificultades de procesamiento sensorial. La mayoría de los niños reciben las terapias fuera de la escuela, en gabinetes privados con un alto coste para las familias. Por eso, que nuestro sistema educativo lo esté incorporando es una buena noticia.

“La función del Terapeuta Ocupacional en educación tiene una mirada preventiva y de intervención directa cuando el alumno presenta dificultades a la hora de participar del habitual funcionamiento en el aula o en el aprendizaje, como usar materiales escolares, utilizar el lápiz, leer, alta distractibilidad, autonomía para comer, ponerse el abrigo, higiene en el baño, relación con iguales y juego”, me explica Maribel León de Pablo, terapeuta ocupacional especializada en integración sensorial. “La integración sensorial consiste, básicamente, en exponer al niño progresivamente a estímulos para que desarrolle destrezas a través de su exploración y sus acciones”, añade.

Todos adquirimos nuestras destrezas y habilidades practicando. Pero hay niños a los que hay que ayudar a trazar la senda para que puedan adquirir ciertas habilidades como el equilibrio, una respiración eficiente y, por ende, una mejora en el habla, el complejo mecanismo por el cual los ojos siguen las líneas en la lectura, mejor tolerancia a ciertas texturas de los alimentos, ampliar el campo auditivo, etc. Son niños cuyos órganos sensoriales no están afectados. Sus ojos ven, sus oídos oyen, no les pasa nada a los músculos de sus piernas o de sus manos, pero su cerebro no responde en tiempo y forma a las sensaciones y al movimiento. Por consiguiente, su aprendizaje se retrasa, cuando cognitivamente muchos de ellos no tienen problemas.

Es fascinante. Además, no nos resultará difícil empatizar con estas dificultades. Sin llegar a ser un trastorno, seguro que, a poco que piensen, les viene a la mente ese amigo que jamás come un determinado alimento, porque su textura le resulta intolerable. En niños es más fácil percibirlo, porque ellos no tienen filtro social y cuando algo les desagrada en grado máximo nos lo hacen notar. Existe la sensibilidad al ruido, la sensibilidad al gusto, la sensibilidad táctil –niños que no toleran la costura de un calcetín o que notan la etiqueta de una camiseta como si fuera la punta de un cuchillo. No son manías de niños malcriados. Es una dificultad de procesamiento que, mediante las estrategias adecuadas, pueden lograr una notable mejoría.

Actualmente solo País Vasco, Canarias, Madrid y Aragón, han incorporado a los terapeutas ocupacionales en las plantillas de algunos colegios. Su labor es apoyar y ayudar al niño a desarrollar el máximo de sus potenciales, no solo en actividades educativas de aprendizaje sino en actividades de socialización y juego, interviniendo directamente con el niño y sobre su entorno para lograr el máximo grado de bienestar, funcionalidad e independencia en el colegio. Sin olvidarnos de que los maestros tendrían en los terapeutas ocupacionales una guía y orientación para que su labor como docentes fuera más eficiente con los alumnos de necesidades especiales.

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