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El inicio del curso no termina con dos meses de encierro en un colegio público madrileño

Manifestación a las puertas del colegio Arcipreste de Hita este martes./ ‏@MareasCiudadana.

Laura Olías

Esta martes, los niños madrileños han vuelto a las aulas. El colegio Arcipreste de Hita de Fuenlabrada recibía a sus alumnos, pero no a todos los que quieren aprender con sus profesores. Las familias de 19 niños de tres años se han concentrado a las puertas del centro este martes, bien temprano, para denunciar el cierre de un aula que ha dejado sin plaza a sus hijos. Arropados por unas 300 personas, han marchado por la localidad madrileña con una intención: continuar su encierro de más de 78 días en el colegio hasta conseguir ese aula.

Los rumores de desalojo rondaban los pasillos del Arcipreste durante las últimas semanas. La inactividad del centro en vacaciones había permitido que las familias pasasen más de dos meses sin perturbar demasiado a la Comunidad de Madrid. Dormían allí por turnos y compaginaban sus horarios de trabajo con la lucha por una educación pública para sus hijos. Cada mañana difundían en las redes sociales una foto con un contador improvisado a las puertas del centro, que comenzó con cifras de un dígito, y van camino de necesitar un cartel más grande.

Sin embargo, el comienzo de las clases supone un punto de inflexión en el encierro. Este lunes, un día antes del inicio del curso, las familias recibían “una carta registrada por el director del colegio en la que pedía el desalojo del centro”, afirma Chemi Martín, miembro de Aulas en la Calle, un movimiento que ha apoyado la protesta desde el inicio. “El director nos pedía una autorización del Ayuntamiento para continuar y la hemos obtenido, fuera del horario lectivo, de tres de la tarde a nueve de la mañana”, indica Leticia Barbado, madre de una de las niñas sin plaza en el Arcipreste.

La mayoría de los afectados han matriculado a sus hijos en otros colegios públicos de la localidad, más alejados de sus hogares, para que los niños no pierdan un año de enseñanza. De los seis niños que permanecían sin plaza hasta el momento, cuatro han sido asignado a otros centros, uno ha conseguido plaza en el Arcipreste y otro está a la espera de colocación, según un portavoz de la Consejería.

Leticia Barbado no ha matriculado a su hija Emma en ningún centro por el momento. Y se plantea no hacerlo. “Es que no tengo alternativa. El colegio público Pablo Neruda es incompatible con mi horario de trabajo y el Rayuela tiene menor nivel. Yo quiero lo mejor para mi hija y lo tengo al lado de casa”, dice. “Eso sí, para colegios concertados no hay problema, porque hay muchos”, continúa.

El curso pasado, la Comunidad de Madrid cerró una de las dos aulas de primero de Educación Infantil que tiene el Arcipreste por un descenso en las solicitudes. Sin embargo, este año las peticiones aumentaron y la Consejería de Educación optó por no reabrir la clase. En estos dos meses de encierro, su posición se ha mantenido inamovible. La consejera Lucía Figar asegura que hay “plazas vacantes” y que hay que conjugar la libre elección de centro “con un uso eficiente” de los recursos.

“Si hay vacantes en la pública, es preferible dar esta alternativa a abrir una clase nueva solo para seis alumnos”, apuntó Figar en una entrevista en la Cadena Cope. “Es caso es que éramos seis, seguimos sieno 19 familias las que demandamos el Arcipreste”, apunta Leticia.

Una denuncia admitida y paros de los profesores

“El colegio recibió 44 solicitudes de primera elección y más tarde hemos sabido que hay unas 20 de segunda opción”, afirma Chemi Martín, miembro de Aulas en la Calle. Los afectados aseguran que la Consejería beneficia con sus medidas a la escuela concertada y ese argumento motivó una denuncia de la Federación de Asociaciones de Padres Giner de los Ríos contra la consejera Figar y contra el director del área territorial de Madrid-Sur, Alberto González, por posible prevaricación, La denuncia fue admitida este lunes por el juez.

Por su parte, los profesores del colegio Arcipreste de Hita apoyarán la protesta de las familias mediante paros diarios de una hora a partir del 11 de septiembre. Comisiones Obreras convocó los paros en todo el municipio, para que el resto de la comunidad educativa se posicionase a favor de las familias. “El lunes por la tarde ya eran cuatro colegios los que se sumaban a los paros y, durante la manifestación, muchos otros colegios se han mostrado favorables a secundarlos”, dice Sandra Villa, representante del sindicato en el colegio.

La colaboración de los profesores anima a las familias a seguir, a pesar del cansancio. “Cada vez lo vemos más difícil y ahora que ya han comenzado los niños en otros colegios, más. Pero vamos a seguir. No es solo por esta aula; es también por el futuro del Arcipreste y por la educación pública en general”, subraya Leticia Barbado.

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