Arqueólogos descubren a una hermana 'cuidando' a su hermano en una tumba y abre la pista de una epidemia

El cuidado cercano exponía a contagios dentro del hogar

Héctor Farrés

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La atención que alguien prestaba a un enfermo dentro de un hogar podía marcar su propio destino. En la sociedad anglosajona, donde los recursos médicos eran limitados y la vida familiar se organizaba alrededor del cuidado cotidiano, la protección frente a las enfermedades dependía en gran medida de la cercanía física y de la responsabilidad entre hermanos, padres e hijos.

Esa forma de convivencia implicaba riesgos claros, porque quien cuidaba a una persona enferma se exponía a contagiarse, sobre todo ante dolencias de evolución rápida. Aun así, el cuidado no se evitaba, ya que formaba parte de la estructura del hogar y de las obligaciones familiares. Esa dinámica deja huellas que siglos después aún pueden leerse en los enterramientos.

El Francis Crick Institute identificó a dos hermanos en Cherington

Un análisis de ADN realizado por el Francis Crick Institute y difundido por Time Team confirma que dos jóvenes enterrados juntos en Cherington eran hermanos y murieron casi al mismo tiempo por una enfermedad infecciosa. Los restos corresponden a un niño de unos siete u ocho años y a una adolescente, hallados en la misma fosa en un cementerio anglosajón del suroeste de Inglaterra.

El estudio genético permitió identificar el parentesco sin necesidad de inscripciones ni registros escritos, algo poco habitual en este tipo de contextos. La coincidencia temporal de la muerte refuerza la hipótesis de un contagio dentro del mismo entorno familiar.

En ese periodo, este tipo de sepulturas solían hacerse en momentos distintos

El yacimiento salió a la luz en Gloucestershire tras el hallazgo casual de una espada en 2016, lo que llevó a una excavación más amplia del área. Aquella intervención descubrió el llamado Entierro Principesco, asociado a un niño de unos ocho o nueve años enterrado con armas, objetos de vidrio y un escudo.

Años después, durante nuevas campañas impulsadas por Time Team y Cotswold Archaeology, el equipo localizó otra espada en las últimas jornadas de trabajo, lo que motivó el regreso al lugar. Esa segunda intervención permitió encontrar la tumba doble que ha centrado el análisis reciente.

La presencia simultánea en una misma fosa resultó poco común

Los enterramientos dobles no son habituales en los cementerios anglosajones y, cuando aparecen, suelen corresponder a inhumaciones separadas en el tiempo. Por eso, la presencia de dos individuos depositados de forma simultánea en una misma fosa ya plantea una situación poco común. Que además exista un lazo familiar directo entre ellos convierte el caso en algo muy extraño dentro del registro arqueológico de ese periodo.

La posición de los cuerpos aporta detalles que no se explican solo por la coincidencia en el entierro. El niño fue colocado con una espada de hierro entre las manos, mientras que la adolescente se situó frente a él, ligeramente elevada, con un collar y una pequeña caja metálica asociada a tejidos. Esa colocación no responde a una disposición casual, ya que la joven aparece orientada hacia el menor como si lo vigilara.

Jacqueline McKinley, osteoarqueóloga de Wessex Archaeology, explicó en el podcast de Time Team que “cuando he visto sepulturas de personas enterradas juntas al mismo tiempo, a menudo se las sitúa una al lado de la otra”.

Los expertos vinculan la muerte a un contagio durante el cuidado

El análisis genético permitió resolver una duda que no podía aclararse solo con la excavación. McKinley señaló en ese mismo espacio que “ahora sé cuál era su relación, eran hermano y hermana”. La identificación del parentesco transforma la lectura del enterramiento, ya que elimina otras posibles interpretaciones basadas en vínculos sociales o reutilización de la tumba.

El menor apareció con un arma entre las manos mientras la joven quedó frente a él en una postura elevada

La coincidencia en la muerte plantea una causa común, aunque no pueda identificarse con precisión. McKinley indicó que “probablemente ella contrajo algo mientras lo cuidaba y por eso murieron al mismo tiempo”. Esa explicación encaja con enfermedades que se transmiten por contacto cercano y que pueden avanzar con rapidez. Sin embargo, algunos patógenos no dejan rastro en los huesos, lo que limita la posibilidad de confirmarlo mediante análisis posteriores.

El modo en que se organizó el entierro sugiere una decisión consciente por parte de la familia o de la comunidad. Richard Osgood, arqueólogo jefe del Ministerio de Defensa, afirmó que “hemos revelado una historia familiar asombrosa, aunque trágica”. La disposición de los cuerpos parece pensada para ser observada durante el funeral, como si reprodujera el cuidado que la hermana había ejercido en vida.

Helen Geake añadió que “esto abre un panorama completamente nuevo”, ya que permite interpretar los enterramientos dobles desde relaciones familiares confirmadas. Esa lectura también conecta con otros estudios que muestran que las comunidades anglosajonas incluían adopciones y redes familiares amplias, aunque en este caso la relación biológica quedó fijada en la misma fosa.

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