¿Un café con sal después de una noche de fiesta verdaderamente sirve?

Fotografía de archivo del 11 de enero de 2023 que muestra una taza y granos de café tipo arábica, en la cafetería Armazém do Café, en Río de Janeiro (Brasil). EFE/ André Coelho/ ARCHIVO

Adrián Roque

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Después de una noche larga, cuando el cuerpo pasa factura y la cabeza va por libre, siempre aparece alguien con un remedio infalible. Esta vez le ha tocado al café con sal, una mezcla que circula desde hace años como supuesto antídoto contra la resaca o como forma de “espabilar” a quien se ha pasado de rosca. La pregunta es sencilla: ¿funciona de verdad o es otro mito de barra de bar?

La respuesta corta: no. La larga, vamos a verla con calma.

Lo que dice la ciencia (y lo que no)

Para empezar, no existen estudios científicos que avalen que mezclar café con sal cure la resaca, acelere la recuperación o neutralice los efectos del alcohol. No hay ensayos clínicos, no hay evidencias sólidas y no hay consenso médico que respalde esta práctica.

Y no es por falta de interés. La resaca lleva décadas siendo objeto de estudio, precisamente porque es un problema común, incómodo y con impacto real en la salud y el rendimiento. El resultado sigue siendo el mismo: no hay una cura milagrosa.

Café y alcohol: una mala pareja

El café, por sí solo, no es un gran aliado del día después. Aunque la cafeína pueda darte una falsa sensación de “estar mejor”, en realidad no soluciona los mecanismos de la resaca.

– Puede irritar la mucosa gástrica, algo poco recomendable cuando el estómago ya viene tocado.

– Tiene efecto diurético y laxante, lo que puede empeorar la deshidratación provocada por el alcohol.

– No reduce el dolor de cabeza ni la inflamación sistémica asociada a la resaca.

Es decir, puede ayudarte a abrir los ojos, pero no a arreglar lo que realmente está pasando en tu cuerpo.

¿Y la sal? Tampoco es la salvación

La idea de añadir sal suele justificarse por la pérdida de electrolitos. El problema es que un consumo elevado de sal no es inocuo y, según la Organización Mundial de la Salud, superar los 5 gramos diarios no es recomendable.

Alcohol y sal en exceso comparten algo poco deseable: empeoran la tensión arterial. Sumarlos sin control no solo no cura la resaca, sino que puede añadir otro problema a la ecuación.

No es porque la ciencia no lo haya intentado. Grupos de investigación especializados llevan más de una década estudiando cómo afecta el alcohol al organismo, tanto a corto como a largo plazo, y si existe alguna forma segura y efectiva de contrarrestar sus efectos.

El problema es que la resaca no es una sola cosa: es deshidratación, inflamación, alteraciones hormonales, estrés oxidativo y cambios en el sistema nervioso. Pretender arreglar todo eso con una bebida —y encima con café y sal— es, siendo honestos, bastante optimista.

Entonces… ¿qué funciona?

La respuesta no es popular, pero es clara:

  • Beber menos alcohol (la ingesta de alcohol no es nada saludable)
  • Hidratarse bien antes, durante y después.
  • Comer, dormir y darle tiempo al cuerpo para recuperarse.

No hay atajos. Y como siempre conviene recordar, ningún consumo de alcohol es saludable, por moderado que parezca.

Así que no: el café con sal no es el truco que te va a salvar la mañana. A lo sumo, te dejará un sabor raro en la boca y la sensación de haber caído otra vez en una promesa que sonaba demasiado bien para ser verdad.

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